Por qué Mendoza es la provincia más rebelde a Alberto Fernández - Mendoza Post
Martes 29 Sep 2020 23 días atrás
porJorge Fernández Rojas
Periodista/Analista

Sobre el final del lunes 28, Gabriel Canci el empresario de espectáculos denunció con un video por Facebook lo que le pasó a un amigo suyo que había sacado a la calle las sillas de su empresa de eventos para venderlas. Su denuncia de atropello por parte de agentes estatales para con el empresario desocupado pareció ser un resumen del clima de cansancio social contra la cuarentena y que se suma a la fatiga de los trabajadores de salud que sostienen la pelea contra la pandemia del coronavirus.

Por fuera y por dentro parece que el hartazgo gana el ánimo de una provincia que políticamente se muestra como la más refractaria a los designios del gobierno nacional. Las encuestas conocidas en las últimas horas corroboran ese espíritu adverso al centralismo

Un porteñismo que el mismo presidente Alberto Fernández dice rechazar, pero que los estados provinciales con más aparato productivo propio acusan de ser discriminados por las decisiones presidenciales, entre ellos Mendoza. Y si ese centralismo es comandado por un peronista y kirchnerista entonces se acentúa la grieta y se profundiza el rechazo de parte de la mendocinidad que parece ganar espacio como una herida a nuestra identidad localista.

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  Dicen que son esos "genes" conservadores que tan bien incubó por casi un siglo, el Partido Demócrata con su ideario "ganso", ahora licuado en casi toda la clase dirigente partidaria provincial, incluida la peronista.   

Anoche  Canci se mostró decepcionado por un maltrato a un amigo suyo en un video donde también le pasó factura al gobierno nacional.

La caída de Alberto al pie del Aconcagua

Hemos dicho nuestra verdad revelada afirmada en silencio. Los mendocinos somos gansos, en distintos modos y modelos partidarios: perongansos, radigansos, pro-gansos y hasta izquiergansos. Es un sello, una forma de ser. Por eso sentimos la necesidad de proclamar nuestra identidad de las terceras fuerzas políticas que marquen el rumbo provincial por encima del bipartidismo peronista-radical.

El Post ayer publicó algunos datos de una encuesta que mostraba la caída de la imagen presidencial  entre nosotros que marca un 46 por ciento mientras que la del gobernador Rodolfo Suarez se sostenía en alto en contexto de la pandemia con un 74 por ciento.

A la par otro estudio comparativo sobre el clima político entre las provincias denominadas "grandes" realizado por la consultora Reale Dallatorre denota lo mismo. La empresa de opinión pública testeó la el ánimo social y político en las provincias de Córdoba y Santa Fe durante septiembre y algunos aspectos de este estudio los comparó con otra medición de clima político que realizó en julio en nuestra provincia.

"Mendoza es la más refractaria a las políticas públicas en desmedro del sector productivo para favorecer a quienes reciben ayuda estatal. El 60% de los mendocinos está en contra, el 55,3% de los cordobeses y el 51% de los santafesinos", remarca y ratifica el informe.

Esa conclusión dentro del ítem de clima político de la medición tiene una interpretación política e histórica. La traducción es que Mendoza es la provincia más "antiK" en este momento de gran tensión por la crisis que se venía arrastrando desde finales del gobierno de Mauricio Macri y que se acentuó con los efectos económicos negativos de las medidas sanitarias de la pandemia de Covid-19 que se instalaron desde el 20 de marzo por disposición de actual presidente peronista.

Esta tendencia se hace sentir con acciones políticas contra el gobierno central con expresiones como el fenómeno MendoExit que propugna ideas separatistas proclamando la "independencia" mendocina, pero que en realidad es una traducción del sentimiento expresado en estas mediciones.

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Si el estudio de opinión pública en cuestión se mira sólo como una fotografía entonces habrá que darle la razón a Martha Reale autora de la encuesta, que afirma que las tres provincias puestas en foco traducen que se sienten discriminadas por el sistema de reparto de fondos federales. 

Ese es el fondo de la este pataleo provincial que atraviesan el mapa argentino por el medio de oeste a este. Un capítulo más de la antigua desigualdad argentina agravada por grieta entre kirchneristas y antis K, un remedo de la antigua antinomia peronismo versus contraperonistas.

Un microscopio peronista

Con este panorama, difícil es la existencia, cada vez más, del peronismo mendocino por semejante ambiente antagónico. "Es difícil Mendoza", reconoce la experimentada peronista ortodoxa Patricia Fadel. La misma que ayer lunes 28 señaló que la senadora Anabel Fernández Sagasti "era una especie de gobernadora ad hoc de Suarez". Le consulté qué quiso decir con esa definición y esto me respondió: "Anabel es la gestiona ante la Nación por eso es requerida por Suarez y también por los empresarios mendocinos. Le piden que haga gestiones en todo lo que necesita la provincia ante la Nación porque nadie del gobierno lo hace".

Fernández Sagasti es observada atentamente por Patricia Fadel.

Se entiende, Fadel denuncia implícitamente la "doble vara" de la clase dirigente local con respecto a la legisladora K. 

Pero también la dirigente tunuyanina debería aceptar la política del látigo que ha sabido aplicar la conducción kirchnerista con Mendoza incluso con los peronistas no K mendocinos, y en especial con la discrecionalidad del reparto de los fondos nacionales priorizando los intereses de otras provincias vecinas en perjuicio de Mendoza.

  La actual tirantez entre Fernández y Suarez se ha mantenido en el último tiempo por la estrategia de las medidas sanitarias contra la pandemia. La disputa se ha dado entre las restricciones duras defendidas y exigidas por el presidente y la resistencia a esa presión y el aperturismo bancado por el gobernador para no frenar la economía.  

El día que Fernández fue a La Pampa y le dio lugar al reclamo del gobernador Ziliotto contra Portezuelo del Viento.

Aunque el episodio donde se patentó la intervención presidencial contra Mendoza fue en junio cuando el jefe de Estado jugó fuerte a favor de La Pampa y puso en crisis el proyecto de la mega obra hidroeléctrica Portezuelo del Viento. Fue ese capítulo que marcó el inicio de la caída de la imagen positiva del presidente Fernández para los mendocinos.