Si cayó el consumo, ¿por qué no bajan los precios de los combustibles? - Mendoza Post
Martes 21 Abr 2020Martes, 21/04/20 atrás
porMatías Sosa
Periodista

 Con el aislamiento social, preventivo y obligatorio en Argentina por el coronavirus, una de las actividades que se ve perjudicada directamente es la venta de combustibles. Debido a que las personas tienen que quedarse en sus hogares el consumo bajó significativamente. Sin embargo, los precios siguen iguales. ¿Por qué se da esta situación?

"Si cayó el consumo deberían bajar los precios las naftas" es el razonamiento lógico que uno tiene aunque no se produce de manera lineal en la realidad porque es una situación compleja, que va más allá de la ley de la oferta y la demanda. Los valores finales de los combustibles obedecen a los intereses de diversos actores y a circunstancias particulares, como los costos de refinación y los impuestos.

En Mendoza, las ventas durante el aislamiento bajaron entre el 80% y el 90%. "Es una situación muy crítica porque estamos manteniendo todo el plantel de personal y tenemos que vender un volumen suficientemente alto para poder pagar todos los costos y poder mantenernos. No tenemos cómo sostenernos", describió al POST el titular de la Asociación Mendocina de Expendedores de Nafta y Afines (AMENA), Domingo Franchetti.

El consumo cayó casi al 90% y esto preocupa al sector.

"Las ventas cayeron más del 60%, atendemos tranquilos porque la gente no sale. No se han quejado de los precios porque no han cambiado, no subieron", explicó un trabajador de una estación de servicios de la Sexta Sección.

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Los pocos consumidores que pasaron por la estación dejaron sus inquietudes. Antes de viajar hasta Maipú para asistir a su madre de 83 años, Daniel expresó que "en este país es así... Siempre sube la nafta por algún motivo y nunca baja por ningún motivo. Personalmente ocupo menos combustible. Han subido todos los precios en el supermercado cuando teóricamente deberían mantenerse, porque además el transporte no aumentó".

Las ventas en Mendoza durante el aislamiento, un panorama desolador . 

"Podría haber habido una rebaja en los precios, hubiera sido lo mejor y lo más lógico, teniendo en cuenta que la situación económica está difícil para todos. Más para trabajadores independientes como yo. Salgo a repartir comida para tener un ingreso y el valor del combustible es fundamental. Parte de la plata que gano se me va en esto", dijo Santiago, antes de llevar pedidos de empanadas desde Ciudad a Las Heras en moto.

Los precios, una cadena con muchos eslabones

En Argentina, el precio de las naftas dependen del precio del crudo y de la actividad petrolera, importante en las economías provinciales; las regalías que esas provincias reciben de Nación, quién define qué proporción les corresponde; el costo del sector de las refinerías, de las estaciones de servicio y, sobre todo, los impuestos, además de los costos de fletes y estrategias comerciales de las empresas, entre otros.

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En el país, en general, la política ha sido de intervenir los precios. En los últimos años se fueron aumentando los importes para igualar los valores del mercado internacional. En la actualidad, por la pandemia, la fórmula se invirtió y son menores, lo que ha paralizado la actividad.

Situación internacional

El precio del petróleo (el crudo Brent es la referencia que utiliza Argentina) tuvo una reducción muy importante en las últimas semanas. El barril pasó de 60 dólares a 30 dólares, en un promedio que se va modificando diariamente. Este lunes, el crudo West Texas Intermediate (WTI) operó con valor negativo por primera vez en su historia y se comercializó a -37,63 dólares el barril en los contratos con entrega en mayo.

La OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo, conformada por 14 países de África, Asia y Sudamérica), junto con otros países como Estados Unidos y Rusia, pactaron el recorte de la producción de petróleo en 20 millones de barriles al día para estabilizar los precios en el mercado.

Impuestos

"Cuando vendés un litro, el 50% o 55% es el precio por el combustible, 35% o 40% de impuestos y el resto es el margen bruto que le queda a la estación de servicio para pagar todo. Es poco lo que nos queda. El valor de los combustibles es político y no económico, porque todos los países del mundo definen los impuestos que cobran y a qué combustibles", explicó Franchetti.

Franchetti detalló que hasta un 35% de un litro vendido son impuestos.

Hace semanas, el Gobierno Nacional descongeló impuestos a los combustibles para "aprovechar el derrumbe del precio del crudo", aunque las refinerías debieron absorberlo para que no llegue al precio de los consumidores minoristas.

Producción

Como las refinerías están diseñadas para trabajar en forma eficiente a un determinado volumen, incrementaron su costo de producción al trabajar en capacidades inferiores.

Según comunicó la agencia Noticias Argentinas días atrás, desde YPF reconocieron que la baja del consumo obligó a las petroleras a bajar el ritmo de producción, con el agravante de que ya no tienen capacidad para almacenar combustibles.

YPF reconoció las complicaciones que ha causado la pandemia. 

La destilería de Luján de Cuyo, que trabaja todos los productos que YPF comercializa en el país, cuenta con capacidad para refinar de 105.500 barriles de crudo por día. Si bien todavía no hay datos oficiales del mes de marzo, desde el Gobierno le expresaron al POST que estiman que la capacidad que se está procesando es de 50% de lo que se produce normalmente.

Soluciones: qué reclama Mendoza

Menores valores del petróleo y bajas en el consumo por un lado, mayores impuestos y subas en los costos de refinación, por el otro. El precio del surtidor sigue igual. La brecha de dinero es grande y, aclaran, se puede resolver de dos formas en la actualidad: o pagar más por el crudo que se extrae o reducir el precio a los consumidores.

"Mendoza entiende que la reducción del precio de los combustibles es difícil porque Nación, que hoy tiene una necesidad de caja muy importante, cobra impuestos sobre la base de los precios de los combustibles. Vemos que hay muy poca voluntad de bajarlos, porque reduciría aún más la recaudación de impuestos, que hoy son necesarios para atender los costos que genera la pandemia", explicó al POST el subsecretario de Energía y Minería de Mendoza, Emilio Guiñazú.

Guiñazú explicó la posición de Mendoza. 

"Estamos pidiendo que nos paguen más por el crudo. Hay alguien que se está expropiando de la renta que le correspondería a la provincia y esa es la pelea que estamos dando. Hemos elevado notas a Nación planteando esta situación, en conjunto con otras provincias productoras de petróleo. También hemos hablado con las refinadoras", agregó el funcionario.

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"Es una situación extremadamente injusta porque la provincia necesita de cuanto peso pueda recaudar y más cuando proviene de la explotación de un recurso no renovable como el petróleo. Lo tenemos que defender con uñas y dientes", detalló.

La producción de petróleo está afectada por el coronavirus.

En otras palabras, Mendoza quiere que las pérdidas sean repartidas de la manera más justa entre todos los actores del mercado y que Nación y las refinerías no saquen más beneficios por la reducción del precio actual del crudo.

El dueño del petróleo, los concesionarios de los yacimientos petroleros, las refinadoras, los expendedores de nafta y el Estado Nacional -que les cobra impuesto a todos en el camino incluido al consumidor- deben acodar para que "todos lleguen vivos" al día que se empiece a recuperar la actividad económica y se normalice el precio del crudo. Pero, por cómo está la situación, que el precio de los combustibles baje no parece una opción posible.