Polarizados: Macri, Cornejo y todos los Fernández - Mendoza Post
Martes 16 Jul 2019Martes, 16/07/19 atrás
porJorge Fernández Rojas
Periodista/Analista

"Ahí viene Pichetto... ahí viene Pichetto..." se escuchó el rumor que se terminó convirtiendo en aplauso y en ovación a las 15:26 del lunes en el recinto del auditorio Bustelo. Hace un semestre parecía una escena impensada.

Hace un año se veía en la superficie pública al senador peronista como el jefe de la oposición.

Hace un año a "Miguel" (como Alfredo Cornejo lo llamó ayer a Pichetto cuando subió al escenario), se lo veía desde macrismo como la garantía peronista de gobernabilidad para llegar al final del mandato.

Cornejo le reconoce a Pichetto buenos aportes a la alianza gobernante.

El hombre de la grieta

Desde el kirchnerismo, Pichetto era la garantía para la misma Cristina Fernández. El senador fue el encargado de clausurar todos los pedidos judiciales de desafuero para la ex mandataria.

En síntesis, el ahora candidato a vicepresidente de Mauricio Macri es un hombre necesario para este fisurado esquema político que funciona desde hace más de una década y que se sostiene por la conveniencia compartida entre peronistas y antiperonistas.

De frente y de perfil, Pichetto demuestra cómo se hace política electoral en estos tiempos.

Por eso Pichetto de algún modo aparece admirado por ambos sectores. Miguel es la síntesis de estos tiempos. Los pensamientos lineales tan comunes entre los comunes votantes no se adaptan al complejo razonamiento político del rionegrino peronista.

Por eso Cornejo le recomendó a Macri que sumara a Pichetto cuando le gritó en Parque Norte al presidente que abriera la alianza gobernante, como finalmente ocurrió.

Los escondedores

  Queda poco tiempo para buscar a los ciudadanos que todavía no revelan a quién votarían. Los llaman los indecisos, aunque en realidad deberían llamarlos "escondedores" porque conocen bien cómo gobiernan unos y otros. Solo esperan definir y mostrar sobre la hora esa decisión.  

Y por eso "necesariamente" ahora se ve claramente la estrategia de salir a taclear al peronismo, mejor dicho, al kirchnerismo, o sea a La Cámpora.

Saca cuentas Luis Petri en este último tramo de la campaña hacia las PASO nacionales.

A la salida del acto una militante abrazaba al diputado nacional Luis Petri y se lamentaba que no fuera él el candidato a vicepresidente. El legislador despidió a su fan y me dijo: "Todos los encuestadores por sus estudios no contemplan una tercera posición (lo dice por José Luis Esper o Roberto Lavagna) hay un tercio de los votantes que tiene que definirse por cuál de las dos opciones se inclinará. Desde ese lugar es que hay en juego un siete por ciento de los votos. Esos son los que tenemos que buscar".

La certeza transmitida por Petri me la confirmó unos metros más hacia el exterior del Bustelo, Juan Carlos Jaliff quien sostiene que hay un 14 por ciento de votos no definidos y que el voto kirchnerista tiende a cristalizarse. Por eso se entiende que el de ayer sea el pedido de salir a convencer a los irresolutos.

Leé además: La orden de Macri a los militantes cuyanos

La otra parte de la estrategia que se dejó ver fue demonizar a La Cámpora en la figura de Axel Kicillof como candidato a gobernador de la Provincia de Buenos Aires con chances reales ante la mandataria María Eugenia Vidal.

Entre los desencantados y los desclasados en Mendoza

Y el condimento mendocino lo aportó Cornejo quien se encargó de apuntar el riesgo de volver al pasado y que vuelva La Cámpora con más poder si gana el peronismo.

Alerta máxima enciende Cornejo ante la posibilidad de "que La Cámpora vuelva con más poder".

En realidad, Cornejo aprovechó el empujón nacional contra Kicillof y su aura camporista para pegarle a la candidata a gobernadora Anabel Fernández Sagasti.

Se entiende entonces por qué AFS reaccionó con un doble mensaje: el más evidente dirigido a Cornejo con una foto de ambos hace un año y el otro textual dirigido al escaso electorado que falta por convencer ubicado en el Gran Mendoza.

La imagen de archivo producida en abril de 2018 fue la visita de Fernández Sagasti a Casa de Gobierno invitada por Cornejo para demostrar un acuerdo político entre el oficialismo y el kirchnerismo como un sector del peronismo. 

Se sabe que La Cámpora fue la puerta de entrada de la joven candidata a la actividad partidaria pero ahora ella y los otros dirigentes millenians camporistas prefieren identificarse como peronistas y kirchneristas.

De todos modos con letras Anabel le dice a Cornejo que tenga calma y no agravie, y lo invita a dar el ejemplo pacificador a los votantes que sufren este tiempo de crisis atemperado por la estabilidad del dólar y por las medidas paliativas para revivir algo el consumo.

Está claro que AFS y quienes la acompañan quieren evidenciar la contracara al exitismo de la obra pública mostrada por el oficialismo. Ella quiere mostrarse calma y comprensiva hacia los sectores sociales más afectados para contenerlos y ganar su confianza electoral.

El mismo día de Macri en Mendoza Anabel convocó a los peronistas de Guaymallén.

Por eso Fernández Sagasti estuvo ayer con militantes de Guaymallén junto a Alejandro Abraham. Y hará lo mismo en Las Heras con el histórico Guillermo Amstutz quien en confianza siente que está midiendo muy cerca del intendente radical, Daniel Orozco.

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Está claro que ambas facciones pelean los votos que faltan y que están en las antípodas. Macri y Cornejo lo buscan en los desencantados de la clase media y Cristina Fernández con Alberto F. y Anabel en los desclasados social y económicamente.