Cuánta gente se necesita que salga a protestar para derrocar a un gobierno - Mendoza Post
Por: Mendoza PostDomingo 20 Sep 2020Domingo, 20/09/20 atrás

 La lucha de los sindicatos agrupados en Solidaridad en Polonia en la década de 1980; el movimiento anti-apartheid en Sudáfrica; el derrocamiento del presidente serbio Slobodan Milosevic; la Revolución del Jazmín que forzó la salida del presidente tunecino Zine al-Abidine Ben Ali y desencadenó la Primavera Árabe... 

Esos son algunos de los ejemplos de movimientos populares que menciona la BBC en un informe , y que culminaron con un cambio político sustancial.

Y el último en ser noticia es Bielorrusia, donde decenas de miles de personas han salido a las calles en las últimas semanas tras unas polémicas elecciones en las que el presidente Alexander Lukashenko se adjudicó la victoria.

La politóloga de Harvard Erica Chenoweth analizó qué tan poderosas deberían ser las protestas para lograr una modificación real o incluso derrocar un Gobierno. 

La profesora Chenoweth centró su trabajo sobre todo en protestas contra dictaduras, no democracias.

Y es que a diferencia de los demócratas, los dictadores no pueden ser destituidos mediante el voto popular. En una democracia, si una política es impopular, otros políticos pueden ser elegidos con la promesa de abolirla. Es sabido que no existe tal mecanismo en una dictadura.

Sin embargo esas definiciones son a menudo cuestionadas. ¿Dónde está la frontera entre democracia y dictadura? Muchas veces, de hecho, hay todo un espectro: un sistema político puede ser más o menos democrático. 

Según una clasificación bien conocida, existen 198 formas de protesta no violenta. Y al analizar cada movimiento de protesta sobre el que había datos suficientes, desde 1900 hasta 2006, Erica Chenoweth y Maria Stephan llegaron a la conclusión de que un movimiento tenía el doble de probabilidades de éxito si no era violento.

La respuesta parece ser que la violencia reduce la base de apoyo de un movimiento, mientras que mucha más gente se une activamente a las protestas no violentas.

La no violencia es generalmente de menor riesgo, requiere menos capacidad física y ningún entrenamiento avanzado. Y, por lo general, también requiere menos tiempo. Por todas estas razones, los movimientos no violentos tienen mayores tasas de participación de mujeres, niños, ancianos y personas con discapacidad.

En la Revolución Bulldozer contra Slobodan Milosevic, cuando los soldados fueron entrevistados sobre por qué nunca apuntaron con sus armas a los manifestantes, explicaron que conocían a algunos de ellos. Se mostraban reacios a disparar contra una multitud que contenía a sus primos, amigos o vecinos.

Obviamente, cuanto mayor sea el movimiento, más probable es que los miembros de la policía y las fuerzas de seguridad conozcan a algunos de sus participantes.

Y Erica Chenoweth ha dado una cifra muy precisa de cuán grande debe ser una manifestación antes de que su éxito sea casi inevitable: esa cifra es el 3,5% de la población. Puede parecer un número pequeño, pero no lo es.

La población de Bielorrusia, por ejemplo, es de poco más de nueve millones, por lo que el 3,5% supera los 300.000. Y se estima que en las grandes manifestaciones en la capital, Minsk, participaron decenas de miles, quizás hasta 100.000 (aunque la agencia Associated Press una vez las estimó en 200.000).