La leyenda del Trinche Carlovich, el otro Maradona - Mendoza Post
Domingo 8 Sep 2019Domingo, 08/09/19 atrás
porMatías Sosa
Periodista

 Todos los que lo vieron jugar dicen que estuvo a la altura de Diego Armando Maradona, que tenía la elegancia de Fernando Redondo o el dominio de Juan Román Riquelme. "Tenía cosas de Messi", expresan. Sin embargo, el imaginario colectivo es lo único que queda para hablar de Tomás Felipe Carlovich, el gran mito del fútbol argentino.

Dicen que si Carlovich hubiera sido más "amigo" de los entrenamientos hubiera tenido reconocimiento mundial. Jugó dos partidos en Primera División para Rosario Central (1969-1970) y luego lo dejaron libre, en una época de auge de los preparadores físicos. Llegó a Central Córdoba de Rosario donde su mito creció hasta transformarse en una gloria.

No hay videos del "Trinche" -no sabe cuándo ni por qué le pusieron ese apodo- y sólo los recuerdos de los hinchas hablan de su juego de potrero, elegante, con caños, doble caños -habitual en su repertorio-, tacos, sombreros y goles de volea. "Era mejor que Diego Maradona, sin duda. Como él no, no hay", dicen los rosarinos que lo vieron jugar.

Carlovich, una leyenda del fútbol argentino.

"Esta noche juega el Trinche" era el refrán de la época. La gente, sin importar el equipo por el cual simpatizaba, lo seguía a todas las canchas, como lo hacían José Pekerman y Marcelo Bielsa. Si las personas llegaban al estadio y se enteraban que ese día no jugaba, daban media vuelta y se iban.

Carlovich llegó a Mendoza este fin de semana para hablar del libro "Trinche" de Alejandro Caravario, "un viaje por la leyenda del genio secreto del fútbol". Ante memoriosos y fanáticos, con la presentación del periodista Gastón Lucero Suárez, el rosarino estuvo en el Julio Le Parc y repasó su historia y su vínculo con la provincia.

Suárez y Carlovich, presentando "Trinche".

Jugó en Independiente Rivadavia (1976) y Deportivo Maipú (1978-1979), se ganó la amistad de Víctor Antonio Legrotaglie, de quien afirmó que "es mejor que persona que jugador", y en el 1979, con Andes Talleres, le "pintó la cara" al Milan de Italia en el Malvinas Argentinas.

"La gente de acá me trata mejor que en mi casa. Me encariñé tanto de Mendoza por la gente. Tengo un amor muy especial. Estaba pensando en vender allá y venir a vivir acá. Es mi casa", dijo ante los aplausos.

Para César Luis Menotti, en Informe Robinson de España, Carlovich "tenía lo que tienen los grandes jugadores, pero después viene lo otro y hay que sostenerse", hablando de su poco compromiso con las prácticas. Sin embargo, el Trinche no se arrepiente y expresó en la sala Tito Francia: "Hice lo que me parecía, a mí modo, me gustó y me encantó. Daría mi vida para jugar de vuelta".

Los presentes en el Le Parc, quienes lo vieron jugar, le reiteraron que su juego era como el Maradona, Messi, Redondo, Riquelme y Bochini. Con humildad, determinó que las comparaciones no le gustan. "Siempre fui un patadura, no me puedo comprar con esos monstruos", puntualizó.

"El Diego fue lo más grande que vi en mi vida. Me gustan los jugadores que se brindan, que la buscan, que piden la pelota y que se muestran. Me gusta el buen jugador", agregó.

En la historias quedará el partido en el que integró la Selección de Rosario, contra la Selección Argentina, en último amistoso antes de que la Albiceleste se fuera al Mundial de Alemania 1974. Su actuación fue tan impresionante que lo tuvieron que reemplazar. "Son partidos que salen. Nunca lo digo, pero fue un baile bárbaro", reveló.

Los memoriosos dicen que era tan bueno como Maradona.

Carlovich se agrandaba en los partidos importantes. No cree en la presión. "Qué más quiere un jugador que haya 50 mil personas en la cancha. Son más las ganas de jugar, de mostrarse. Más te pegan, más tenés que encarar", enseñó.

El Trinche desconoce por qué no fue al Cosmos de New York, donde jugaba Pelé, interesado en sumarlo. El mito habla que el brasilero le bajó el pulgar porque no quería a un jugador que opacara su juego. "Eso lo escuché pero no lo creo", afirmó.

"Tomás Felipe Carlovich habita el olimpo mitológico del fútbol argentino", explica el libro con sus vivencias.

Carlovich se convirtió en una leyenda de un fútbol técnico que hoy, cada día, desaparece un poco. La memoria y los recuerdos mantienen firme el mito de su talento y habilidad: lejos de las exigencias profesionales, el Trinche, el otro Maradona, es un símbolo de jugar sólo por amor a la pelota.