San Juan: la dejaron 13 horas en el pasillo del hospital por parir en casa - La Trenza - Mendoza Post
Sábado 29 Jun 2019Sábado, 29/06/19 atrás
porRomina Quiroga
Periodista

El lunes pasado, Fiorella Elias y su pareja Antonio Rosales, llegaron a la guardia del Hospital Rawson en San Juan con su beba en brazos para obtener atención médica y las certificaciones necesarias para inscribirla luego de haber dado a luz en su domicilio horas antes.

En mesa de entrada, alegando que no tenían forma de comprobar que Fiorella fuera la madre biológica, dieron aviso a la policía.

Desde ese momento, intervino la justicia y la vida de la mujer se volvió un infierno. La mujer quedó bajo custodia policial, iniciando una investigación por posible robo de bebé y su pareja fue trasladado a la Comisaría Primera de San Juan.

Fiorella Elias con su bebé recién nacida en el pasillo del hospital

Un médico  brindó atención primaria a la niña constatando que se encontraba en buen estado de salud pero en el hospital negaron la atención para Fiorella porque no parió en las instalaciones ni fue ahí donde se realizó los controles pre natales

Marisa Mariagliano, mamá de Fiorella, confirmó en diálogo con La Trenza que durante todo el embarazo su hija efectivamente se atendió en el lugar y además "la información figura en la computadora".

Fiorella bajo custodia de una efectivo policial

Fiorella y su bebé pasarían más de 13 horas en el pasillo de la guardia antes de que el juez Pablo Flores, a cargo del Segundo Juzgado de Instrucción, ordenara un ADN que terminó por confirmar la identidad de la niña y la liberación de la madre.

Antonio fue liberado unas horas antes pero aún desconoce bajo qué cargos quedó demorado.

Los Partos humanizados son partos legislados

Desde 2004, en todo el territorio Argentino, la ley N° 25.929 establece, entre otras cosas, que la futura mamá podrá elegir el lugar y la forma en la que va a transitar su trabajo de parto (deambulación, posición, analgesia o medicamentos, acompañamiento) y la vía de nacimiento.

A pesar de que la ley es nacional, en algunas provincias no se ha reglamentado.

Los partos domiciliarios son una elección para resguardar a la madre de la posibilidad de sufrir violencia obstétrica al permitir que tome  decisiones permanentemente durante el proceso. Desde los hospitales suelen rechazar estas prácticas y hasta negar atenciones durante el post parto. 

Elena Szegedy fue la partera que asistió a Fiorella. En diálogo con Canal 13 de San Juan, confesó que sufrió amenazas por parte de una doctora del área materno infancia de Salud Pública por promover partos respetados.

"No es obligación de quien quiera tener un parto respetado que lo tenga en la casa, pero no les dan otra opción porque en las instituciones las pechan, que está prohibido esas maniobras y se sigue haciendo". 

La situación en Mendoza

En Mendoza se celebra todos los años en mayo la semana del parto respetado y la agenda se llena de actividades con el objetivo de promover derechos y lograr menos intervenciones, pero todas las prácticas aluden a partos institucionalizados.

El Hospital Ramón Carrillo, de Las Heras, es el único hospital en el que preparto, nacimiento y recuperación se realizan en una misma sala y cuenta con una bañera para hidroterapia. Además, se respetan los tiempos naturales tratando de no inducir el parto con drogas y la mujer puede decidir las maniobras y procedimientos que se llevarán a cabo bajo constante consulta.

El sistema de salud en nuestra provincia, desalienta los partos domiciliarios a fin de evitar complicaciones

Si bien, es cierto que el 20% de los nacimientos puede presentar urgencias y los domicilios no reúnen las condiciones necesarias para atenderlas como anestesia o quirófanos, las mujeres que deciden tener a sus hijos en casa se asesoran con profesionales matriculados que puedan asistirlas el día del parto, realizando los controles prenatales correspondientes y hasta se preparan para eventuales complicaciones tomando clases con meses de antelación.

Sin legislación, decidir sobre el propio cuerpo sigue siendo un acto cuasi clandestino. Tener la posibilidad de acreditar la identidad de un recién nacido sin necesidad de pasar por un proceso judicial, debería ser un derecho y garantizar el bienestar de una mujer recién parida, una obligación de cualquier entidad independientemente de dónde sea que se produjo el nacimiento.

La pesadilla que vivió Fiorella después de traer al mundo a su hija Eluney, en la comodidad de su domicilio, es solo una más de las tantas que la violencia obstétrica e institucional se tragan en silencio.