Viernes 11 Ene 2019 8 días atrás
porLeonardo Otamendi
Editor Post

Cuando se produce un accidente de tránsito y el conductor o conductores de los vehículos involucrados son llevados a la oficina fiscal correspondiente, se les realiza un test de alcoholemia. Para sorpresa de muchos, en 8 sedes judiciales estos equipos funcionan mal o no sirven para hacer esta medición. Por lo tanto, esa primera prueba que toma el personal judicial podría carecer de todo valor.

Es extraño lo que ha ocurrido con los etilómetros (alcoholímetro, la pipeta para hacer el test de alcoholemia en las sedes judiciales). Estos kits tienen distintas irregularidades y por esa razón el Cuerpo Médico Forense pidió retirarlos a todos de las siguientes oficinas fiscales del Gran Mendoza:  2 y 13 (Capital); 3 y 4 (Godoy Cruz);  8 y 19 (Guaymallén);  10 y 16 (Maipú); y la 15 de Carrodilla, Luján de Cuyo.

María Isabel Lucero Tonelli, es técnica del Laboratorio de Toxicología Cuerpo Médico Forense y es quien elaboró el informe sobre los alcoholímetros, detallando: falta de calibración, falta de verificación que deben ser semestrales (en algunos casos la última vez fue en 2015 y 2016), cargadores de baterías no reparados, problemas para registrar la fecha y hora del examen, y otras irregularidades.

Javier Salinas Díaz, director del Cuerpo Médico Forense.

El reporte de la profesional fue avalado por el director del Cuerpo Médico Forense, Javier Salinas Díaz, quien les envió el siguiente mail a los fiscales: "... los alcoholímetros a su cargo no miden correctamente y muchos de ellos se encuentran con la VPUU (verificación y homologación del INTI) vencida. Por lo que los mismos no les serán devueltos hasta tanto no sean reparados y se encuentren en condiciones de uso".

Solo se trata de los equipos judiciales, lo que utiliza la Policía en las calles nada tienen que ver con éstos

A esta comunicación interna de Salinas Díaz y al informe de Lucero Tonelli tuvo acceso el POST. Los alcoholímetros con fallas suponen situaciones graves: el resultado de un test es una prueba que se vuelca en un expediente judicial y lo cierto es que puede no tener ningún valor. Solo servirá el dosaje de sangre que realiza el forense, pero cualquier abogado defensor puede pedir la nulidad absoluta de la primera prueba.

Fotos ilustrativas de los alcoholímetros.

Este diario consultó al procurador de la Corte, Alejandro Gullé, quien admitió que los etilómetros no estaban correctamente verificados y que costaba muchísimo dinero cada certificación. También se refirió a que, por la nueva Ley de Tránsito, son las municipalidades las que deben hacerse cargo de estos exámenes. Pero lo cierto es que la implementación de esta parte de la norma se está demorando justamente por el costo de adquisición de estos dispositivos para medir la ingesta de alcohol.

Alejandro Gullé, procurador.

Para colmo, la técnica que elaboró el informe fue contundente a la hora evaluar sobre los teste ya realizados.

De todos modos, el director forense aclaró que en todos los casos que da positivo la alcoholemia, se realiza la contraprueba de sangre en el Cuerpo Médico. Solo no se lleva adelante esta diligencia cuando el resultado es "cero" de alcohol en sangre. 

Pero si está mal calibrado el etilómetro, los resultados varían indudablemente.