Un operador disfrazado de periodista que fue ternado para los Martín Fierro - Mendoza Post
Martes 25 Sep 2018
porChristian Sanz
Secretario Gral. de Redacción (click en autor)

Santiago Cúneo siempre fue polémico, incorrecto. Hasta parecía divertido. Es un periodista -si le cabe la calificación- que supo recalar por Crónica TV y que terminó al frente de un programejo en la plataforma YouTube.

Anoche cobró inusitada relevancia ya que fue uno de los ternados en los Martín Fierro del cable, galardón con el que se alzó en 2017

Es curioso, porque se trata del mismo personaje que suele injuriar sin miramientos a puntuales referentes del macrismo y que poco y nada ostenta de periodista.

"¡Macri, vas terminar preso hijo de puta!", sostuvo hace poco, mirando a la cámara, al tiempo que tildó al presidente de ladrón. "Desde el proceso militar venís choreando", añadió.

Y avanzó aún más: "Te robaste las cloacas de Rousselot, hijo de p...", insistió en referencia al fallecido intendente de Morón.

Si no fuera que comete un serio delito penal, hasta podría ser divertido. Pero no, las calumnias e injurias están tipificadas en el Código Penal.

¿A quién corno se le ocurre ternar a un tipo como Cúneo?

Cúneo no solo es desubicado, sino también incoherente: empezó siendo radical y luego se pasó al peronismo. En el medio, fue vocero de los carapintadas y hasta llegó a ostentar un cargo en el bloque del añejo Modín.

Versátil como pocos, en 1998 el "periodista" imprimió y mandó a pegar miles de carteles en los que aparecía abrazado al entonces presidente Carlos Menem. Allí impulsaba la "re" reelección del riojano.

Luego de la derrota, decidió ir abrevando por diferentes terruños político-partidarios hasta llegar a aparecer en afiches junto a Francisco De Narváez.

Años más tarde, en 2015, en otro gesto de incoherencia, Cúneo llamó a votar por Mauricio Macri y María Eugenia Vidal. Esto es, hace apenas tres años.

Hoy en día, se la pasa despotricando contra el macrismo y escondiendo bajo la alfombra la corrupción kirchnerista, como si los 12 años de Néstor y Cristina jamás hubieran existido.

En el medio, se dedicó a vomitar viejos estereotipos contra comunidades de diversa índole, ya superados hace décadas gracias a las bondades del método científico.

El último de ellos tuvo que ver con la colectividad judía, respecto de la cual volvió a reflotar la vieja leyenda del Plan Andinia y el supuesto intento hebreo de dominar la Patagonia.

Por su intolerancia, fue cuestionado -y denunciado- por partida doble: por un lado, por el INADI; por el otro, por la DAIA.

Frente a ello, en una muestra de ignorancia pocas veces vista, Cúneo decidió redoblar la apuesta y mandó a sus detractores a "chuparle un huevo". Todo un iluminado, por cierto.

Su relevancia es nula a nivel periodístico, aunque su figura es todo un éxito en las redes sociales. En una suerte de "puching ball" virtual, hoy es deporte nacional insultarlo a través de Facebook y Twitter. Una suerte de "Miguel Ángel De Renzis 2.0".

El costado económico de Cúneo es aún más polémico que el periodístico. A mediados de los 90 vivía en una casa alquilada, tenía un desvencijado Renault 18 y hasta le pedía fiado al carnicero.

Meses más tarde, adquirió de la nada una ostentosa propiedad en San Miguel, y empezó a moverse en dos vehículos de relevancia: una 4x4 y una coupé Alfa Romeo 145 Quadrifoglio.

En esos mismos días, apareció como accionista de una empresa petrolera llamada Cop Petrol en sociedad con un grupo de cuestionados carapintadas. La firma siempre fue sospechada de vender naftas adulteradas.

Hasta el día de hoy nadie sabe cómo hizo para pegar el salto económico que pegó... Y Cúneo tampoco parece interesado en contarlo.

Tal vez la respuesta tenga que ver con una frase que él mismo pronunció hace 20 años, en el marco de una entrevista que le hizo diario Página/12: "Los negocios tienen que ver con la política", sostuvo.

Como suelen decir los abogados: "A confesión de partes, relevo de pruebas".