La situación se vio controlada gracias al operador de la torre de control y el pasajero.
Por las fuertes ráfagas se complicó el descenso de un avión de Neuquén y terminó aterrizando en Mendoza. Una pasajera contó cómo fueron las horas de tensión.
Viajaba de Ushuaia a Buenos Aires y forzó su descenso en Río Gallegos.
Fue en la isla de Skíathos. Un avión de British rozó a los bañistas, que se cayeron por la fuerza de la turbulencia.
La nave transportaba 150 pasajeros de Atlanta a Baltimore cuando un elemento de metal se metió en la turbina.