Para un prestigioso cronista internacional, Trump es monárquico

Jon Lee Anderson fue consultado en Radio Post FM 92.1sobre las declaraciones del presidente norteamericano de tomar Cuba.

Para un prestigioso cronista internacional, Trump es monárquico

Por: Mendoza Post

 El periodista internacional Jon Lee Anderson, cronista de The New Yorker y biógrafo de figuras como el Che Guevara y Fidel Castro, fue entrevistado en el programa "Tenés que saberlo" de Radio Pot, 92.1. Al inicio de la entrevista, tras ser consultado sobre su reciente paso por Cuba y si efectivamente había vuelto a la isla hace poco tiempo, el cronista confirmó: "Así es, así es. Estuve en Cuba hace como un poco más de un mes", ratificó el cronista.

Posteriormente, al ser consultado sobre qué diferencias notó en este lapso de treinta años -considerando que vivió allí en los noventa- y con qué Cuba se encontró este año, sostuvo: "Bueno, mira, he vuelto muchas veces entre la vez que viví ahí, en lo que se llamaba el periodo especial, después del colapso de la URSS, o sea, Cuba implosionó, es decir, su economía cayó en picada. Había apagones, suicidios, es decir, había un estallido social y una crisis éxodo de la cosa estaba muy fuerte es cuando yo vivía ahí. Después de algunos años de penurias y Fidel hizo amigas con Hugo Chávez, como aquí famosamente, e hicieron su famoso truque de petróleo para experticio, es decir, médicos y demás cubanos a Venezuela a cambio del combustible que necesitaban. Y hasta ahora con Maduro, y ahora, pues, cuando el secuestro de Maduro por Trump en enero se puso fin a eso, y entonces de nuevo Cuba está en picada. Es muy comparable a la época esa en que yo vivía hace treinta años, pero diría que la gran diferencia es que no hay un líder carismático como Fidel como para aglutinar e inspirar y guiar a la gente cubana. Están muy obstinados, como dicen ellos, con falta de todo", analizó sobre la situación actual de la isla.

Jon Lee Anderson.

En cuanto a la salida política de Cuba ante la falta de una oposición organizada, y si el escenario futuro implica una transición interna o una implosión social, Anderson destacó: "Mira, esas dos variantes están sobre la mesa. Entre los empujones de los paisanos míos, estos trompistas en querer asfixiar a los cubanos, conlleva el riesgo de causar una implosión social, lo cual tampoco les conviene a los gringos porque bueno, sería caos en la isla, podría inclusive provocar otro éxodo de cubanos, ¿eh? Justo en el momento en que la política nacional es deportar a la gente, ¿no? Entonces, yo creo que están en eso, en un diálogo en que Rubio, el secretario de Estado, busca que los cubanos acepten en primera instancia una especie de apertura económica, lo cual sería controlable y controlado por los estadounidenses de manera de echar guante a los cubanos, es decir, ajá, ustedes ya no reciben combustible de Venezuela, pero nosotros te lo vendemos, ustedes lo van a deber a nosotros, o sea, se vuelven neocolonia nuestra, eso es un poco lo que buscan para que luego también viene una especie de transición política, lo cual no creo a estas alturas los cubanos están dispuestos a contemplar. De aquí en adelante vamos a ver el endurecimiento de la posición cubana", reflexionó sobre la estrategia de Marco Rubio.

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Sobre la actualizada, Anderson respondió sobre las declaraciones de Donald Trump y Marco Rubio respecto a "tomar" Cuba, y si esto responde a una ambición personal o a una estrategia geopolítica, el entrevistado explicó: "Mira, sí, un poco las dos cosas. En su discurso de inauguración en enero, Trump explayó su visión estratégica, por llamarlo algo, ¿no? Que es básicamente 'yo domino el mundo', y en primer término es establecer hegemonía sobre el hemisferio occidental, de Patagonia hasta el Ártico. Acuérdate que hablaba de tomar a Canadá, Groenlandia, el canal de Panamá, todo eso. Entonces, en realidad, Venezuela viene a ser como la primera pieza en esta corona en que se está poniéndose, ¿no? Tipo monárquico, él quiere tenerlo todo, quiere dominarlo todo él. Cuando él tiene estas intervenciones públicas, se habrán dado cuenta que no habla de 'nosotros' o 'Estados Unidos', habla de él. 'Yo lo puedo tomar', 'yo tomo a Cuba', 'puedo yo hacer lo que me da la gana con él'", sostuvo sobre la postura de Trump.

Respecto a qué es lo que frena a Trump para no intervenir en Cuba actualmente después de haber avanzado en Venezuela o Irán, Anderson precisó: "Mira, avancen en Venezuela en el sentido de que de momento los tiene choqueado y subeditado a la fuerza norteamericana a partir de la intervención. Vamos a ver hasta cuándo dura eso. En Irán se está empantanando. Esto no es yo creo que se intervinieron ahí sin medir las consecuencias y esto hasta cierto punto favorece a los cubanos que saben que cuando llegan a la mesa de negociaciones tienen unos interlocutores norteamericanos ahí que por otro lado no han ganado en Irán, vienen con una mano adelante y otra atrás. Así que yo creo que van a querer tirar las cosas hasta noviembre en que hay elecciones legislativas en Estados Unidos y Trump puede perder su mayoría. Lo que impide a Trump meterse en Cuba es porque se ha metido en demasiados lugares a la vez y yo creo que hay una política probablemente trazada por Rubio que al parecer es menos dinosaurio que Trump, más algo más suspicaz por su verbo. Utiliza un verbo un poco más fino y menos amenazante con Cuba quizás porque sea de patrimonio familiar entender el psique cubano. Pero Trump sí lo ha hecho, entonces Rubio habla de que Cuba tiene que cambiar, nosotros no, no tiene que ser por nosotros que lo abren ellos. Ha sido finito con Cuba, que es curioso porque no así con los demás lugares. Entonces yo creo que hay una especie de juego entre ellos dos: Trump deja que Rubio haga Cuba a su manera pero de vez en cuando se mete con las botas puestas", detalló sobre la dinámica interna de la Casa Blanca.

Ante la pregunta sobre si el mundo asiste al fin de la diplomacia frente a una acción "policial" de drones y misiles, Anderson manifestó: "Mira, para siempre no, diría que no. De momento, Trump lo ha desplazado, y desde hace diez años lo hizo, ¿no? Desde su primer mandato. Él está tratando de erigir una especie de monarquía norteamericana en aras de él. Entonces, él es la excepción, él es un poco la normalidad, y bueno, uno espera de que esto no sea el nuevo normal, pero mientras él está a cargo en el cargo, estamos viendo que las instituciones, el decoro, los protocolos, la diplomacia, ha sido básicamente atomizado. Y yo creo que hay algo en él también que es emulativo: él admira e imita a Putin, sobre todo. Siempre ha emulado, ha mirado a los otros dictadores por el poder que tienen, pero sobre todo a Putin, que quiso restaurar la soviética invadiendo Ucrania, y lo ha hecho. Hemos notado esa amistad innegable que demuestra Trump hacia él, y ojo, al aparecer de nuevo en la presidencia este año pasado, que ha hecho Trump, ha empezado a invadir países, y ha empezado a hablar de 'Make America Great Again', de la expansión territorial. Este hombre busca hacer cosas que requieren que él pisotee las leyes, el fuero judicial, y la oposición norteamericana tal como existe intenta frenarlo casi siempre tardío. Es un sistema de leyes que él los rompe, y luego interfieren y le ponen coto aquí y allá. Pero lo tiene mucho de su ventaja por el momento", sentenció sobre el escenario internacional.

Finalmente, al ser consultado desde Mendoza sobre su recuerdo de la entrevista que le realizó a Augusto Pinochet en Londres y cómo ese hecho ayudó a su posterior detención, el periodista relató: "Uf, bueno, hay muchos recuerdos. Mira, quizás les comparto una anécdota que en la última entrevista que tuve con él, que fue justamente en Londres, semanas antes de su arresto, ¿no? Estaba ahí medio disimulado, nos encontramos en un salón de té. Le pregunté por los casos de derechos humanos que empezaban a aparecer a través de un juez en Chile, y este se volvió furioso. De pronto perdió los estribos, y se convirtió en el Pinochet de las gafas oscuras, y pegó la mesa con su puño, dos veces, sino tres, y dijo: '¡A terminar con los casos, a terminar con los casos!', así. Y bueno, tanto así que los ingleses en este salón todos volvieron la cabeza, y claro, se dieron cuenta quién era. Pero entonces era una imagen que siempre lo voy a conservar de este tipo que de pronto se había escondido como anciano; lo del sádico, del sanguinario adentro, y de pronto lo vi, lo vi, ahí estaba", concluyó Anderson.

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