Llamativo pedido de una fiscal en causa de abuso contra un empresario - Mendoza Post
Martes 13 Abr 2021
porLeonardo Otamendi
Editor Post

El caso del empresario mendocino, de 44 años, denunciado por su sobrina, de 23 años, por abusos sexuales cometidos desde que tenía 11 años, cuando se quedaba en su casa, según su relato en la causa judicial, tiene un nuevo capítulo. La fiscal a cargo de la investigación le pidió a su superior  instrucciones por escrito para continuar adelante con la causa.

Lo llamativo en esta pesquisa es que el expediente se inició en agosto de 2019 con la primera denuncia. Luego continuaron ampliaciones de la misma y la joven ha realizado todas las entrevistas pertinentes ante los psicólogos. Al presunto abusador en el mismo lapso, un año y ocho meses, solo se le tomó declaración informativa, no fue imputado y tampoco se archivó la causa. Mientras la joven fue una y otra vez a relatar las vivencias que ella dice que ocurrieron, su tío solo fijó domicilio, se le pidió que estuviera a disposición de la fiscalía de forma semanal y luego quincenalmente, porque argumentó que le traía problemas personales y laborales estas diligencias, y la fiscal le concedió ese beneficio. 

Aquí la fiscal Virginia Rumbo, a cargo de la investigación, no consultó a su fiscal jefe, Alejandro Iturbide, qué hacer, utilizó la facultad que le confiere el Ministerio Público Fiscal. Otra de las medidas ordenadas por la magistrada fue el secuestro del teléfono del presunto abusador, que no contaba con pruebas de las situaciones ocurridas años antes.

Las imágenes son ilustrativas.

Este caso asoma como, al menos, extraño en varios aspectos. El denunciado es un exitoso empresario de la construcción, comerciante y jugador de golf. Muy conocido en la elite mendocina y que junto a su esposa (tía materna de la denunciante) fueron padres para la joven, por lo menos hasta sus 11 años. Ella se quedaba desde chiquita, es hija de madre soltera, al cuidado de sus tíos. Hasta que según denunció, comenzaron los abusos durante esos cuidados. Primero yéndose a la cama donde dormía ella, donde comenzaron los tocamientos, de acuerdo a lo relatado en la denuncia, mostrándole videos de él y su esposa (la tía) manteniendo relaciones y pidiéndole que ella le haga las mismas cosas.

Ver: El lento avance de una denuncia por abuso contra un empresario mendocino

Por estas declaraciones que la joven hizo ante los psicólogos que la entrevistaron, los peritos concluyeron que son creíbles, que no fabula y fueron incorporados al expediente. Extrañamente, el abogado querellante solicitaba ante la fiscal que se incorpore esta prueba para que la causa continúe y no había respuesta. 

Cuando el POST publicó el 30 de marzo a las 6 de la mañana que esta investigación no avanzaba porque faltaba esa diligencia, a las 10 (cuatro horas después) fue incorporado el informe pericial de los psicólogos. Es decir, la conclusión de los peritos estaba lista pero no era sumada al expediente.

Los peritos concluyeron que declaraciones que la joven hizo son creíbles.

Llamativamente, ahora que la doctora Rumbo tiene este informe le pide por escrito a su fiscal en jefe, Alejandro Iturbide, directivas para continuar. Aquí es menester realizar algunas aclaraciones. En cualquier causa de abuso sexual, el presunto agresor casi que es imputado de inmediato; a este empresario denunciado, en un año y ocho meses, solo le tomaron una informativa (figura híbrida, no es acusado) y no se le hizo ningún examen psicológico. Sin embargo, la fiscal que incorporó al expediente una prueba fundamental, que es el informe de los peritos quienes establecieron que el relato de la denunciante es creíble, solicita indicaciones y por escrito.

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Generalmente, los fiscales les solicitan a sus jefes indicaciones verbalmente para continuar con una investigación. Hacerlo por escrito no configura en sí una irregularidad. Sin embargo, la doctora Virginia Rumbo, con pruebas en la mano, pide que su superior establezca por escrito si acusa formalmente al empresario o archiva la causa. Dicho en criollo: que se haga cargo otro. Suele ocurrir, en situaciones que se pide expresamente indicaciones en una investigación, que el fiscal jefe responde que continúe de acuerdo a la facultad que posee como magistrado o magistrado en relación a las pruebas obradas en el expediente.

Un robo al empresario, un tema de demora

El argumento de la fiscal Rumbo para solicitar instrucciones, es que el empresario acusó a su suegro (abuelo de la joven denunciante) de un robo en su casa. Acá la novela tiene otro color.

El golfista denunció el 1 de noviembre de 2018 que le habrían robado de la caja fuerte (que se la habían sopleteado) de su casa de Capital 100 mil dólares y que le dejaron un fajo de 10 mil. En su denuncia dijo que sospechaba de su empleada doméstica, porque se quedaba sola cuando él se iba a trabajar y su esposa al gimnasio, durante unas horas en la mañana. Dijo que no sabía con exactitud cuándo le habían robado, porque estuvo unos diez días sin ver la caja fuerte que tiene en un placard.

Unos meses después,  su sobrina habría comenzado a contarle a su familia que había sido abusada desde chiquita por su tío y éste entonces la echa de uno de sus locales porque trabajaba para él. A partir de ese momento, el escándalo familiar trepó a niveles de gran magnitud. El empresario se enteró que podía ser denunciado porque su suegro lo fue a buscar lleno de ira y casi se enfrentan físicamente.

Entonces, el 26 de junio de 2019, dos meses antes de que su sobrina la acusara de abuso sexual, se presentó espontáneamente en una fiscalía para ampliar su denuncia por el robo de los 100 mil dólares. ¿Qué dijo? Que sospechaba que el ladrón había sido su suegro, el abuelo de la joven. Argumentó que su suegra tenía un plazo fijo en un banco en Palmares y que había cambiado un vehículo.

Al abuelo de la chica ni siquiera le tomaron declararon informativa, porque el oficio del banco en cuestión detalló que no existía tal depósito a nombre de su suegra y justificaron el cambio del rodado. Es decir, parece  que estas podrían haber sido intentos para desviar la situación que se le podía avecinar, respecto a la denuncia de abuso.

Pero, la fiscal Virginia Rumbo, tomó la denuncia del robo, más la demanda laboral por el despido de la joven para solicitarle a su superior instrucciones por escrito, a pesar de contar con el informe pericial de los psicólogos que establecieron la veracidad del relato de la chica. 

De todos modos, en el supuesto caso que el suegro le haya robado a su yerno empresario, los abusos reiterados durante años podrían haber ocurrido tal como lo contó la joven. 

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