La mujer radicó denuncias por abuso sexual contra la nena que nunca pudo probar. Él hace cuatro años que no ve a su hija y cuando un tribunal, luego de un largo calvario, ordenó que la madre de la pequeña la restituya a Mendoza, desapareció.
El peregrinaje del padre de la nena que su madre sacó de Mendoza y no aparece
En casi todas las historias que comienzan con conflictos graves en los juzgados de Familia todos terminan perdiendo. Unos por ser víctimas desde el inicio y los victimarios porque con el tiempo suelen pagar el precio de sus canalladas. Sur Álvarez Tova, de 7 años, es la principal perjudicada y nadie puede predecir cuánto le afectará el proceso al que fue sometida y continúa sumergida en el mismo, por su madre, Sofía Micaela Tovar Serré.
Luego cuatro años de denuncias contra el padre que se terminaban cayendo e incumplimientos judiciales, la nena ahora es buscada por la Justicia a nivel nacional y también Missing Children publicó su foto, porque su madre le cambió el nombre.
Este caso trascendió las fronteras de Mendoza, no solo porque la madre de la niña se la llevó a Buenos Aires para no acatar una orden judicial, también porque periodísticamente repercutió en todo el país.
Esta historia es muy similar a la protagonizada por Carolina Loncarich, la mujer que mediante denuncias falsas de abuso sexual contra el padre de su hijo y sus abuelos, impidió el contacto entre ellos durante cinco años. Cuando descubrieron todas sus mentiras y a lo que había sometido a su hijo, la Justicia le dio la tenencia al padre. Lejos de aceptar la resolución de Familia, decidió huir con el niño y se refugió en Buenos Aires, alterando la fisonomía de su hijo. Finalmente fue encontrada, traída a Mendoza, encerrada, juzgada y condenada. Ya se encuentra libre, porque cumplió la condena (de 36 meses de prisión) casi en su totalidad en la cárcel mientras duraba el proceso judicial.
Ver: La Justicia ordenó que una mujer restituya a Mendoza a su hija de 7 años
Sur Álvarez Tova está pasando por situaciones parecidas a las que fue sometido el hijo de la arquitecta Loncarich. El padre de Sur está sufriendo desde hace cuatro años prácticamente lo mismo que padeció el papá del nene que fue escondido por su madre Buenos Aires. Pero el final de este último caso está abierto.
El padre de la niña se separó de su pareja, Sofía Micaela Tovar, en 2022. Al poco tiempo, ella solicitó una prohibición de acercamiento hacia Sur y también hacia ella, argumentando en el Juzgado de Familia que la nena habría sido abusada por su papá y que ella era maltratada por su expareja. La jueza a cargo, como es de rigor, impuso la prohibición por 6 meses para que la denunciante presente pruebas. Ese lapso expiró y la madre de la nena no acreditó pruebas. Al caerse la prohibición, el padre estar en condiciones para ver a su hija, pero Sofía Tovar buscó otro artilugio: la denuncia penal.
En una fiscalía repitió que su hija había sido abusada por el padre. Se inició un expediente, pero el hombre nunca fue imputado, solo le tomaron una declaración informativa porque la madre nunca presentó pruebas; incluso la pequeña ni siquiera fue entrevistada en una Cámara Gesell.
En paralelo, la mujer acudió al ETI (Equipo Técnico Interdisciplinario) para solicitar, con los mismos argumentos, una nueva prohibición de acercamiento. El organismo ordenó la restricción y el padre de la nena seguía deambulando por los juzgados, fiscalías y áreas especializadas con su abogada, Andrea Maturana. Pasaron los meses y el ETI también levantó la restricción de acercamiento luego de la caída de la causa penal, que fue archivada por falta de pruebas.
Ya habían pasado tres años y la abuela paterna de Sur se presentó en el ETI solicitando un medida de revinculación con su nieta, a inicios de 2025. El organismo ordenó que se lleve adelante esa diligencia entre la abuela y Sur, se notifica a Sofía Tovar pero faltó a la primera cita de revinculación, en febrero: no llevó a su hija.
Acto seguido, la Justicia intentó notificar a la mujer en el domicilio establecido, vivienda cuyo alquiler era pagado por el padre de la nena (aunque no la veía) para que viviera junto a su madre, además de cumplir durante todos esos años con la cuota alimentaria correspondiente, y ya no la encontraron allí.
El padre de la pequeña entró en desesperación, porque durante los últimos años fue acusado sin pruebas de abuso sexual, no veía a su hija y ahora había desaparecido junto a su madre.
Debido a que Sur había terminado el jardín y debía concurrir el año pasado a primer grado, el hombre y su abogada buscaron en la DGE, a través del Gestión Educativa Integral (GEI) y advirtieron que Sur no estaba inscripta en ningún establecimiento. El padre de la nena se presentó en el Juzgado de Familia con este nuevo dato y ya todas las restricciones caídas y denuncias archivas para que el vínculo entre él y su hija sea restituido de inmediato. El Tribunal intentó otra vez notificar a Sofía Tovar para ordenarle que debe colaborar con el acercamiento entre su hija y su expareja, pero no la encuentran.
Pasaron algunos meses de búsqueda y lograron dar con el colegio al que la nena estaba asistiendo en Buenos Aires durante el año pasado. Se comunicó el padre de la niña y su abogada con las autoridades del establecimiento y fueron ellas quienes les brindan la información sobre el domicilio de la alumna y su madre.
Al tener este dato, la abogada le solicitó al juzgado que hagan comparecer a Sofía Tovar y ella acepta desde Buenos Aires una audiencia a través una videollamada. Cuando fue consultada sobre su comportamiento, dijo que fue para proteger a su hija de los abusos del padre y porque no se había sentido amparada por la Justicia mendocina, aunque se tomaron todas las medidas de rigor, se tomaron todas las denuncias, pero ella no presentó pruebas. Luego de esa audiencia virtual, el juzgado ordenó en septiembre del año pasado la restitución a Mendoza de la nena, para que se quede con su padre. En simultáneo, Sofía Tovar hizo todas las denuncias posibles en Buenos Aires para evitar cumplir con la ley, pero el Juzgado de Mendoza ofició a otro en esa provincia para que colabora en la restitución. Lo que sigue, parece un filme de intriga.
El tribunal bonaerense inició sus tareas y al contactar a la madre de la nena, solicitó que la venga a buscar el padre a Buenos Aires en avión pero que sea acompañado por una mujer: la abuela. Que exhiba ante la Justicia que tiene el pasaje de vuelta a Mendoza para su hija, él y su madre. El hombre cumplió con todo y viajó a Buenos Aires en diciembre pasado. Al llegar a la vivienda que había establecido su expareja como domicilio actual, no estaban ella ni su hija. En esa casa había otra mujer, la propietaria. Le consultó el padre, la abogada de él y el personal judicial por Sofía Tovar y Sur. La dueña de la vivienda les respondió que se habían ido y que les había alquilado temporariamente una habitación, porque es la actividad que presta en ese inmueble. Agregó que a la niña la conocía por Jazmín (le había cambiado el nombre su madre) que no sabía dónde se habían ido
Con las manos vacías, radicaron una denuncia penal contra la madre de la nena y regresaron a Mendoza, donde pusieron en conocimiento de la situación al Juzgado de Familia interviniente. Llega la feria judicial de enero y en febrero desde éste tribunal local solicitaron una búsqueda de paradero a nivel nacional de la nena, también de su madre pero ya como sospechosa y la inmediata restitución a la provincia para que quede al cuidado de su papá.
Pasaron cuatro años desde el inicio de esta historia. Sur hoy tiene 7. No ve a su padre desde los 3 años y reconstruir el vínculo interrumpido por su madre puede ser muy difícil, cuyas variables van desde que sea exitoso y rápido hasta el fracaso absoluto porque la nena lo rechaza.
Nadie sabe, hoy por hoy, qué imagen tiene ella de su padre. La pequeña ha sido trasladada a otra provincia, su nombre le fue cambiado en los hechos y probablemente ha sido instruida para mentir con su identidad. Esta historia la acompañará siempre.
Por el lado de su padre, ha buscado estar con su hija y no lo ha logrado, esos años no lo repara nada ni nadie, no hay condena judicial que enmiende el tiempo perdido, como llevar a un hijo al colegio el primer día de clases, antes de despedirlo con un beso, por citar algo que cotidiano que muchos padres y madres dan por hecho. Por último, Sofía Tovar, por ahora está "zafando", pero posiblemente, si hay una denuncia y un proceso que se inicie, sea condenada, como Carolina Loncarich, y si no es así, su nombre ya aparece en distintos medios de comunicación y muchas personas le cobrarán con la condena social y el descrédito sin importar lo que haga la Justicia. En estas historias, todos pierden, nunca hay ganadores.



