A seis años del caso Lobos: cómo empezó y por qué no está preso - Mendoza Post
Viernes 4 Dic 2020
porRicardo Montacuto
Director Periodístico

El Caso Lobos fue -aún lo es- el mayor compendio de corrupción política de la democracia mendocina desde 1983, revelado a través de una investigación periodística. Hace seis años y cuando nuestro diario tenía apenas cuatro días de vida, publicamos una investigación que llevó unos seis meses de recopilación y chequeo de datos, registros públicos y testimonios. "Así se enriquece un intendente". En la publicación incluimos un vuelo en drone a la fastuosa mansión en la que vivían entonces Luis Lobos y su esposa Claudia Sgró. Las imágenes fueron tomadas unos días antes de la publicación. Lobos ya estaba enterado del trabajo periodístico. Le habíamos transmitido por escrito una serie de preguntas para contar con una versión de quien a la larga resultaría condenado e imputado por algunos de los casos en que se abrió el expediente.

Aquel viaje a la calle Tirasso al 4300 a filmar las riquezas de Lobos fue complejo. En el año 2014 el peronismo ejercía el poder en la provincia, contaba con la mayoría de los intendentes, gobernaba Cristina, y algunos de los testimonios nos habían aportado datos, métodos y costumbres mafiosos del Clan Lobos y de algunos de sus empleados. Juan Manuel Zacca comandó el drone. En una tarde pesada y caliente a la hora de la siesta. Estábamos tan preocupados por coronar bien la investigación, que había un "plan de fuga" por las dudas y los drones no eran las únicas "herramientas" que llevaba Juan en la camioneta. Aquella mansión de Lobos que registramos en video y que ningún intendente podía construirse con su sueldo de concejal, hoy está embargada en el juicio por "extinción de dominio", una de las herramientas legales para recuperar bienes de la corrupción.

Seis años después de la publicación inicial y de decenas de notas periodísticas cada año, entre las demoras de algunos jueces, algún fiscal, las sucesivas apelaciones, Luis Lobos y su esposa aún no cumplen su primera condena a prisión efectiva por fraude (el caso de la "Mucama ñoqui"), porque los jueces Mario Adaro y Omar Palermo, integrantes de la sala penal de la Suprema Corte local, no resuelven aún la apelación del ex intendente. El otro integrante de esa sala, José Valerio, ya tiene su voto. En aquel caso por fraude Lobos está condenado a cuatro años y medio de prisión y su esposa, a tres años y cuatro meses.

El Caso Lobos saltó pronto a la prensa mendocina, luego de algunas semanas de dudas y "aislamiento" del nuevo medio, nuestro diario. Después fue difundido en la prensa nacional. Y la investigación periodística obtuvo una mención del Foro de Periodismo Argentino.

Con el correr de los meses, y los años, cada dato se fue confirmando. Los testimonios recogidos en la publicación inicial fueron confirmados por el trabajo de fiscales y jueces. Pero en especial del fiscal Juan Bancalari, que dio un impulso importante a las causas entre 2015 y 2016, y de la fiscal Susana Muscianisi. Fue ella quien ordenó las causas, filtró cada una de las investigaciones, pruebas, indicios, y pericias, logró una primera condena para Lobos, y elevó a juicio dos causas más. La de enriquecimiento ilícito desborda de datos e información incriminatoria, mucha de ella recogida en el trabajo periodístico y confirmada por el trabajo judicial. Los peritajes contables forenses confirmaron cada uno de los datos publicados y -por supuesto- hallaron mucho más. Muscianisi elevó a juicio además el caso Wanka, otra de las imputaciones contra Lobos por el alquiler fraudulento de una planta de asfalto.

Lo último: Lobos a juicio por otra causa de corrupción

En un país que tomase más en serio la justicia, muy probablemente Lobos ya estaría cumpliendo la primera de sus condenas. Pero los tiempos políticos y judiciales siempre se concatenan. A pesar de la superabundancia de datos, el fiscal Daniel Carniello, por entonces uno de los investigadores más importantes del Ministerio Público Fiscal, tardó un año en producir la primera imputación a Lobos. Y fue por un caso de alquiler de vehículos que aún está en etapa de investigación. Increíblemente, ya pasaron seis años.

Luis Lobos, al salir de una de las audiencias.

El Caso Lobos marcó un punto de inflexión en la relación entre "la gente", las audiencias, el público, y la justicia y el periodismo. La fuente inicial fue el propio Lobos. Su estilo de vida fastuoso, el nepotismo evidente en un municipio que había llenado de parientes, su adquisición de terrenos y sus maniobras con ñoquis para financiarse eran muy evidentes. A poco de gobernar, fueron los vecinos de Guaymallén los que empezaron a publicar en foros de los medios locales datos precisos sobre propiedades del clan: su mansión, vehículos de alta gama, compras de mobiliario en Chile, movimientos de grandes cantidades de efectivo y de dólares, lotes en diversos emprendimientos inmobiliarios, algunos de ellos con "vecinos" de la política y emprendedores que eran proveedores de la comuna, ñoquis, formaron parte del caso. El trabajo minucioso del abogado Carlos Varela Álvarez y de su equipo, y la tarea interdisciplinaria fueron clave en el desarrollo de la investigación. También el apoyo del FIT para formalizar las denuncias en los fueros provincial y federal. Hubo también una decisión empresaria, de Carlos Ponce, que en todo momento apoyó la investigación y la publicación periodística. Somos compañeros de ruta en la empresa editora del Post. En definitiva, el Caso Lobos significó desbrozar la matriz corrupta de una "cooperativa" que se enriqueció ilegalmente con todos los métodos posibles, a costa del Estado.

La primera nota: Así se enriquece un intendente

El resto de la historia es conocida. Meses después de la investigación Luis Lobos perdió las elecciones. Parte del peronismo mendocino lo había abandonado a su suerte cuando descubrieron que cada dato de la investigación era certero. El radical Marcelino Iglesias ganó las elecciones departamentales y fue intendente, y luego reelecto. Prometió "limpiar la basura" del departamento en 2015. Luego, fue querellante en algunas de las causas. El curso de la investigación cambió el mapa político de Mendoza. Porque el PJ perdió Guaymallén y perdió también las elecciones provinciales. Tranquilamente, Lobos pudo haber sido gobernador de Mendoza.

Seis años después del viaje en drone que mostró como nunca antes la corrupción y a pesar del trabajo serio de algunos funcionarios como la fiscal Muscianisi, la justicia está en mora. Una condena a prisión efectiva que no se cumple, dos causas más elevadas a juicio, otra para recuperar los bienes, y otros expedientes en fila, en seis años.

Es demasiado tiempo.

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