Viernes 10 Ago 2018Viernes, 10/08/18 atrás
porChristian Sanz
Secretario Gral. de Redacción

Se dijo que se había tratado de una venganza de narcos mexicanos. Luego se aseveró que la trama tenía que ver con supuestas deudas contraídas por uno de los asesinados. 

Finalmente, se impuso la verdad. No se trataba de una cosa ni de la otra: era en realidad un crimen vinculado con negocios millonarios en el seno de lo más granado de la política vernácula.

Se trata del triple crimen de Gral. Rodríguez, del cual en estos días se cumplen 10 años y que se "llevó puesto" al juez federal Federico Faggionato Márquez.

El 13 de agosto de 2008, los cuerpos acribillados de Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina, fueron encontrados en un descampado ubicado en esa zona del conurbano de Buenos Aires. 

Pronto se supo que no era allí realmente donde habían sido baleados, sino en Quilmes, radio de acción del todopoderoso exjefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y luego llevados a ese lugar para despistar a los investigadores.

Lanatta-Aníbal, el tándem detrás del triple crimen

El luctuoso hecho permitió, no sólo descubrir la pata criminal de la política argentina, sino también cuáles fueron los oscuros fondos que financiaron la campaña del kirchnerismo en el año 2007.

Es que, los mismos personajes que se encontraban bajo investigación por la venta de medicamentos adulterados -delito que provocó docenas de fallecimientos aún impunes-, aparecieron como aportantes a los Kirchner y relacionados al tráfico de efedrina. Siempre bajo la cobertura del calor oficial.

Hoy se sabe que los sicarios que mataron a Forza, Ferrón y Bina fueron instruidos por poderosos "narco-empresarios", de la talla de Ibar Esteban Pérez Corradi, Martín Lanatta y Marcelo Abasto; todos ellos protegidos por lo más granado del kirchnerismo. Tal es así, que el otrora oficialismo presionó a la Justicia para que no avanzara sobre puntuales imputados.

No hay un único motivo para explicar el triple asesinato: tanto los aportes de campaña -de los cuales Forza había comenzado a hablar en exceso-, como los negociados entre droguerías, funcionarios oficiales y sindicatos, fueron parte del coctel explosivo que culminó en su propia muerte, junto a la de los otros dos "empresarios".

La campaña de 2007, bajo sospecha

Oportunamente, en la única entrevista que dio en su vida, Forza admitió a este cronista que, en la campaña del kirchnerismo, se blanqueó dinero del narcotráfico, a partir de la figura de Héctor Capaccioli junto al empresario Néstor Lorenzo.

En el mismo sentido, aseguró que desde el Estado K se permitían negociados relacionados a la adulteración de remedios, sin importar las terribles consecuencias que ello provocaba. Tres meses más tarde, Forza iba a aparecer asesinado en un descampado de Gral. Rodríguez.

A 10 años de ese hecho, debe decirse que la Justicia jamás se animó a avanzar sobre los principales sospechosos, presumiblemente por tratarse de exfuncionarios de primer nivel del Poder Ejecutivo Nacional.

Los nombres de los principales sospechosos han sido mencionados una y otra vez, principalmente por el círculo íntimo de los asesinados. 

En tal contexto, existen al menos tres denuncias que Forza realizó a nivel policial-judicial por amenazas contra su persona. A pesar de haber dado taxativos nombres y apellidos, los investigadores nunca agotaron las diligencias para convocar a los referidos sospechosos.

A ese ritmo, la trama está lejos de esclarecerse, al tiempo que los familiares de los asesinados van perdiendo las esperanzas de que algún día se llegue a la verdad.

Se insiste en mencionar que las pruebas para lograrlo abundan; lo único que falta es valentía judicial.