Lunes 16 Abr 2018Lunes, 16/04/18 atrás
porMatías Sosa
Periodista

 El aumento de las tarifas es una de las mayores preocupaciones en la economía doméstica, sobre todo con el "sinceramiento" de tarifas que vivimos los argentinos en los últimos dos años. Sin embargo, es complejo saber cuánto se gasta por cada servicio y cuál conviene utilizar para "la diaria", y ser eficientes en las cuentas del hogar: ¿electricidad o gas?

Cecilia Monti brindó detalles del uso y el precio de la electricidad y el gas, tomando como ejemplo en viviendas de la Cuarta Sección de la capital. Ella es ingeniera civil, docente universitaria (dos materias en Ingeniería Civil y una en Arquitectura, ambas de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Cuyo) y además trabaja en el sector privado con sistemas de climatización para personas.

El consumo de gas y electricidad impacta distinto en el bolsillo de los usuarios.

El gas se paga por metro cúbico (m³), a $3,50, y la electricidad por kilowatt hora (Wh), a $1,39, ambos precios antes de los aumentos que vendrán en las próximas boletas y que en el caso del gas rigen desde el 1 de abril. En ese caso, la suba para Mendoza será del 45 % aproximadamente. Aun así, el ejemplo servirá para comparar un servicio con otro, cuando un usuario puede optar entre usar luz o gas para determinadas necesidades del hogar.

Las medidas de consumo de gas y de energía eléctrica,  para ser comparadas, tienen que "llevarse" a una unidad de energía; en este caso, kilocalorías por hora (kcal/h).

Calentar un litro de agua implica el uso de una energía muy pequeña, y en términos monetarios el costo es mínimo. Por esa razón, Monti calculó el gasto de calentar 100 litros, lo que almacena generalmente un termotanque promedio en un hogar.

“Primero hay que definir las temperaturas. El agua podría entrar al termotanque a 20 grados y la llevamos hasta 60 grados”, explicó, y mencionó que “para calentar 100 litros de agua necesito 4.000 kcal/h, tanto si la consumo con gas o con electricidad”.

Para calcular el gasto hay que tener en cuenta diversas variables.

Los cálculos de energía y de dinero

Un m³ de gas puede dar 9.300 kcal/h. Para llegar a las 4.000 kcal/h (que se requiere para calentar los 100 litros de agua), se necesita un poco menos de un m³. “Acá entra una segunda variable que es el rendimiento: en el termotanque, para conseguir 4000 kcal/h, tengo que ‘quemar’ algo más porque una parte del calor no la aprovecho por los humos de la combustión”, destacó.

En este sentido, un termotanque tiene un rendimiento del 75%, entonces, para conseguir 4.000 kcal/h se necesiten 5.3333 kcal/h: eso costó $2,011 hasta las facturas de marzo; con los aumentos entre el 44% y el 55% que vendrán (promediados al 50%), el costo de calentar 100 litros de agua será de $3,01. En el caso de la electricidad, el rendimiento es de 1 (100%) y se necesitan 4,65 kcal/h, que en dinero significa $6,48.

“Se supone que en una casa de familia, con un criterio de uso ‘responsable’, uno no debiera consumir en agua caliente más de 50 litros por día por persona. Si están mucho tiempo en la ducha ese promedio se va a ir mucho más”, dijo Monti.

Para cocinar y calefaccionarse los cálculos son iguales, dado que se debe comparar la energía utilizada.  

Y agregó que “por ducha se pueden ocupar 40 litros, aunque hay que tener en consideración que en esta estimación calentamos el agua a 60 grados, una temperatura que nos quema la piel. Entonces se debe mezclar con agua fría y hace que rinda mucho más”.

Por eso, “se puede determinar que 100 litros de agua caliente es el gasto de tres personas en un día, más o menos”, informó.

El gas es más económico.

Otro ejemplo, mismo resultado

En viviendas familiares de Las Heras, los cálculos para calentar los 100 litros de agua determinaron que se necesitaron $1,92 para hacerlo con gas y $8,69 con electricidad. La diferencia es mayor por los cuadros tarifarios y, como explicó la profesional, “la tarifa de gas baja a medida que aumenta el consumo y la tarifa de electricidad aumenta a medida que aumenta el consumo”.

La parte social es lo más discutible

La ingeniera explicó que “el gas es la matriz energética del país. Los precios de las otras energías se van adecuando al precio del gas. Ahora aumentó el gas e inmediatamente va a aumentar la electricidad, pero tanto con las tarifas viejas como las nuevas, siempre va a convenir el gas”.

Ante esto se abre otro debate que tiene que ver con la inversión, la construcción y la responsabilidad de los usuarios.

“Lo que está demostrado es que la vivienda más chica, de la gente con menos recursos, es la que más gasta energía porque proporcionalmente, por metro cuadrado, se gasta más. Eso es lo que repercute en el bolsillo”, dijo Monti.

“Las viviendas sociales tienen muy poco cuidado en el diseño y en las aislaciones térmicas, y por metro cuadrado gastás muchísimo más en calefacción. Además, las casas pequeñas, rara vez cuentan con un sistema de alto rendimiento”, explicó sobre el consumo.

Ante esto, la ingeniera dejó en claro que lo que más gasta en una vivienda es la climatización: es el 80% de lo que se paga. La iluminación, los electrodomésticos y la electrónica tienen un impacto muy pequeño en el gasto general. A modo de ejemplo dijo que “si todas las lámparas están prendidas todo el día, nunca van a gastar la cantidad que se necesita para calentar o enfriar la casa”.

La climatización es lo que más gasta en una vivienda.

Los que menos tienen más pagan

Pese a que el gas es más barato, un tiro balanceado (lo único que está permitido) tiene un rendimiento del 50% y, para entregar 3.000 kcal/h, necesita consumir 6.000 (las otras 3.000 se van con los gases de la combustión). En un sistema central de calefacción el gasto es mucho menos porque el rendimiento de una caldera es del 92%.

Como explicó Monti, “la gente de más poder adquisitivo que puede comprar tecnología muy avanzada, porque hay elementos que en vez de tener rendimiento 1, tiene 4, como un equipo eléctrico con compresor que calienta agua, sirve para calefacción donde no hay gas. Pero para tener este equipo hay que tener mucha plata porque el costo de inversión es altísimo. Esto demuestra que el que más gasta es el que menos tiene”.

"El que más gasta es el que menos tiene".

El problema de las construcciones

Las viviendas sociales están más desprotegidas por muros más finos y con menos resistencia térmica. “El que más dinero tiene, tuvo la posibilidad de contratar a un profesional que les dijo cómo tenía que hacerla para gastar menos, para que no pierda tanto calor y comprar la mejor tecnología para gastar menos”, explicó.

Con muchos parámetros en lo “visual” y poco en lo “vivencial”, las construcciones no se hacen para ahorrar. La ingeniera mencionó que “en otros países, cuando vos presentás un proyecto de una vivienda, lo primero que ven no es cómo abre la puerta: se van a fijar cuánto va a gastar de energía. Si gasta mucho, hay que hacerlo de nuevo”.

“El gasto de una vivienda no es por un año, se replica a lo largo de la vida útil. No es un uso momentáneo, es permanente y es lo que no se tiene en cuenta”, determinó.

Además, dijo que “los que diseñan deberían pensar para que todas las casas consuman menos, mejorando el diseño y las aislaciones térmicas, en la forma y en los materiales”, y se mostró en contra de “vidriar todo” porque “funciona muy mal para la climatización de una casa en Mendoza”.

Las construcciones son fundamentales con respecto al consumo de energía.

Energía solar: mucha inversión pero mucho ahorro

La energía solar tiene el mejor grado de ahorro de dinero. La provincia es un lugar ideal para este tipo de elementos y, como dijo la ingeniera, “a lo mejor en julio, si hay tres días con mucho frío y está nublado, el agua no se alcanzará a calentar. Pero nada más, casi todo el año va a funcionar”.

Comprar un termotanque solar de 150 litros sale cerca de 15 mil pesos y los usuarios pueden recuperar la inversión cerca de tres o cuatro años. Este tipo de tecnología “solucionaría el mayor gasto de energía que hay en una vivienda”, pero “cuando tenemos que proyectar y cotizar, la gente decide poner una caldera porque cuesta menos”.

Pero, como compartió Monti, “la inversión más económica es la que menos prestaciones tiene. La casa más desprovista de aislaciones es la más barata, pero en el tiempo no lo es”.

La energía solar conviene, pero requiere mucho dinero de inversión.

Fotos: Marcelo Carubín