Hipocresía pura: parece que la muerte de Ayelén no es culpa de nadie - Mendoza Post
Post: Editorial PostViernes 25 Nov 2016Viernes, 25/11/16 atrás

Los hechos son conocidos: una joven de 19 años sufrió durante toda su vida gravísimos abusos por parte de su padre. Un día, se armó de coraje y lo denunció.

Al fiscal que tomó el caso, Fabricio Sidoti, no le pareció oportuno pedir la detención aunque sí ordenó una orden de restricción para el padre abusador, Roque Arroyo, quien se retiró de la casa y se mudó a 50 metros de allí.

Sí, leyeron bien: el abusador se mudó a 50 metros de la abusada. El fiscal lo permitió porque, parece, no quería que el pobre hombre sufriera el desarraigo.

Roque Arroyo, papá y asesino de Ayelén

Atemorizada, viendo a su padre pasearse con total impunidad en la misma cuadra que ella y, a sabiendas de que la próxima víctima seria su hijita de meses, Ayelén fue a la comisaria de Ugarteche y volvió a denunciar al padre.

Unas horas después, el padre se enteró y la asesinó días más tarde.

Está claro que el fiscal no encarceló al padre pudiendo hacerlo e incluso dejó que se mudara a metros de Ayelén. Sin embargo, no tiene la culpa. Al menos, es lo que dice.

A su vez, la policía no se dio por enterada del riesgo inminente a pesar de que Ayelén fue a la comisaria a pedir protección. Ergo, tampoco tiene la culpa.

La oficina del Estado, la OAL —que debía protegerla— no hizo lo suficiente, pero menos aún tiene la culpa.

Ayelén, asesinada por culpa de nadie

Y, finalmente, la jueza tampoco actuó… pero tampoco tiene la culpa.

¿Sabés de quién es la culpa? De nadie, del sistema, de los demás, de los otros, de los procedimientos. De Magoya y de Montoto.

A pedido del gobernador Alfredo Cornejo, se abrió un juicio político contra el fiscal pero no lo suspendieron porque la culpa, según aclaró la senadora Patricia Fadel, no es solo suya sino de varios más. ¿Se entiende?

Como la culpa es de varios mejor que no sea de nadie. Para terminar de condimentar su posición, la legisladora dijo que, si les hacen un jury, los fiscales se asustan y meten presa a la gente.

El 24 de diciembre a la noche, todos los que no tienen la culpa, porque la culpa la tienen los demás, ¿van a levantar la copa y dirán “Feliz Navidad?”.