Cornejo, el enojo del PRO, las ganas massistas, y la temible valija del PJ - Mendoza Post
Miércoles 28 Ene 2015
porRicardo Montacuto
Director Periodístico

-“Nosotros no vamos a ser funcionales al PJ, pero tampoco vamos a ser los boludos de Cornejo”.

La frase, soltada por uno de los “armadores” del PRO en el interior, es fuerte por lo que implica: Si la UCR le abre las puertas a los massistas mendocinos para que integren la alianza que encabezarán Alfredo Cornejo y Laura Montero, el PRO se abrirá y tendrá a su propio candidato, posiblemente Omar De Marchi

La alianza opositora aún no se arma, y ya empezaron los ruidos. 

Del otro lado, los massistas creen que Cornejo es la opción y hablan incluso con dirigentes del PD muy cercanos al PJ, como Jesús Riescoel legislador demócrata de Guaymallén. “Hoy o mañana nos reunimos con Cornejo” cuenta uno de los dirigentes del FR, con cargo importante.

Ninguna de las dos fuerzas en pugna tiene peso electoral propio para ganar una elección, pero pueden restar seis o siete puntos a una UCR que se siente ganadora. Y esos puntos pueden ser suficientes para que el peronismo retenga la provincia, aun abriendo el paraguas sobre la espantosa situación económica, la inflación, la inseguridad y el “efecto Nisman”, de consecuencias imprevisibles. El PJ desdobló las elecciones y eso le podría favorecer un poco. 

Los planetas se están alineando para un gran lío

Los radicales tienen sus temores. Desde inicios de semana, Alfredo Cornejo sospecha que se está armando un “valijazo” como los que le adjudicaron a Juan Carlos “Chueco” Mazzón en 2007 y 2011, cuando –se dice, aunque los protagonistas lo negarán hasta el día del Juicio Final- que fomentó las campañas de Roberto Iglesias y Luis Rosales (UCR anti Cobos-CFK, y PD) para restarles votos a los radicales. En 2011 el perjudicado fue Iglesias, vaya paradoja.

En estas horas habrá conversaciones entre todos. Cornejo aspira a liderar un frente lo más amplio posible para enfrentar al peronismo en buenas condiciones. Pero el PRO tiene el mandato nacional, ordenado por Mauricio Macri, de no sentarse en ningún lugar en el que esté Sergio Massa. Macri pelea ingresar a la segunda vuelta palmo a palmo contra el de Tigre asumiendo que Scioli está casi adentro, siempre que sea el candidato del oficialismo.

Pero Mendoza tiene sus particularidades. La política también se hace de afectos, de cercanías, y de acuerdos. Y es probable que el mandato de Macri sea difícil de manejar para la UCR, en particular para Cornejo. Tanto el intendente de Godoy Cruz como hombres importantes del massismo –Gustavo Valls- y del PRO como Gustavo Cairo (que además son muy amigos) y Patricia Gutiérrez, han trabajado y enfrentado juntos asuntos muy delicados de la política provincial, como cuando se “cargaron” al fiscal de Estado Joaquín de Rosas, que se fue acusado de favorecer al grupo Vila-Manzano. Los empresarios son factor de poder importante que además están impulsando a Massa con todo lo que tienen y presionando incluso dentro de la propia UCR a través de sus amigos y conexiones. Uno de ellos es Mario Abed, el intendente de Junín que le martilla el oído a Julio Cobos. Hay que recordar que los acercamientos de Cobos al massismo pusieron nerviosos a los macristas y a unos cuantos radicales.

Mirando objetivamente, en aquel caso del fiscal hubo dirigentes que ahora están en el PRO que entonces jugaron para el PJ, y masssistas que lo hicieron en contra. Pero es cierto que cualquier fisura que ocurra en la oposición terminará por favorecer al peronismo, insistimos, en una aritmética política a la que hay que aplicarle “la diaria” de esta provincia, y del país.

Por lo pronto, la gente del PRO avisa que va a dinamitar cualquier intento de acercamiento radical al massismo y que lanzarán a De Marchi candidato a gobernador. Gustavo Valls y Riesco toman café juntos en la Peatonal mientras hablan de reunirse con Cornejo, y el precandidato –candidato seguro- de la UCR teme el “valijazo” del PJ para solventar la campaña de cualquiera que pueda romper la polarización PJ-UCR y quitarle votos al radicalismo. Todo ello, en un panorama donde la izquierda mendocina del FIT, aunque no tiene esta vez una figura como Del Caño, podría conseguir seis o siete por ciento de los votos.

Como se puede ver, esto está muy entretenido. Y apenas está empezando.


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