Macri, los sindicatos y el desafío más grande que se viene - Mendoza Post
Domingo 12 Jun 2016
porLuis Tarullo (*)

El gremialismo peronista sigue ratificando la unificación para el mes de agosto, pero algunos sindicatos en particular están atendiendo sus problemas, calentando motores, avanzando contra algunas políticas oficiales y hasta enviando señales hacia adentro.

La demostración más contundente de estas jornadas fue la de los Camioneros, en esta ocasión bajo la batuta de Pablo Moyano, el hijo de Hugo, el jefe de la organización y de la CGT más dura.

De todas maneras, poco se cree en la autonomía de Pablo, sino que se especula con que el número dos avanza con el visto bueno del número uno, cuando éste no puede hacerlo por determinadas circunstancias.

Las demandas del gremio, salvo el porcentaje de aumento salarial reclamado, son iguales a las de otros, empezando por el tema del Impuesto a las Ganancias.

Desde hace rato los camioneros pagan Ganancias en virtud de los buenos niveles salariales obtenidos. Ante la imposibilidad de que el gobierno de Mauricio Macri vuelva a aumentar el mínimo no imponible o modifique las escalas para el cálculo del tributo, los Moyano exigen una compensación que cubra esa quita en los haberes.

Hasta aquí, la descripción de lo que podría ser un conflicto o una medida de fuerza más. Pero en esta ocasión el paro fue de la rama de los combustibles y entonces el problema tuvo una dimensión social y un impacto mayúsculos.

La falta de provisión de naftas a las estaciones de servicio amenazó con generar un caos en solo 48 horas, pero el caso quedó transitoriamente resuelto después del dictado de la conciliación obligatoria. Igualmente, hubo un día horas de zozobra y consiguiente preocupación.

La paritaria camionera vence en este mes de junio. Seguramente Moyano padre estará dando las puntadas fundamentales de las negociaciones con los empresarios, pero a través de su hijo lanzó el aviso. Por las dudas… Además, la irrupción del vástago del mandamás cegetista implicó un mensaje interno con vistas a la reunificación de las centrales.

Si bien el marítimo Juan Carlos Schmid aparece como el candidato de la CGT Azopardo para suceder a Moyano o eventualmente integrar una conducción colegiada, hay un grupo de sindicatos que está tratando de imponer a Pablo para estar a la cabeza.

Las características de Moyano hijo y el momento político actual le restan chances al subjefe de los Camioneros como capo máximo único, pero no ocurre lo mismo cuando se habla de un triunvirato o cuarteto cupular.

Hoy por hoy la mayoría de los gremialistas peronistas considera que hay que mostrar rudeza pero no cortar los puentes de diálogo, sobre todo cuando hay cosas importantes para negociar, especialmente el reintegro de fondos para las obras sociales.

Schmid, Héctor Daer y varios otros pueden encarnar ese rol con doble faz, según la evaluación que hacen en las trincheras gremiales. Y si se sumara Pablo Moyano -al cual dicen apoyar varias decenas de organizaciones- aquellos dirigentes podrían neutralizar su carácter a veces díscolo.

En medio de tantos dimes y diretes, el "K" Hugo Yasky, jefe de la CTA ayer oficialista y hoy opositora, siguió vaticinando la cercanía de un paro nacional.

Pero el hecho de que lo hayan dejado participar de la convocatoria a la marcha del 29 de abril y subir al escenario no le garantiza bajo ningún aspecto que las otras centrales se sumen, salvo la CTA de Pablo Micheli, hoy haciendo buenas migas con su hasta hace poco enemigo interno.

En las últimas horas salió a cruzarlo Luis Barrionuevo, un dialoguista todo terreno que se lleva bien con Macri, quien admitió que hay problemas pero fustigó a los que quieren "aprovechar" para supuestamente embarrar la cancha.

"Como al Gobierno no le está yendo bien en lo social, está pagando las deudas y corrigiendo los errores que dejaron, tiene cero de política, no se sabe defender y ha privilegiado otros sectores que los que tienen que ver con el día a día, quieren aprovechar algunos que se fueron y tienen que ir presos", advirtió Barrionuevo, tirándole dardos también a la ex presidenta Cristina Fernández, que recientemente retomó sus críticas a la administración macrista.

No obstante, como se lee, el gastronómico le dejó un "regalito" al gobierno cuando echó la parrafada que dice: "Tiene cero de política, no se sabe defender y ha privilegiado otros sectores que los que tienen que ver con el día a día".

¿Una especie de aviso que podría traducirse como "todo tiene un límite"? Tal vez. Aunque Barrionuevo ha demostrado hasta ahora que en lo inmediato no quiere poner dinamita en ningún cimiento.

Claro que los problemas que pueden provocar réplicas siguen vigentes: trabajo en negro, inflación, pobreza, indigencia, Impuesto a las Ganancias… Nadie duda de que este gobierno apenas cumplió el tiempo en que un bebé empieza a cortar los dientes. Pero siguiendo con esa analogía, en pocos meses más debería empezar a caminar.

Hay quienes aún por lo bajo dicen que seguirán siendo soporte hasta que comience a andar con soltura, pero después, recuerdan, viene la etapa de empezar a soltarle la mano, de marcarle el rumbo y de ser severos cuando las circunstancias lo requieran.

Desde el sindicalismo peronista -el de apretar y negociar, el de la experiencia en la avidez y el ejercicio del poder- avisan que para ese entonces estarán nuevamente reunidos en derredor de una misma mesa.

(*) Especial para Mendoza Post