Así debe ser la alimentación en caso de infección por Covid - Mendoza Post
Miércoles 28 Abr 2021
porLic. Paola Navarro - OSEP
Nutricionista del Departamento de Nutrición y Alimentación de OSEP Mat. 339

Como ya sabemos, la pandemia trajo serios problemas a la población. Cambios tan abruptos en nuestra vida cotidiana generaron distintas reacciones como incertidumbre, preocupación, miedo, ansiedad, angustia, desorganización; sumado a los cambios negativos en el estilo de vida, sedentarismo y falta de actividad física. 

Entre los malos hábitos alimentarios podemos destacar el exceso de alimentos refinados, hipercalóricos ricos en grasas y azúcares, ultraprocesados, y bebidas alcohólicas. 

Alimentos hipercaloricos, ricos en grasa

Diferentes encuestas reflejan que gran cantidad de personas ha ganado peso considerablemente. Por eso, antes de seguir por este camino, sería el momento de estar alertas y tratar de mejorar nuestros hábitos para no repetir los errores del año pasado. 

Ni que hablar de la desfarovable evolución de las personas con factores de riesgo como diabetes, obesidad e hipertensión. 

Defensas en jaque 

Debemos tener claro que nuestro cuerpo, ante una infección viral como la del Covid-19, trabaja intensamente para generar una respuesta inmune. 

La fiebre alta es una forma en que el sistema inmunitario acelera el metabolismo contra el virus, puede ser que no tengamos hambre ni sed, pero es importante seguir consumiendo líquidos y alimentos para respaldar la capacidad de nuestro cuerpo para combatir el virus

Si transitamos la enfermedad en su momento agudo, con síntomas, es importante que nuestra alimentación sea completa y equilibrada, sin embargo, suele aparecer inapetencia y, al no aportar los nutrientes necesarios a nuestro cuerpo, podemos llegar a comprometer mas el sistema inmune. 

Alimentación equilibrada

Por ello es fundamental cubrir dos aspectos: la hidratación y evitar la degradación muscular. 

Agua, mucha agua 

Es necesario beber entre 2 y 3 litros de líquidos por día. Podemos incorporarlos en forma de agua natural, hervida, con jugo de limón o naranja, infusiones, té con miel, jugos naturales, gelatinas, licuados o bebidas tipo deportivas. 

Además debemos fraccionar el consumo a lo largo del día, haciendo pequeñas ingestas cada media hora

Mas energía y proteínas 

Los requerimientos nutricionales suelen aumentar en el momento agudo de la infección, como el cuerpo está en estrés metabólico por la infección, necesitamos aportar mas energía de lo normal alrededor de 2000 a 2500 calorías por día, se asegura un mínimo de proteínas diarios para evitar la degradación muscular para la obtención de energía. 

Foto Unicef

En cuanto a las proteínas, hablamos de 75 a 100 gramos por día. Las incorporamos con yogures, quesos, carnes magras, blancas y rojas, pollo, cerdo, pescado, huevo, claras de huevo y batidos. 

Es importante consumir grasas saludables como el aceite de oliva o aceites neutros como girasol, palta, frutos secos, semillas o pescado.

Problemas gastrointestinales 

Los alimentos deben ser de fácil digestión: tostadas de pan blanco desecado al horno, arroz, queso, zapallo, calabaza, zanahoria hervida, fideos finos o vitina en caldo, evitando fibras si hay diarrea. 

Falta de gusto y olfato 

Suele repercutir negativamente sobre el apetito y se recomienda mantener horarios fijos de ingesta, obligarnos a realizar las comidas, estableciendo una frecuencia de cada 2 o 3 horas. 

Comer cada 2 o tres horas

No olvidemos comer despacio, tratar de identificar los aromas y sabores de distintos alimentos, intentando estar atentos al momento de comer. 

Pasado el momento agudo, es conveniente adoptar un plan alimentario normal que incluya todos los grupos de alimentos, variado, basado en la selección de frutas y verduras, almidones naturales (papa, camote, choclo, legumbres, semillas), proteínas vegetales y animales magras, grasas saludables, fibras, bebidas (preferentemente el agua). 

También es importante el aspecto anímico, por eso debemos realizar la comida en familia, disfrutarlas, para que sea un momento de compartir sin tensiones ni actividades agregadas que dificulten la atención.