Crónicas del subsuelo: Circo pobre - Mendoza Post
Martes 26 May 2020Martes, 26/05/20 atrás
porMarcelo Padilla

Un tiempo circular crono cristiano donde el sacrificio es el "estado final" del ciclo al que siempre regresamos. Terminamos en el sacrificio y luego retomamos el camino de la reconstrucción del incendiado barriendo cenizas; huella y luego camino, nuevamente camino. Pero siempre concluimos en el sacrificio. En la cuáquera provincia se construyó al "monstruo depositario" de todos sacrilegios que en pueblo chico disimula las pestes domésticas, las corruptelas familiares, el robo al erario público. Y ese "monstruo" -hecho- fue un lobo, pero el apellido en plural le permitió al cinismo aprovechar la coincidencia que el apellido fuera "Lobos", y así fumigar de estigmatización al peronismo en su conjunto como blanco de exterminio simbólico. El peronismo en Mendoza es más por lo que han construido en el imaginario que lo que realmente pueda ser (todo lo que se quiera decir e imaginar está permitido en el peronismo, o en el "sacha peronismo": ´sacha`, término quechua que designa a "todo aquello a lo que le falta algo para llegar a ser lo que pretende") Por lo tanto señor Marcelino, señores y señoras televidentes y lectores de noticias cotidianas, le repito al intendente como aquella vez, El peronismo es "el hombre del al lado".

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El monstruo. Ya monstruo, la jauría de lobos. La construcción de lo monstruoso se mide, entre otros horizontes, por la efectividad en la intensidad del murmullo de los aspirantes a la escandinava virtud de la lejanía, el rumor de un río que por el canal inca expresa en silencio su fase de extensión acelerada: la desaparición del agua. Construir monstruos puede sonar a película de terror bizarra. Aquí la peli de la muñeca aparecida en San Carlos pide cámara, y por el departamento más poblado una presentación en público de "Balada triste de trompeta".

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A lo que iba es al legado y a la herencia construida. Una moral que supo disimular su espejo recreado día tras día en el éxito del control permanente, valorizando la justicia del que por la violencia institucional ampara a esos hombres con gorras. El vincha me lo dijo así en Agua Amarga": "aquí el miedo no es a los monstruos, el miedo es a la lluvia". El impacto de la modificación del tiempo, en tu cara agrieta contra la ventana. Desde la calle de mano única Alemania es otra cosa, los tres mil habitantes que solían deambular murmuran en las jaulas, el muro sigue ahí, como horizonte, el muro es el horizonte, nieva un día. Sacha peronismo no despierta. En algunas mesas de bares de pueblos chicos se rumorean otros desconciertos, crímenes, estafas y asesinatos, cacheos en la puerta del baño, casi como un "déjalo ser" altruista por un bien superior. "El que depositó tiempo cobrará en instantes", dice el meteorólogo del Banco, un tipo muy particular en la manera de vestirse, saco y corbata, yoguineta, vocero de la entidad en el tema inversiones financieras. Sale por YouTube. Pero también es periodista, hace exteriores.