Crónicas del subsuelo: 7M, la marcha del contagio - Mendoza Post
Miércoles 6 May 2020Miércoles, 06/05/20 atrás
porMarcelo Padilla

Hemos militado la cuarentena haciendo la cuarentena, más allá de los slogans, más allá de las simpatías o no con el gobierno nacional, seguimos considerando la mayoría de los argentinos y argentinas que aislarnos es por el momento la medida de mayor protección en términos sanitarios que podemos tomar. Cuidarnos en el aislamiento es cuidar también al que tiene sí o sí que salir a ganarse un mango. Al personal médico, a los enfermeros y enfermeras también les estamos cuidando si se quiere. 

No con aplausos. Con acciones que no complejicen la situación de atención en los hospitales y guardias para que no se saturen y el virus se extienda. Es lo que podemos sacar de positivo del acto de aislarse. Es un esfuerzo, un sacrificio colectivo que venimos haciendo. Sabemos también que el aislamiento tiene sus consecuencias para la salud mental de la población. Que no será fácil continuar como no lo fue en el primer momento del aislamiento. En ese sentido creo que el gobierno nacional tomó las medidas acertadas en el momento que las debía tomar. Y sigo creyendo que no es con la apertura indiscriminada de actividades como vamos a mejorar la situación en plena pandemia. 

El sentido puesto ahí ha generado todo tipo de reacciones, y las más entendibles creo, son de las personas que han perdido el trabajo, se les ha precarizado su vida cotidiana. Casi la mitad de la población hoy en la argentina es pobre producto de los cuatro años de desguace económico que transitamos bajo el gobierno de Macri y sus aliados radicales. Digo, como para no perder la memoria inmediata. Sumado a la pandemia mundial, situación excepcional e inesperada, atravesamos el momento más crítico, no solo en lo económico sino en todas las dimensiones que vivenciamos cotidianamente. 

El desplome es contundente en todos los rubros de la vida social y esto es innegable. Leo con estupor la convocatoria a manifestarse el jueves 7 de mayo en las plazas del país contra el gobierno nacional, "manifestarse", salir a la calle a "reunirse" (con distanciamiento físico social, dicen) derribaría toda la gran acción de prevención sanitaria que venimos haciendo. Y sabemos que tal convocatoria no es espontánea, que hay quienes están presionando desde sus intereses a boicotear la cuarentena. Y que son los mismos que ayer gobernaban a través de sus representantes, los empresarios que concentran mayor riqueza y propiedad de tierras, finanzas y establecimientos industriales. Que además tienen sus voceros a la orden del día, los medios de desinformación, sus periodistas orgánicos que sin ningún prurito buscan que todo esto se descontrole. No recuerdo situación más complicada a la que estamos viviendo. 

Pero militar manifestaciones en las plazas con gente reunida puede tirar abajo, en la previa del invierno con el aumento de enfermedades respiratorias típicas, estacionales, todo el sacrificio que venimos realizando. El gobierno también tiene que saber que la vida no se sostiene con la población encerrada y sin trabajo, sin tener qué darles de comer a sus familias y que los esfuerzos de ayuda económica que se han realizado son escasos, porque si el mercado se fundió porque lo fundieron, es el estado quien tiene que estar ahí nuevamente para levantar a los caídos. Como siempre ocurrió luego de las catástrofes. 

O aceleran las acciones contra los que la tienen que poner ahora, esto es, tomando medidas de expropiación de ganancias diferenciales, realizar una profunda reforma agraria para desmonopolizar el acceso al trabajo en la tierra a través de acciones cooperativas y comunitarias, gravar la renta financiera de una vez, establecer un salario universal por habitante sin trabajo en blanco, entre otras, ganarán de nuevo las calles los que se aprovechan de la mishiadura. Acá no hay consenso que valga, se gobierna con decisión o repetimos la historia en forma de parodia. Salgamos de la situación con honra y dignidad, con medidas concretas y no anuncios, que la paguen los que la tienen atada desde que la historia es historia o esto será un cementerio.