Crónicas del subsuelo: Purgatorio permanente - Mendoza Post
Crónicas del subsuelo: Purgatorio permanente

Crónicas del subsuelo: Purgatorio permanente

Jueves 19 Mar 2020
porMarcelo Padilla

Deshechamiento de las poblaciones en las grandes concentraciones, más quisiera uno poder salvar algo de lo que va quedando en la superficie resbalosa del pre-otoño, casi como una sonata viene pasando el vulgo la austeridad de sus movimientos, en pequeños departamentos que cada día disminuyen su espacio por auto invasión. "Fase intro eyectiva de adrenalina" para seguir activos en diminutos espacios, movimientos debilitantes bufan en las fecundas redes sociales donde la palangana cambia con efectividad noruega y calidad suiza (al menos eso es lo que nos dijeron algunos libros) Ahora dudo de ellos, ahora, intento no pensar en los movimientos y salgo hacia el patio del panóptico, no me quedo en los pequeños almacenes, estoy debilitado en las fuerzas corporales después de autoacuarentenarme desde el sábado. Porque sí, porque hace tiempo espero una pandemia que diera la oportunidad de vivir una distopía, una de cierto que, si bien nadie esperaba, el devenir tardaba en dar su sorpresa de la revuelta.

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Llegamos tarde compatriotas y commatriotas, llegamos tarde y es el fin del mundo como lo veníamos concibiendo, será de otra manera todo, tal vez más agudizante en su "fase 2 de aislamiento compulsivo", congelados en las necesarias noticias minuto a minuto, intentando sobrevivir a las culpas de un nuevo moralismo que acusa de privilegio de clase a la cuarentena, porque justamente los que pueden pensar así, es desde el mismísimo privilegio de clase que lo puede formular, que las medias de las clases están alicaídas y no tienen donde dejar los niños y niñas y tampoco saber si el amor es real o, sin pensarlo, ya se traduce en "el amor no es real" en sus trabajos fijos o infijos, en las prácticas cotidianas, pues hemos sucumbido todos y todas junto a las formas de relatos totalizadores y fáciles de digerir en las militancias bajo su progresía vitalista que ahora sí se entera que esto no era una pandemia solamente informativa para tapar el humo de los pastizales quemados donde los bichos huyen de nosotros. Ahora sí se dieron cuenta y rezan, oran alabanzas a la vigilancia total y a las prácticas de denunciamiento para quienes violan las normativas.

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Quién le canta esta noche a los desahuciados de los barrios bajos en las periferias en "fase agonía 3", deshecha, la cumbre de la incertidumbre pesa en el miedo, y no solo piensan los que no tienen miedo -o dicen que no tienen miedo-, a ellos no les creo sino tienen miedo, algo de humanidad implica el miedo, pues entonces no les creo. Decía que bajaba del departamento y no me quedé en los almacenes cercanos al panóptico alemán que tiene en sus hígados esta ciudad sin gusto, se nota en la fruta y los alimentos, no sé. Paso al lado del Chino y no hay nadie, el Chino esta solo con un barbijo en la jeta, sentado en una silla de totora, el local no tiene luz, el Chino tampoco, lo miro en una pasada caminando y le doy hasta Alem, voy por San Juan caminando, subo a San Martín por Alem y sigo, por la vereda desierta. Que ha sido bonito enterarse que volvieron los peces y los cisnes en las calles de agua de Venecia y los delfines asoman a las costas de Cerdeña, tal vez lo único que puede considerarse realmente "de bonito", que se nos acerquen las especies que nutren el espanto de las desolaciones del hombre cuando ya no hemos retirado de los sitios conquistados, y por qué no, el instante, por solo saberlo, aunque no sea cierto y nosotros estemos aquí en el desierto, amalgamando libros y música, posiciones de yoga y ejercicios para no quedar entumecidos. La nueva vida cotidiana concibe "la casa como el refugio único de un discurso único para los cuidados intensivos", unos piden libertad cuando antes pedían el encierro para los otros, y los otros piden endurecimiento y castigo cuando reclamaban antes libertad.

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"Fase 4 de agonía de la estirpe", por las ventanas escucho los primeros gritos y discusiones en la incomodidad de estar amontonados, niños, mujeres, hombres, viejos y viejas, mascotas, gritos y maltratos a niños que no se adecuan a los contenidos a no ser que les prendan los celulares y las computadoras para anestesiarlos un par de horas, violando las normas impuestas hasta antes de ayer donde cierto regulamiento intrafamiliar de las tecnologías intentaban aminorar su uso para evitar las embolias, pues que todo el aire se invapora en lo líquido y en el pegoteo de alcohol en gel, que bien podría ser el respaldo de la reserva del Banco Central. Nueva moneda de cambio.

Estado total, medidas de higiene, el "purgatorio sanitarista" en "la fase de espera del juicio final" no tiene fecha porque suspendieron los juicios finales, y pareciera que "el purgatorio es ya un estado permanente de transito permanente", sin metros de separación entre los que llegan y los que andan deambulando en la incertidumbre de cuál será el veredicto final.