Ana y Andrea fueron mamás con fertilización asistida - La Trenza - Mendoza Post
Martes 17 Dic 2019Martes, 17/12/19 atrás
porAna Paula Negri
Periodista

La revolución del amor empieza por casa y esto es lo que Ana Salinas y Andrea Pérez Cesped entendieron cuando decidieron traer a este mundo a Renata y Amparo para formar una familia.

Ellas se conocieron por amigas en común hace cuatro años y desde un principio supieron que su historia no sería una más. Ana tenía un local de comidas y Andrea se pasaba mucho tiempo allí. Al tiempo se fueron a vivir juntas y comenzaron a pensar en este proyecto.

Ana le aclaró a Andrea: "Yo a los 32 quiero ser madre y empezamos a charlarlo. Creo que empezó como un chiste y terminó siendo", por lo que organizaron un viaje juntas y comenzaron los preparativos para emprender la maternidad juntas.

Andrea y Renata. Ph: Mariana Canessa

Andrea, por su parte, aclaró que algunos problemas de salud no le permitirían llevar adelante un embarazo: "Más allá de eso no tenía deseo de gestar pero sí mi deseo de ser mamá. Por suerte Ana sí quería ser mamá y tenía el deseo de gestar".

Fueron al Instituto de Medicina Reproductiva ubicado en calle Belgrano de Ciudad donde todo el tratamiento estuvo cubierto por la Obra Social de los Empleados Públicos (OSEP) gracias al trabajo en el estado de Andrea y en el primer intento, Ana quedó embarazada.

Ellas explicaron que el esperma llega a Mendoza a través del banco de esperma que existe en Buenos Aires ya que la población de la provincia no llega a la suficiente para tener un banco propio. Ni siquiera el Instituto conoce la identidad del donante.

Ana y Amparo. Ph: Mariana Canessa

Los prejuicios

"El miedo a la discriminación siempre está. Más allá de que no hayamos tenido muchos problemas. Yo pensaba en cómo nos iban a mirar si vamos a una clínica. Siempre la mirada del otro y no pasó. Fueron super receptivos en la clínica. Desde la secretaria hasta la bioquímica", destacó Andrea.

"Para mí, el estar con una mujer o estar con un hombre nunca marcó ninguna diferencia. Yo estoy en pareja con ella, nos elegimos como compañeras de vida y con ella quiero transitar este proyecto de formar una familia. Yo me enamoro de mujeres, me pasa eso. No concibo que alguien me juzgue por estar con una mujer y querer tener hijos. Por suerte nunca me pasó que alguien me ponga una cara rara", aclaró Ana.

Andrea comentó que muchas responden preguntas tales como: "¿Y cuando las nenas quieran saber quién es el padre? Y la respuesta es no tienen padre. Esa explicación es permanente, sobre todo con gente más grande. La familia a pesar de que están orgullosos y nos hiper apoyan y siempre nos dicen cosas lindas, tienen todavía ese chip de preguntar por el padre. No hay padre, hay donante. Quien dona esperma lo hace con un fin altruista de ayudar a parejas heterosexuales o personas, parejas de mujeres. Esa es la cuestión más puntual y más seguido" y agrega: "Si fuéramos una pareja de hombre y mujer, ¿preguntarías eso? Y ahí se dan cuenta. Es exactamente lo mismo".

Ana, Renata, Andrea y Amparo. Ph: Mariana Canessa

La familia

El hermano de Andrea, por ejemplo, le había expresado que cuando se enteró que a ella le gustaban las mujeres, pensó que nunca iba a ser tío. En cuanto a sus padres, ella comentó: "Al principio les costó el tema del embarazo porque las nenas no iban a compartir genes conmigo, a mi vieja sobre todo le hizo más ruido y me preguntaba cómo estaba. A mí no me importan los genes, son mis hijas igual". "Mi familia lo único que se lamentan es que no viven acá. Viven en San Rafael. Me piden todos los días fotos y videos", contó.

Ana relató: "Mi mamá y mi papá no tienen tabúes ni problemas. Son gente que tienen más laburado y aceptado el tema de la homosexualidad. Tengo unas tías que al principio estaban un poco emboladas pero ya cuando les dije que estaba embarazada estaban felices. Cuando empezamos a acercarnos al parto empezaron a contárselo a todas sus amigas. Lo importante fue que ella quiso que su círculo social sepa que van a haber dos sobrinitas nuevas. Ahí fueron destrabando y están felices y se lo cuentan a todo el mundo, eso es un cambio y un paso más a aceptar que somos dos mujeres que estamos juntas".

Registro civil

Andrea consideró importante resaltar el proceso de inscripción de las pequeñas en el registro civil: "Ellas figuran como hijas de las dos, que somos las primeras en Godoy Cruz por lo menos. Querían que nos casemos primero y querían anotarlas como si tuvieran una mamá soltera. Insistí para que llamara a asesoría legal de Casa de Gobierno, llamó, le hicieron algunas preguntas y me pidió el protocolo".

Ph: Mariana Canessa

El protocolo es por demás importante en estos casos: "Antes de hacer un tratamiento de fertilidad se firma una voluntad de procreación. Es un consentimiento informado para recibir esperma de un banco de esperma con el fin de procrear. Ese consentimiento se transforma en un instrumento público con un escribano/a o certificarlo en el Ministerio de Salud pero en Mendoza no está instrumentado este trámite. Con el fin de que no pueda venir una tercera persona a reclamar nada. También es el problema que tienen las personas que optan por hacer inseminación casera y no van a una clínica, no tienen ese consentimiento que te piden".

Licencias

En el caso de Ana, que trabaja en el sector privado, le otorgaron una licencia de tres meses. De todas formas su médico le indicó licencia médica desde el quinto mes porque al trabajar en un restaurant, "ya no podía hacer nada así que mi médico me mandó a la casa. Empecé la licencia y al mes estaba con diabetes. Después me afectó el hígado, es un embarazo de riesgo de cualquier manera".

Ph: Mariana Canessa

Andrea, a pesar de no ser la madre gestante, tiene la licencia que le corresponde a una madre que trabaja en el estado que son seis meses por embarazo gemelar.

"Yo me tiré a la pileta. Empecé a investigar apenas nos dijeron que habíamos quedado embarazas sobre casos en Argentina de licencias de las madres no gestantes en el caso de las comaternidades. Todas de las que vi habían tenido que ser judicializadas porque se las negaron en un primer momento. Pensé que iba a tener que judicializarlo pero no pasó. Me la dieron un mes antes de la fecha probable de parto como si fuera la gestante", aclaró Andrea.

Amparo y Renata

Las nenas nacieron en la semana 37 por cesárea. Llegaron al noveno mes, que para un embarazo gemelar es muy bueno y no tan común, y las dos pesaron más de dos kilos.

Según sus madres, resaltan de "Amparo que con solo un mes de vida tenga tanto carácter, mal carácter. Me advirtieron que los bebés que salen de neo, salen enojados. Se despierta con el ceño fruncido. Cuando tiene hambre, hace como que llora, pero no llora". Por su parte, "Renata es más tranquila de carácter pero la veo más mañosa. Si le duele un poco la panza llora desconsolada".

Ph: Mariana Canessa

"Cuando duermen se buscan permanentemente, se acarician, se cruzan las piernas, los brazos", comentó Andrea.