La sospechosa muerte del mapuche que mantiene encendida la furia chilena - Mendoza Post
Domingo 17 Nov 2019 20 días atrás
porChristian Sanz
Secretario Gral. de Redacción

Camilo Catrillanca. Ese es uno de los nombres -sino "el" nombre- que insuflan la furia chilena de estas horas. Es bien cierto que los incidentes se ven motorizados por diversas cuestiones, vinculadas principalmente con la desigualdad que ostenta Chile, pero una de las principales banderas de los activistas refiere a esa persona.

Las calles de Santiago están plagadas con su foto y dibujos, con consignas del tipo "no olvidaremos". Por donde quiera que se observe aparece su imagen. No hay lugar donde mirar en el que no aparezca el rostro de Catrillanca.

Se trata de un comunero mapuche de 24 años que murió luego de recibir un disparo en la cabeza, en el marco de un operativo repleto de irregularidades. No es una valoración periodística, ojo, sino algo que admiten propios y ajenos.

Catrillanca como figura emblemática de las protestas

El hecho ocurrió el 14 de noviembre de 2018, en Temucuicui, zona ubicada en la región de La Araucanía, de Chile, donde conviven diversas comunidades mapuches.

Entonces, Camilo Marcelo Catrillanca Marín -tal su nombre completo- recibió un tiro por la espalda, en la parte posterior de su cabeza, más precisamente la nuca.

El proyectil fue disparado por el sargento Carlos Alarcón, miembro del llamado «comando Jungla» de Carabineros de Chile, hoy complicado en la investigación judicial.

De hecho, el uniformado -que hoy se encuentra en prisión de manera preventiva- reconoció que no solo nunca recibió disparo alguno por parte del mapuche, sino que este se encontraba desarmado.

A esta altura debe explicarse que, horas antes de lo sucedido, se dio el robo de tres automóviles por parte de un grupo de encapuchados. Los vehículos pertenecían a profesoras de la Escuela Santa Rosa de Ancapi Ñancucheo, en Ercilla, la zona donde vivía el mapuche.

Las paredes de Chile, con su imagen

La policía no dudó en vincular lo ocurrido con Catrillanca, argumentando que ya tenía antecedentes de sustracciones de ese tenor, lo cual luego se demostró falso gracias a la publicación de una diputada llamada Pamela Jiles.

En ese lugar, al que arribó la policía, estaba el mapuche, manejando un tractor junto con otro joven de 15 años, cuyo testimonio fue clave para desentrañar lo ocurrido.

Ver además: En primera persona: Chile como escenario de una guerra que nadie entiende

Allí mismo, sin mediar palabra, los uniformados ultimaron a Catrillanca con un certero disparo a la nuca. Luego, un informe titulado "Exposición coordinación zona control orden público", demostraría que el mapuche estaba en la mira de los policías desde al menos un año antes.

Había sido elaborado por la Unidad de Inteligencia Operativa Especializada de Carabineros (UIOE), la cual terminó siendo disuelta.

La trama por la muerte de Catrillanca está rodeada de mentiras de todo tipo e intentos de manipulación por parte de los carabineros. Pero hubo 40 cámaras grabaron el operativo -la mayoría de ellas fueron luego borradas- y ello dejó en evidencia esos intentos.

"No olvidamos", dicen

Sorprende hasta el día de hoy saber que durante el operativo que terminó con la vida del joven mapuche hubo despliegue de 20 carros blindados, dos helicópteros y más de 70 efectivos de Fuerzas Especiales. ¿Por qué tanto? ¿Todo ello solo por el robo de un vehículo o había algo más?

Las preguntas se acumulan y suman otras preguntas nuevas. Por caso, ¿qué quiso decir el carabinero Alarcón cuando sostuvo que «todavía falta que salgan cosas a la luz»?

Como se dijo, se trata del uniformado más complicado en la trama, quien reveló que las primeras declaraciones de los funcionarios policiales fueron falsas y que se les habría obligado a mentir.

Por lo pronto, para quien abrigue alguna duda respecto de lo sucedido con Catrillanca, hay un video filmado por un exsargento chileno llamado Patricio Sepúlveda. Allí puede verse el momento exacto en el que empezaron los carabineros a disparar contra el mapuche. Sus propios diálogos los incriminan.

Nada que agregar. Una imagen vale más que mil palabras.