La capital iraní sufrió una fuerte explosión mientras Israel confirmó bombardeos en el centro de la ciudad. La muerte del líder supremo abre un escenario incierto y eleva la tensión en Medio Oriente.
Una nueva gran explosión golpea la capital de Irán
Una potente detonación alteró este domingo la rutina en Teherán, en medio de una ofensiva que el Ejército israelí reconoció estar llevando adelante contra blancos ubicados en el centro de la capital iraní.
El episodio se dio horas después de que se confirmara la muerte del ayatolá Alí Jamenei, máxima autoridad política y religiosa del país. La noticia sacudió a la República Islámica y dejó abierta una etapa marcada por la incertidumbre.
La televisión estatal y la agencia oficial IRNA informaron durante la madrugada el fallecimiento del dirigente de 86 años. Poco antes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había anticipado públicamente la muerte y sostuvo que el hecho representaba para los iraníes "la mayor oportunidad" de recuperar su nación. La confirmación terminó de instalar un clima de máxima tensión tanto dentro como fuera de Irán.
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El ataque coordinado entre Washington y Tel Aviv, que según fuentes oficiales se preparó durante meses, llegó después de que fracasaran las conversaciones en torno al programa nuclear iraní. Las advertencias de Trump sobre una posible intervención habían sido reiteradas en las últimas semanas, en un contexto de creciente presión diplomática y militar. Finalmente, la ofensiva se concretó el sábado y tuvo como blanco instalaciones estratégicas.
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La reacción iraní no tardó. Teherán lanzó misiles y drones contra territorio israelí y también apuntó contra bases militares estadounidenses desplegadas en la región. Los intercambios de fuego reavivaron el temor a una escalada de mayor alcance, con impacto directo en el equilibrio de Medio Oriente.
Con la muerte de Jamenei, quien conducía el país desde 1989, el futuro político de Irán quedó envuelto en interrogantes. Mientras continúan los bombardeos y se multiplican las amenazas cruzadas, la región enfrenta horas decisivas que podrían redefinir el rumbo de la República Islámica y su relación con Estados Unidos e Israel.



