"Si quieren que Fayt se retire de la Corte que cambien la Constitución" - Mendoza Post
Lunes 11 May 2015

El grupo Chris nació en 1977, en una Mendoza donde el que mandaba (y torturaba y mataba) era el brigadier Julio César Santuccione. Otra historia era la que nacía en medio de tanto horror: la de uno de los grupos musicales históricos del oeste argentino, al calor de las aulas del Colegio Universitario Central. Allí tocaba teclados Daniel Carniello, quien hoy, además de haber reunido al grupo, se desempeña como Fiscal Especial de Delitos Complejos en la justicia de Mendoza.

En 1985, la primavera alfonsinista, acaso la última gesta cultural importante en estas décadas de democracia, el hoy Fiscal de Delitos Complejos, fue parte de otro mito artístico: Alcohol Etílico, liderado por Dimi Bass (bajo y voz), Natalio Faingold (piano), Adrián Vinacour (batería y coros) y Nicky Imazio (guitarra y coros).

El rock progresivo que comenzó a sonar de la mano de Chris, por entonces, lo tenía a Carlos Sisinni en guitarra (hoy también conocido por su carrera como artista plástico), a Gabriel Correa en batería , y a Dimi Bass y Adrián Vinacour. La música rock era casi un secreto, una cofradía, que no evitaba shows en público ni la composición ni las grabaciones. En general, el orden paranoico instaurado por la dictadura, poco les importaba. Y resistían como podían, como pudieron. Pero esa es otra historia. Lo importante es que Carniello decididamente no pertenece al club de abogados admiradores de Ricardo Arjona.

 Decididamente no pertenece al club de abogados admiradores 

de Ricardo Arjona

¿Por qué los teclados y no cualquier otro instrumento?

Cuando era chico alguien le dijo a mi mamá que si tocaba el piano ese ejercicio me haría bien a los ojos para corregir el estrabismo. Así empecé a tomar clases, odiando estar allí (ríe), con un muy buen profesor particular, que se llamaba Salvador Petronio. Al final eso me sirvió. Primero me compré otro instrumento, un bajo. Pero al poco tiempo me di cuenta que no era lo mio. Y empecé con los teclados.

Has tocado en bandas míticas, con músicos muy buenos, algunos desconocidos para el gran público o fuera del público de Mendoza.¿Tenían conciencia de lo que estaban armando o era más bien hacer lo que se deseaba?

Eso es algo muy satisfactorio. La verdad es que cuando tenes 17 años no sabes nada sobre el futuro. No te importa. Y no se piensa mucho en eso. Desde chicos pensamos en que el chiste de todo esto era producir desde Mendoza, hacer la música que nos llegaba, que nos influenciaba, pero desde nosotros mismos. Y desde lo geográfico. A nadie le interesaba irse a otro lugar para continuar con la música. No estaba bien ni mal, ojo. Era el concepto.

La California de Argentina, digamos.

Exactamente. Yo recuerdo que cuando planteábamos hacer shows queríamos que saliera humo. Y no había tecnología ni mucho menos Mercado Libre ni Google (risas). Entonces íbamos probando. Y una vez compramos unas bombas de humo y casi quemamos la casa de los padres de Dimi, en Chacras. No alcanzó a prender el fuego en el living, donde también ensayábamos, de milagro. Todo era experimental. Abríamos lugares para poder tocar en vivo. Es decir, los lugares estaban abiertos. Lo que hacíamos era montar la banda en algún lugar y presentar nuestra música en vivo. Esas eran las giras (más risas).

Lo de producir desde Mendoza es tan cierto como que, tanto Dimi como Mario Matar, nunca se fueron de aquí.

Ambos son unos músicos tremendos. Y hasta el día de hoy componen desde Mendoza. Dimi tuvo más repercusión, con contratos en sellos de Buenos Aires y giras por Latinoamérica, con Alcohol Etílico. Y la calidad de músico de Matar tampoco hizo que alguna vez pensara irse de Mendoza. Cuando nos propusimos rearmar Chris, que nos llevó 30 años, y sobre el cual no tenemos apuro de ningún tipo, el esquema siempre es producir desde Mendoza. Ahora es más sencillo que antes, tanto por la difusión, como por el acceso a la música. La tecnología cambió. Y en este caso ha sido para mejor.

"No creo que exista un sistema de corrupción en la justicia de Mendoza, pero sí hay amiguismo"

¿Es peligroso ser fiscal en Argentina? Lo pregunto claramente luego de lo sucedido con Nisman.

No, para nada. Puedo hablar de Mendoza. Y no creo que sea una profesión de riesgo ni mucho menos. Como fiscal yo jamás he tenido amenazas. Ni he sentido que investigar o ir a fondo sea motivo de inseguridad. En términos generales y con una visión objetiva, yo no creo que exista un sistema de corrupción en la justicia de Mendoza, pero sí hay amiguismo. Algunos dirán que quizá esto sea peor, otros dirán que es menos grave. Pero eso es lo que yo considero.

¿No hay demasiados abogados en Mendoza que producen una suerte de patria judicial? He charlado con Aída Kemelmajer, en especial sobre la burocracia y al asombroso índice de litigiosidad, más alto que la media del país.

Para mí el único derecho real que existe es el Derecho Penal (ríe) y seguramente me van a decir de todo por afirmarlo. No sé si existen muchos abogados. O en todo caso, sí deberíamos revisar qué profesionales queremos formar, según la sociedad que pretendemos. Lo que es cierto también es que a muchos colegas se les abre el campo laboral estudiante Derecho. Puede trabajar en escuelas, en empresas, en el propio Poder Judicial e incluso abrir su estudio particular. O no ejercer. Algunas cosas debemos corregir y mejorar en el sistema judicial, en especial para desburocratizarlo. Un asunto interesante sería que los litigios, la instancia del juicio, tenga un valor económico. En Estados Unidos existe ese sistema, lo que garantiza que litigar sea realmente la última instancia. Deberíamos estudiar una forma que tampoco impida que quienes no tengan dinero dejen de abrir juicios.

"Deberíamos revisar qué profesionales queremos formar, según la sociedad que pretendemos"

El abogado penalista, ¿debe ser un técnico o un profesional de gran cultura general?

Cultura general deberíamos pedir en todas las profesiones (risas). Yo creo que debemos aspirar a profesionales con sentido común. Es difícil, porque además eso no sé si estudia, pero hay que intentarlo. A veces quedamos trabados en temas muy académicos, fuera de la realidad, y a veces es todo lo contrario: queremos actuar saturados de tanta realidad, muchas veces parte de una “realidad” que reflejan los medios. Robos a bancos, en Mendoza, no hay muchos. Lo que sí nos debería interesar es que adolescentes roben 2 o 3 veces al día, todos los días, en los llamados asaltos menores, por su importe. Dudo que hoy haya más delitos que nunca. Lo que sí estoy seguro es que éste se ha vuelto violento, excesivamente violento, para ser franco. En cualquier caso, el sentido común debería abrirnos a una mentalidad más dinámica, como la realidad, y sujeta a la ley, como sugiere la academia, la norma.

"Dudo que hoy haya más delitos que nunca. Lo que sí estoy seguro es que éste se ha vuelto más violento"

Has lidiado con casos complejos, muchos resonantes. ¿Alguna vez te arrepentiste de haber investigado alguna causa?

La verdad que no. Cuando hago mi trabajo como fiscal soy lo más objetivo posible. Y si conozco, en cualquier nivel, a alguien, no puedo hacerme cargo de sus conductas. Mi función es aportar pruebas e investigaciones. Sea quien sea. No me acomodo en eso. Y repito: no puedo hacerme cargo de la conducta de nadie. Lo que sí me ha pasado es no poder culpar a alguien que cometió un asesinato, por falta de pruebas. Eso sí me pasó. Y se lo dije en la cara: “Se que mataste a tal, pero no tengo forma de probarlo”.

¿Entonces hay un crimen perfecto?

¿Uno? Hay cientos. Todas las muertes que no podemos esclarecer se clasifican como NN. No quiero decir una barbaridad, pero 7 de cada 10 casos quedan en esta condición. Son casos que por distintas razones no poseen historial, demanda, reclamos ni pruebas, aún después de los procesos de investigación.

"Necesitamos el compromiso de la sociedad. Es también parte de la justicia"

Has dicho que en muchos casos “la gente te denuncia cosas, pero después cuando querés investigar, nadie vio nada ni sabe nada”.

Sí. Es una realidad. Hay denuncias sobre determinado caso, luego las investigamos y cuando tomamos declaración, nadie puede aportar ningún dato fehaciente. Entiendo que en ciertas situaciones puedan existir posteriores represalias, pero no creo que eso sea tan decisivo. Siempre necesitamos el compromiso de la sociedad. Es una parte de la justicia que no siempre tenemos en cuenta.

En la complejidad de casos bajo tu jurisdicción, ¿son importantes los cometidos en tecnodelito y pornografía infantil?

Humm... te diría que casi nada. Hoy la realidad indica que las fallas de sistemas informáticos, que permitían la intervención de hackers, han bajado, lo que habla bien de los nuevos protocolos en seguridad informática de empresas. Y en el otro tema son casos muy aislados y que, por lo general, son intrascendentes en el sentido de “red” o “asociaciones”. Es más bien un adolescente que sube una foto de alguien, que esa foto es registrada como pornográfica con determinado IP, y que cuando vamos a esa casa, no hay más que alguien que sube una serie de fotos por motivos nada delictivos.

"Si quieren obligarlo a Fayt a que se retire de la Suprema Corte entonces que cambien la Constitución"

¿Debe un miembro de la Suprema Corte de la Nación salir a aclarar que, pese a su edad, se encuentra en condiciones laborales competentes, como lo ha tenido que hacer Fayt en estos días?

Un juez por ley está en condiciones de jubilarse a los 65 años. No quiere decir que deba hacerlo. La mayoría no se retira porque el sueldo es bueno y porque además se encuentran en condiciones de ejercer la tarea Que no es fácil, por cierto. Si quieren obligarlo a Fayt a que se retire de la Suprema Corte entonces que cambien la Constitución. Lo que sí no estaría mal es que se les haga a los jueces controles al pasar la edad de jubilación para saber desde su estado físico hasta sus aptitudes psicológicas. Creo que esto es lo que debiera pasar, más allá del caso Fayt. Es la forma de asegurarnos de tener jueces idóneos.

O sea que te vas a jubilar como fiscal y no como músico

Así será (risas). Ni se compara una jubilación con la otra. Igual, yo creo que nunca me voy a jubilar de ninguna de estas dos pasiones. Nunca.