Más de 10.600 casos de enfermedades diarreicas fueron reportados en Santa Catarina en las primeras semanas de 2026. Altas temperaturas, lluvias intensas y problemas históricos en la calidad del agua, entre las causas.
Por qué hay un brote de gastroenteritis en Florianópolis
En el arranque más intenso del verano, Santa Catarina, el estado brasileño donde se encuentra Florianópolis, volvió a quedar bajo la lupa sanitaria por el aumento de enfermedades diarreicas agudas, entre ellas la gastroenterocolitis, un problema que reaparece cada temporada alta.
De acuerdo con datos oficiales del Ministerio de Salud de Brasil, elaborados a partir del sistema nacional de vigilancia epidemiológica, en lo que va de 2026 ya se registraron más de 10.600 casos en todo el estado, contabilizados hasta mediados de enero. Se trata de reportes tempranos relevados por centros de salud públicos que funcionan como unidades centinela y permiten detectar posibles brotes vinculados al ambiente, la alimentación o el agua.
Uno de los principales focos de alerta está puesto en la calidad del agua. En Florianópolis, el agua de red no es considerada potable, una situación conocida desde hace años y que llevó a las autoridades sanitarias a insistir en la necesidad de extremar cuidados, tanto para residentes como para turistas.
Especialistas consultados coinciden en que el fenómeno no es nuevo. El gastroenterólogo Fabio Nachman explicó que la proliferación de cuadros gastrointestinales durante el verano se repite de manera sostenida y la relacionó con descargas clandestinas de desagües, que terminan contaminando cursos de agua y zonas costeras.
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En la misma línea, el médico Hugo Bilder señaló que los análisis realizados detectaron presencia de bacterias asociadas a contaminación hídrica. El brote, indicó, responde a una combinación de factores típicos de la temporada alta: temperaturas elevadas, lluvias intensas y una infraestructura sanitaria que queda desbordada frente al fuerte incremento poblacional que generan las vacaciones.
"Son ciudades costeras pensadas para una población limitada que, en verano, se multiplican. Las lluvias tropicales y el escurrimiento del agua hacia el mar terminan arrastrando contaminantes que pueden llegar a las playas", explicó el especialista.
Ante este escenario, muchos turistas -en particular los argentinos- optan por evitar el consumo de agua de la canilla y recurren exclusivamente a agua embotellada, tanto para beber como para la higiene bucal.
Los síntomas más frecuentes asociados a estos cuadros incluyen diarrea, dolor abdominal, fiebre, náuseas y vómitos. Frente a la aparición de estos signos, los profesionales recomiendan mantener una hidratación constante, utilizar medicación indicada para controlar la fiebre y realizar reposo, con el objetivo de prevenir complicaciones como la deshidratación.



