Murió Michel Rolland, el enólogo más influyente del vino mendocino

El francés que llevó su estilo a todo el mundo falleció en Burdeos. Su legado divide opiniones, pero nadie discute su impacto global.

Murió Michel Rolland, el enólogo más influyente del vino mendocino

Por: Federico Lemos

El mundo del vino perdió a una de sus figuras más influyentes. Michel Rolland, enólogo francés nacido en Libourne, murió en Burdeos durante la noche de este jueves a los 78 años, tras sufrir un infarto, según informó el medio regional Sud Ouest. Su desaparición marca el cierre de una etapa clave en la evolución reciente de la vitivinicultura. Estuvo en la última Fiesta Nacional de la Vendimia de hace unas semanas.

Formado en el Instituto de Enología de Burdeos y criado en una familia vinculada a la producción vitícola, Rolland construyó una carrera que lo llevó mucho más allá de su región. Junto a su esposa, Dany, impulsó un laboratorio de análisis que terminó siendo la base de una consultoría que se expandió a nivel internacional.

A partir de los años 80, su nombre empezó a circular en los principales mercados del vino. Su figura se consolidó como la de un asesor global, requerido en regiones tan diversas como California y en nuestro país, en Mendoza. Ese rol itinerante redefinió la función del enólogo consultor y lo convirtió en una referencia obligada dentro del sector.

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Pero su influencia no estuvo exenta de polémica. Rolland fue uno de los impulsores de un estilo de vinos más estructurados, intensos y de gran volumen en boca, una tendencia que encontró respaldo en críticos influyentes como Robert Parker. Esa alianza contribuyó a instalar nuevos parámetros de evaluación que trascendieron Europa y se replicaron en distintos continentes.

Con el tiempo, ese modelo también recibió cuestionamientos. Parte de la crítica lo acusó de favorecer una uniformidad en los vinos, reduciendo la expresión de los terruños en favor de perfiles más comerciales. Aun así, su trabajo acompañó -y en muchos casos anticipó- la transformación de la industria en un negocio global.

Además de su actividad como consultor, Rolland mantuvo proyectos propios como productor, siempre ligado a su tierra natal. Padre de dos hijas, deja una marca profunda en el universo del vino, tanto por su alcance como por el debate que generó su visión.

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