Renato Ruiz perdió una pierna en la guerra y nunca olvidó a la joven que lo cuidó. Décadas después, tras rehacer su vida, logró localizarla y protagonizaron un emotivo reencuentro.
El emotivo reencuentro de un veterano de Malvinas que vive en Mendoza
Hay historias de guerra que no se cierran con el paso del tiempo. La de Renato Ruiz es una de ellas.
Nacido en Castelar pero radicado desde hace años en Mendoza, combatió en Malvinas y el 9 de junio de 1982 vivió uno de los momentos más duros de su vida. Mientras buscaba turba junto a un compañero, pisó una mina antipersonal argentina que explotó y lo dejó gravemente herido. "Tuve la mala fortuna de pisar una mina que provocó la explosión", recuerda a través de una entrevista que le realizó la periodista Cecilia Corradetti, del diario LA NACIÓN.
Sus compañeros lo auxiliaron de inmediato: lo trasladaron en camilla unos 200 metros hasta un camino y lograron que una ambulancia lo llevara a un hospital militar en las islas.
Heridas de guerra y una recuperación marcada por el dolor
Fue operado de urgencia. Le amputaron la pierna derecha por debajo de la rodilla y también sufrió heridas en la izquierda por las esquirlas. Horas después, fue trasladado en un avión Hércules al continente.
El vuelo tuvo momentos de tensión. Al ser detectado por fuerzas británicas, debió modificar su recorrido, hacer una escala en Río Grande para cargar combustible y recién después continuar hacia Comodoro Rivadavia.
Allí comenzó otra etapa. Primero fue atendido en un hospital de campaña y luego derivado al hospital regional. Más tarde, fue trasladado al Hospital Militar de Campo de Mayo, donde permaneció internado desde el 11 de junio hasta el 19 de octubre de 1982.
En ese pabellón, colmado de jóvenes con amputaciones, quemaduras y heridas graves, empezó una batalla distinta. "Éramos muchísimos y tratábamos de darnos ánimo entre nosotros", cuenta.
La enfermera que marcó su vida
A comienzos de julio, llegaron al hospital un grupo de enfermeras muy jóvenes, de entre 18 y 23 años, que realizaban sus prácticas. Entre ellas estaba Noemí Julio, una entrerriana que quedaría para siempre en su historia.
A Ruiz y a otros cinco soldados les asignaron su cuidado. Con el paso de los días, el vínculo se volvió cercano. Una noche, durante una guardia, hablaron durante horas. Él le contó su historia; ella, la suya. "Me encontré con una persona increíble, con una calidez humana que no era común", recuerda.
Ese lazo, nacido en medio del dolor, se convirtió en un sostén clave para atravesar la recuperación.
Una historia que quedó abierta durante décadas
Tras recibir el alta, cada uno siguió su camino. En una época sin redes sociales ni formas sencillas de contacto, el vínculo se perdió.
Ruiz rehízo su vida en Mendoza: formó una familia junto a Bibiana Elizabeth Policelli -quien le escribía cartas durante su internación-, tuvo tres hijos y con el tiempo llegó un nieto. Sin embargo, nunca olvidó a aquella enfermera.
La búsqueda y el esperado reencuentro
Décadas después, con la llegada de las redes sociales, decidió buscarla. Durante años no tuvo resultados, hasta que en agosto de 2020 finalmente encontró su nombre en Facebook. Le escribió y la respuesta llegó rápido.
"En una hora y media me contestó. Me dijo que sí, que era ella y que se acordaba perfectamente de mí", cuenta. Después hablaron por teléfono durante más de una hora.
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El reencuentro se concretó el 16 de enero de 2022, en Comodoro Rivadavia. Ruiz aprovechó un viaje por la Ruta 40 para visitarla. Noemí lo recibió en su casa junto a su esposo, Luis, y compartieron varios días. "No quisieron que fuéramos a un hotel, nos quedamos con ellos, compartimos todo, hablamos muchísimo, recordamos, nos emocionamos, y fue una experiencia realmente muy fuerte, muy linda", dice.
También cuenta cuál fue la impresión que le dejó con este esperado reencuentro tras 40 años: "La sensación fue que seguíamos siendo los mismos de aquel entonces".
Un vínculo que sobrevivió al tiempo
Para Ruiz, el agradecimiento es eterno. "Lo que hicieron ellas fue fundamental para que nosotros pudiéramos salir adelante", afirma sobre aquellas jóvenes enfermeras.
Para Noemí, el reencuentro también tuvo un significado profundo: "Durante muchos años lo único que deseaba era saber que estaban bien".
Desde entonces, mantienen el contacto, se visitan y comparten momentos junto a sus familias. Lo que nació en un hospital de guerra logró atravesar el tiempo y la distancia.
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