Inaugurada en 1978, la Galería Caracol se convirtió en uno de los espacios comerciales más llamativos de Mendoza. Su diseño en espiral, inspirado en el museo Guggenheim de Nueva York y proyectado por el arquitecto Rafael Reina, la transformó en una obra única en el país.
Así se planeó y construyó la Galería Caracol: un edificio sin igual en la Argentina
En pleno centro de la Ciudad de Mendoza, sobre la avenida San Martín al 1200, se encuentra uno de los paseos comerciales más particulares del paisaje urbano local: la Galería Caracol.
Su estructura espiralada, visible desde la vereda a través de una fachada vidriada, la convirtió desde su inauguración en 1978 en una referencia arquitectónica distinta dentro del entramado del microcentro.
El edificio fue diseñado por el arquitecto mendocino Rafael Reina, quien desarrolló buena parte de su carrera en la provincia proyectando viviendas, edificios comerciales y bodegas.
Nacido en Mendoza en 1929, se graduó en Arquitectura en la Universidad de Buenos Aires en 1956 y, según relata el libro Arquitectos en Mendoza, de Cecilia Raffa, a lo largo de su trayectoria participó en numerosos proyectos urbanos y privados. Entre sus trabajos más destacados también se encuentran la concesionaria Trana y diversas obras vinculadas al sector vitivinícola.
Inspirada en una obra emblemática
La característica principal de la Galería Caracol es su rampa en espiral, que conecta los distintos niveles del edificio en torno a un gran hall central ajardinado. Este concepto arquitectónico remite directamente al famoso museo Guggenheim de Nueva York, diseñado por el arquitecto estadounidense Frank Lloyd Wright y abierto al público en 1959.
En aquel edificio, Wright propuso una rampa helicoidal que organiza todo el recorrido interior. Esa idea fue retomada en distintos proyectos comerciales del continente americano y, décadas después, inspiró el desarrollo de galerías comerciales conocidas como "caracoles".
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En Mendoza, Rafael Reina adaptó ese concepto a escala urbana. Diseñó una rampa de pendiente suave que conectaba originalmente 86 locales comerciales, distribuidos alrededor de un espacio central de múltiples alturas que incluía jardines y una confitería en su base.
Para quienes cursaban sus años de la secundaria o primeros años de la facultad entre finales de los '90 y la primera década del 2000, la Galería Caracol era un sitio de encuentro habitual. Desde conseguir entradas para recitales o concurrir a jugar a metegoles y pooles en el subsuelo. Una mañana de "rateada" era una visita obligada al subterráneo de una galería adoptada como lugar habitual de la juventud local.
La inauguración de la galería se produjo en septiembre de 1978, en un momento de fuerte crecimiento urbano en la provincia. Ese mismo año Mendoza fue sede del Mundial de Fútbol organizado en Argentina, lo que impulsó la construcción de numerosas obras públicas y privadas.
Entre ellas se encontraban el Estadio Mundialista en el Parque General San Martín, el Centro de Congresos y Exposiciones -entonces centro de prensa- y hoteles emblemáticos como el Aconcagua y el Huentala. En ese contexto, la Galería Caracol se sumó como un nuevo polo comercial en pleno centro.
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El emprendimiento fue desarrollado por un grupo de inversores chilenos asociados con la familia González Videla, propietaria de la bodega Panquehua. El terreno donde hoy se levanta la galería pertenecía a esa familia y allí se encontraba una antigua casona de adobe construida luego del terremoto de 1861, que fue demolida para dar paso al nuevo proyecto.
Un paseo único en el país
La Galería Caracol fue la primera construcción de este tipo en Argentina. Su estructura helicoidal permitía multiplicar la superficie comercial en un terreno relativamente reducido, al tiempo que generaba un recorrido continuo para los visitantes.
Entre sus elementos más innovadores se destacó un ascensor panorámico vidriado, ubicado en la fachada del edificio y considerado el primero de estas características en el país. Gracias a su frente de vidrio, quienes lo utilizaban podían observar la avenida San Martín mientras ascendían por el edificio.
El interior también fue concebido para aprovechar al máximo la luz natural. Tres grandes lucernarios ubicados en la cubierta iluminan el hall central y los distintos niveles del paseo, reforzando la sensación de amplitud y continuidad espacial.
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A casi 50 años de su inauguración, la Galería Caracol continúa siendo uno de los espacios comerciales más singulares de Mendoza y un ejemplo de cómo la arquitectura moderna dejó su huella en el centro de la ciudad.
Su forma espiralada, visible incluso desde la vereda, sigue llamando la atención de mendocinos y turistas que recorren la principal arteria comercial de la provincia.
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