El ministro de Desregulación y Transformación del Estado explicó por qué importar más no destruye empleo y sostuvo que acuerdos como el de la Unión Europea pueden traducirse en más bienestar y trabajo. La reflexión fue publicada en su cuenta de X.
Sturzenegger defendió la apertura comercial con una metáfora y polemizó
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, volvió a intervenir en el debate sobre la apertura comercial con un extenso posteo en su cuenta de X, donde buscó explicar, en clave pedagógica, por qué el comercio internacional genera beneficios netos para la sociedad, aun cuando algunos sectores se vean afectados en el corto plazo.
El mensaje se dio en el marco de discusiones recientes sobre vacaciones en el exterior, compras en plataformas como Shein, la llegada de autos BYD y el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea.
Según planteó el funcionario, el comercio permite acceder a bienes más baratos, algo que históricamente estuvo asociado al crecimiento y al enriquecimiento de las sociedades. Reconoció, sin embargo, que cada proceso de apertura suele generar resistencia porque hay sectores que pierden protección frente a la competencia externa. "Eso es lo visible", explicó, mientras que los beneficios, al distribuirse en toda la economía, resultan menos evidentes.
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Sturzenegger apeló a un ejemplo extremo para ilustrar su punto. Imaginó un mundo donde el oxígeno fuera escaso, tuviera que producirse industrialmente y consumiera la mayor parte de los recursos disponibles. En ese escenario, dijo, la economía estaría concentrada en fabricar oxígeno y equipos para respirar, con un nivel de vida muy inferior. Si una civilización externa ofreciera oxígeno ilimitado y gratuito a cambio de un bien de bajo valor, el beneficio sería inmediato y abrumador, aun cuando esa decisión implicara la desaparición de la "industria del oxígeno".
Para el ministro, el absurdo de rechazar ese intercambio ayuda a entender por qué, en la economía real, oponerse a las importaciones más baratas implica perder de vista el impacto positivo general. Al liberar recursos que antes se destinaban a producir bienes caros o ineficientes, esos mismos recursos pueden orientarse a otras actividades, muchas de ellas vinculadas a servicios o exportaciones, que son las que finalmente generan los dólares necesarios para pagar las importaciones.
En ese sentido, sostuvo que el empleo total no se reduce: los puestos que se pierden en sectores menos competitivos se compensan con nuevos trabajos en áreas que crecen gracias al comercio. El problema, afirmó, es que esos nuevos empleos no aparecen concentrados ni de forma inmediata, lo que alimenta la percepción negativa sobre la apertura.
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El funcionario trasladó esa lógica a ejemplos concretos de la actualidad. Mencionó los autos eléctricos BYD, los productos europeos y los viajes al exterior como casos donde el acceso a precios más bajos deja más dinero disponible en manos de los consumidores. Ese excedente, señaló, se transforma en consumo interno, inversión y demanda de empleo en otros sectores de la economía.
¿CÓMO EXPLICAR LAS GANANCIAS DEL COMERCIO? Todo el tema de las vacaciones en el exterior, Shein, los autos BYD y ahora el acuerdo con la UE son buenas excusas para pensar nuevamente sobre los beneficios del comercio. Debería ser obvio. Desde siempre las sociedades crecieron y se... pic.twitter.com/qZWbX4y2ro
— Fede Sturzenegger (@fedesturze) January 18, 2026
En el tramo final de su mensaje, Sturzenegger hizo foco en los vehículos eléctricos chinos. Destacó que en China este tipo de autos ya es la norma y que incorporan estándares de seguridad muy superiores a los de muchos modelos que circulan hoy en la Argentina. Desde esa perspectiva, vinculó la apertura no solo con precios más bajos, sino también con seguridad vial, beneficios ambientales y reducción de costos de uso, al remarcar que cargar un auto eléctrico cuesta significativamente menos que un tanque de combustible tradicional.
También señaló que el cupo de importación para estos vehículos fue ampliamente superado por la demanda, lo que interpretó como una señal clara del interés del mercado. Para el ministro, cuestionar ese tipo de comercio implica desconocer el impacto positivo que puede tener en la calidad de vida de los argentinos.
El posteo cerró con un respaldo explícito a la postura del presidente Javier Milei, quien en las últimas horas sostuvo que el acuerdo con la Unión Europea debería ser apenas el inicio de una apertura más profunda. Para Sturzenegger, la integración al comercio global no es una amenaza, sino una oportunidad directa de más empleo, más bienestar y mayor competitividad.



