El aporte de Casado y Félix para que San Rafael tenga Reina Nacional; en Alvear apareció el lobo y denunció a los tres chanchitos; el radical que asoma para la vicegobernación; la reaparición de Omar De Marchi; la novela en Luján por los sánguches de moda; mil quinientos dólares por entrevista; y más.
Quincho: la "alianza real", un candidato a vice y el reclamo de un fugitivo
Si hay algo que no admite suspensiones ni reprogramaciones -ni por lluvia, ni por granizo, ni siquiera por un terremoto- es el encuentro del grupete de los sábados. Esta vez, el Flaco Dani, el peronista de Perón, se puso la 10 y armó juntada en un restaurante de Maipú, después de una semana entera de idas y vueltas vendimiales, con una Mendoza todavía medio desordenada por el calendario improvisado por la lluvia: lo que iba a pasar un día se terminaba haciendo otro, lo que se suspendía volvía a aparecer más adelante, y lo que parecía cerrado volvía a abrirse con otra fecha y, eventualmente, algo se cancelaba para siempre.
En medio de ese desorden, el grupete cumplía con la única tradición que nunca se discute: juntarse, comer, tomar vino, mirar el mundo desde la mesa y comprobar que, pase lo que pase, los sábados siguen siendo territorio propio.
-La Vendimia todavía no termina -largó Ludovico, el libertario, apenas se sentaron-.
Y tenía razón: faltaba el recital de Abel Pintos en el Frank Romero Day.
-A ver si me sale de corrido -continuó el fanático de Milei-. Primero suspendieron el Acto Central por la lluvia y terminó haciéndose el domingo. Ese día, más temprano, se suspendió la Vendimia de Vila por el diluvio del mediodía. El martes volvió a llover fuerte y se cayó el recital de Abel Pintos, que pasó al domingo 15. A la repetición del Acto Central, que iba a ser el domingo 8, la habían movido al miércoles y se suspendió por el pronóstico. Al final no llovió, pero ya la habían movido al domingo 15. Y el jueves se dieron cuenta de algo elemental: no podían convivir la repetición del Acto Central y el recital de Abel Pintos. Así que priorizaron a Abel y cancelaron la repetición del acto.
-Pará, pará... -lo frenó el Dani, levantando la mano-. ¿Eso fue la Vendimia o el fixture del fútbol argentino? Porque ya me perdí en la tercera reprogramación.
-Jajajajajajajaaaaaaaaa.
-Es verdad -se metió el Omar, el radical del grupete-. Incluso con partidos todos los días, horarios raros, fechas que se pisan y competencias que se mezclan, es más fácil entender el torneo argentino que este calendario vendimial.
-Igual todavía no canten victoria -metió el Ruso, el economista y hombre de negocios-.
-¿Por?
-No vaya a ser cosa que mañana llueva otra vez, Abel no toque y terminemos cerrando la Vendimia en vacaciones de invierno.
La mesa rió y, por las dudas, nadie se animó a mirar el pronóstico en el teléfono.
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Casado y Félix, juntos por la reina
Justo en ese momento llegó la entrada: empanadas y una tabla generosa de fiambres que el mozo dejó en el centro de la mesa. Y atrás apareció el vino: un Trivento 25 Aniversario Malbec, de 2017.
-Igual, más allá del tiempo y las idas y vueltas, este año hubo mejores críticas para el Acto Central -largó el Omar-. Yo no entiendo mucho del tema, pero me dio la impresión de que a la gente le gustó el espectáculo. Y por lo que escuché, no hubo quejas por la elección de la Reina de San Rafael. Hubo consenso en que lo merecía y que ganó justamente, sin "ayudín".
-Ponele -lo cortó el Dani-.
El Omar abrió bien los ojos:
-¿Qué sabés?
-Y... Pese a las diferencias políticas, hubo laburo fino de municipio y vicegobernación. Los Félix por un lado y la Hebe por otro, ambos haciendo su aporte, sobre todo en la "logística".
-¿Pero qué hicieron para que gane San Rafael?
-Antes era más simple. Como hizo La Paz en 2023: llevabas 200 personas, las tenías todas cerca del lugar donde votaban y cuando sorteaban la terminación del DNI, tenían un montón con ese documento ya haciendo fila. Después cambió: ahora se vota por sorteo de butaca y en distintos sectores. Y te llevan la urna. Entonces, si querés influir, tenés que tener mucha más gente y encima distribuida por todo el teatro.
-¿Y los Félix y la Hebe dónde entran en esta historia? -interrumpió el Omar-.
-Y... para tener mucha más gente en el Teatro Griego, y encima distribuida en diferentes sectores, necesitás laburo de logística, transporte, traslados, recurso humano, comida y, sobre todo, entradas, muchas entradas. Y en eso hubo mano del municipio y del Senado. Y todo se selló con esta foto -dijo el Dani, antes de mostrar el teléfono-.
El Omar sonrió:
-Ahí está el "Acuerdo Real".
-La Hebe lo respeta mucho al Omar -aportó Ludovico-. El problema lo tiene con el hermano. Esa es otra historia.
-Igual, no exageren -reclamó el Ruso-. Las encuestas ya daban primera a la reina de San Rafael y era una de las más preparadas. Para mí no hacía falta ningún "ayudín".
-Sí, probablemente ganaba igual, pero nunca está de más ser precavido, sobre todo porque tus "rivales" también lo hacen.
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-Y... si vas con logística, ganás por paliza... -cerró el Omar-.
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Apareció el lobo y denunció a los tres chanchitos: el reclamo de un fugitivo
Después de pedir los platos principales, los amigos dejaron atrás la Vendimia, pero se quedaron en el sur de Mendoza.
-Tengo una historia tremenda -largó el Dani-. No sería digna de la "Mendoza ejemplo de todo", sino más bien de algún lugar de México.
-A ver... -lo apuró el Omar-.
-¿Se acuerdan que hace unos años apareció en General Alvear un tipo que se llama Diego Agüero, un supuesto trader que cayó a gerenciar un club de fútbol en el "culo del mundo", el Sport Club Argentino, con el típico discurso del mago financiero? Plata para todos, inversiones milagrosas y mientras tanto iba haciendo amigos con una empresa floja de papeles, con la que les ofrecía rendimientos imposibles. Vos le dabas cien y te devolvía doscientos, porque el tipo era un genio del trading.
-Ganancias Deportivas versión alvearense -tiró el Ruso-.
-Tal cual -siguió el Dani-. El problema es que el tipo tenía plumas, pico y hacía "cuac", pero nadie quería darse cuenta que era pato. Hasta que dejó de pagarles a sus "inversores", las deudas se empezaron a acumular y cayó la Policía a buscarlo a su casa por una causa por estafas.
-¿Está "sopre"? -preguntó el Omar-.
-No. Cuando cayó la Policía, ya se había tomado el palo. Pero de su "mansión" de Alvear le secuestraron autos de alta gama y se llevaron teléfonos, computadoras y papeles. Y con todo eso avanzó una causa judicial por estafa en la Fiscalía 3 de Moreno, pero al loco todavía no lo encuentran. Se sospecha que está en Brasil. Hay un socio de él que estaría "sopre" en una cárcel bonaerense, y en Alvear todavía hay gente esperando que Agüero aparezca para que les devuelva guita.
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El Omar, en ese momento, sintió un Déjà vu:
-Pará, ¿esto no lo contaste hace un tiempo?
-Exactamente -afirmó el Dani-. Les hizo el repaso de la historia para contarles la última novedad del tipo este.
-¿Lo detuvieron? ¿Devolvió la guita?
-No. Desde algún lugar del mundo, se conectó por Zoom y salió a hablar con los medios de Alvear porque la dirigencia del club le sacó la concesión.
-Jajajajajajajajaaaaaaaaaaaa -estalló la mesa, nuevamente-.
-¡Apareció el lobo y denunció a los tres chanchitos! -reflexionó Ludovico-. Ni Cositorto se animó a tanto.
-Claaaaaaaaaaaaaaaro.
-Y lo más increíble es que el tipo habló como si fuera la víctima. Se quejaba de que no lo habían notificado correctamente. ¿Pero a dónde carajo le iban a mandar la notificación si tiene paradero desconocido? Es maravilloso. De la causa judicial por estafas, de la gente que lo busca en Alvear para que les devuelva la guita, no se habló nada.
Ludovico se encogió de hombros.
-Claro. Si esto pasara en el Gran Mendoza, estaríamos todos los días hablando del tema. Pero como sucede a 300 kilómetros de la Peatonal, casi que no estamos al tanto.
-El "prontuario" de este tipo da para escribir un libro -retomó el Dani, quien conocía bien la historia-. Este no apareció de la nada en Alvear. Antes gerenció un club de rugby en Italia, vendiendo el mismo verso del trading milagroso. Y no es sólo Mendoza: hay testimonios de gente de medio mundo que todavía lo está esperando. Y ahí es donde te das cuenta de lo peor de estos casos. Porque cuando hablan de "millones" o de "inversiones", parece algo abstracto. Pero esa plata tiene nombre y apellido. Una jubilada de Valencia, por ejemplo. Diez mil euros que había ahorrado toda la vida. Se los dio convencida de que el tipo era un genio del trading. Una mujer de México, que todavía espera que le devuelvan miles de dólares.
-O sea que el verso era global -tiró Ludovico-.
-Global y repetido -respondió el Dani-. Siempre la misma historia: inversión segura, ganancias rápidas, "confianza entre amigos" y un tipo que parecía tener la fórmula mágica. Y después desaparece.
(...)
Un candidato a vice, reapareció De Marchi y el reclamo por los sánguches de moda
Los platos principales llegaron justo cuando el Dani terminaba la historia del trader, con un dato extra: "También lo esperan en Alvear los ganadores de un sorteo que nunca pagó". Dicho esto, el peronista de Perón probó el bife de lomo veteado y cedió la palabra al Omar, el radical del grupete.
-Che, esta semana también hubo maratón de discursos de intendentes. En Guaymallén se notó fuerte el respaldo provincial al Marcos Calvente. Estaba todo el gabinete ahí sentado. No era solo un discurso municipal. Era una foto política.
-Y en Luján también hubo presencia provincial en el discurso del Colo Allasino, pero más territorial -acotó Ludovico, el libertario que alguna vez fue del PRO-. Estaban los últimos dos cornejistas que quisieron ser intendentes en Luján: el ministro de Gobierno Natalio Mema y el presidente provisional del Senado Martín Kerchner.
El Omar levantó el dedo.
-Ojo con Kerchner.
-¿Por?
-Porque mientras todos se miden para gobernador, como el Ulpiano, el Tadeo y Petri, en el radicalismo hay varios que te dicen lo mismo: "Vos mirá al Martín... para vicegobernador". Está haciendo laburo de hormiga. Presencia territorial, institucional y está levantando el perfil.
Ludovico apoyó los cubiertos.
-Igual lo mejor de la apertura de sesiones ordinarias de Allasino en Luján fue otro detalle.
-¿Cuál?
-La reaparición de De Marchi.
-¡Oooooooooooomaaarrr!
-Llegó justo cuando estaba por empezar el discurso. Igual, si buscaba que lo aplaudieran, no lo consiguió. Se saludó con los que estaban en su fila, incluso con el Natalio, y se sentó a escuchar al Esteban.
-¿Y?
-Cuando Allasino empezó a nombrar obras provinciales, como la Ruta 82, el Mendotran, el hospital, el puente de la Ruta 15, De Marchi no aplaudía. Ponía caras.
-Y... hay heridas que tardan en cerrar. Aunque lo importante es que ahora, por lo menos, se saludan. No como aquella noche de las PASO 2023. ¿Se acuerdan aquel móvil de televisión en el que no se saludaron?
-Pasado pisado.
-Igual no todo es armonía en Luján, eh -se metió el Ruso-. Hay comerciantes medio calientes con Allasino. Porque el tipo está chocho con haberle dado la concesión de la delegación de Chacras a la sanguchería de moda... Guchini.
-Ah... -murmuró el Dani-.
-Y claro -siguió el Ruso-, saltaron otros gastronómicos de Luján bastante molestos, pero con altura. Mirá uno de los comentarios que dejaron en el video en el que salía Allasino recorriendo el nuevo local de Guchini.
-Le recordó que el departamento es más grande que un sánguche de moda -cerró el Omar-.
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(...)
Del "sánguche de moda" a la moda de pagar U$S 1.500 por entrevista
Cuando ya no quedaba casi nada en los platos, la conversación bajó un cambio. En la mesa había copas a medio llenar y esa pausa que siempre aparece antes del postre.
-Igual -dijo el Dani, mientras acomodaba la servilleta-, Allasino es uno de esos que se obnubilan con las cámaras, con los reels, con ese mundo. Y ahí aparece otro problema. Los medios que subsisten con prácticas que chocan de frente con el periodismo.
-¿Cómo cuáles?
-Cobrar entrevistas... Los políticos, los empresarios, las cámaras empresarias, los que sean, saben que pagan y se venden como quieren. Eso ya no es periodismo. Es publicidad con micrófono. Hay un canal de streaming que cobra base de 1.500 dólares por entrevista.
-¿Mil quinientos verdes? -preguntó el Omar-.
-Precio de entrada. De ahí para arriba. Si querés que te entrevisten, pagás. Si querés aparecer, pagás. Si querés que te destaquen, pagás. Después lo maquillan como "contenido". Lo suben a Instagram, TikTok, lo empujan con un par de clips.
-Son los Guchini del periodismo.
-Jajajajajaja.
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-Noooo, paren un poco -se metió el Omar-. Allasino se equivocó y pagó, pero el sánguche de mortadela y pistacho de Guchini no se mancha.
-Y bueno... hay que ver cuánto dura la moda -tiró el Ruso-.
-¿Del sánguche?
-Noooo. ¡De pagar 1.500 dólares por nota! Así no hay economía que aguante.
(...)
El mozo retiró los platos y se llevó el pedido de cafés para los amigos. En ese momento, el Dani apoyó el teléfono boca arriba.
-Che, ¿del AdorniGate no vamos a hablar?
Ludovico sonrió:
-¿En serio me vas a correr por ese lado? ¿Querés que hablemos de cómo ustedes usaban los aviones presidenciales? Se te cayó la cara. Aparte ya lo dije mi presidente: aprendé qué es el "costo marginal" y después hablamos. Que la esposa de Adorni se haya subido al avión no le sumó ningún gasto al Estado. El avión tenía que despegar igual, y no gastó más combustible por subir a una persona más.
-El problema es que la política no se puede analizar con un tecnicismo económico. Porque si el criterio pasa a ser el "costo marginal cero", entonces cualquier uso privado de un recurso público se puede justificar. Total, la luz se iba a prender igual, el avión ya salía igual.
El Omar se animó y se metió, tibio, pero se metió igual:
-Es la vieja discusión entre lo legal y lo que queda feo.
-Milei plantea el tema como si el único parámetro fuera el gasto adicional. Pero la cuestión de fondo es otra: el Estado no funciona con la misma lógica que una empresa. En una empresa, el dueño decide. En el Estado, los recursos tienen un propósito público.
Ludovico no se quedó callado:
-Está bien, pero tampoco exageremos. No es que el tipo se llevó el avión a pasear. Era un vuelo oficial que ya estaba programado. A veces parece que en Argentina cualquier gesto mínimo se convierte en una novela moral.
El Ruso, que le había explicado en la semana el "costo marginal" al Dani, se metió con tono más calmo:
-Igual hay algo que es cierto. Cuando un gobierno llega prometiendo terminar con los privilegios de la política, cualquier cosa que se parezca a un privilegio genera ruido automático.
-Ahí está el punto -dijo el Dani, señalándolo con el tenedor a Ludovico-. El problema no es si el Boeing 757 gastó un litro más de combustible. El problema es el símbolo. En el llano, donde la gente se rompe para pagar un pasaje o una factura de luz, escuchar que alguien sube a un avión oficial porque "total no cuesta nada" suena raro.
-Igual, insisto con algo. Ojalá ustedes se hubiesen detenido a analizar y profundizar ante cada viaje de Máximo y Florencia en el avión presidencial... Evidentemente somos muy distintos a ustedes -disparó Ludovico-.
-Seguí subestimando el tema. Mirá que esta bala les entró, algo que no les había pasado ni siquiera con el caso $LIBRA.
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(...)
En ese momento, el café sirvió para unas idas y vueltas sobre fútbol y algo más de la Vendimia. Y para que los amigos se comprometan a volver a reunirse en 7 días en algún restaurante de Mendoza.



