Tener una fecha asignada solo por haber nacido mujer, sin haber hecho nada para que así fuera, suena extraño. No elegimos nacer féminas. ¿Qué hicimos para merecer esto?
El Día de la Mujer no existe
"En cuanto al intelecto, todo lo que puedo decir es que, si una mujer tiene una pinta y un hombre un cuarto, ¿por qué no puede ella tener su pequeña pinta llena? No deben temer darnos nuestros derechos por miedo a que tomemos demasiado, porque no podemos tomar más de lo que nuestra pinta puede contener."
Estas son palabras de Sojourner Truth, quien nació esclava. Su padre y su madre fueron capturados en África y vendidos para trabajar en una plantación en Nueva York. Como esclava, creció hablando holandés. A los nueve años fue separada de sus padres y vendida.
En 1843, Isabella Baumfree cambió su nombre a Sojourner Truth. Dedicó su vida al metodismo y a la abolición de la esclavitud. En 1850, habló en la primera Convención Nacional de los Derechos de la Mujer en Worcester, Massachusetts.
¿Se dan cuenta desde cuándo las mujeres piden igualdad? Desde siempre. Y aunque hemos avanzado mucho, todavía falta. Pero no es un día el que nos salvará.
Ni los que celebran ni los que aprovechan la fecha para alzar la voz cambiarán la realidad con un único día. No es una efeméride la que nos garantizará ocupar lugares importantes o que nuestro trabajo sea reconocido en función de nuestras capacidades.
Porque nuestro reclamo no debe reducirse a 24 horas de lucha para después volver a la misma rutina de siempre.
Si lo pensamos bien, tomar el Día de la Mujer como una jornada de festejos no es lo más adecuado. Recibir regalos y felicitaciones por ser mujer resulta, cuanto menos, extraño.
Celebrar un día perfecto en el que, por un instante, desaparece la discriminación por el simple hecho de ser mujer resulta absurdo. ¿Y mañana qué? ¿Volvemos a la "normalidad" de ser vistas como inferiores, débiles, combativas, feministas, histéricas, insoportables o poco inteligentes?
Ya no creo que sea suficiente con un día para generar conciencia o para validar un reclamo que, con el correr de las horas, se diluye.
Ni siquiera sabemos con certeza si fue realmente el 8 de marzo. Porque ya en 1850, mucho antes del incendio en la fábrica textil que supuestamente dio origen a esta efeméride, las mujeres pedían igualdad.
No es un solo día. Son todos los días, desde siempre y a partir de ahora, en los que debemos hacernos escuchar.
Y al finalizar su discurso, Sojourner Truth les dijo:
"Los pobres hombres parecen estar todos confundidos y no saben qué hacer. Bueno, hijos, si tienen derechos de mujer, dénselo a ella y se sentirán mejor. Tendrán sus propios derechos y no habrá tantos problemas."
Ojalá sus palabras dejen de ser vigentes. Ojalá algún día nos suenen como algo lejano, casi increíble. Solo entonces, cuando todos los días sean realmente iguales, sabremos que logramos algo. Que hicimos del mundo, ese que ahora les pertenece a nuestros hijos, un lugar mejor.



