Las crisis de los 90 y la turbulencia en los mercados emergentes - Mendoza Post
Jueves 16 Ago 2018
porNicolás Tereschuk (*)

La mayor depreciación desde 2001 en la Lira turca, registrada en las últimas horas en medio de tensiones políticas con Estados Unidos, trajo una vez más a la memoria el período de las crisis en "mercados emergentes" de los años 90 y que para América Latina derivó en una "media década perdida".

El paralelismo lo puso sobre la mesa la agencia internacional Reuters, a partir del contagio que generó el nuevo sacudón de la moneda euroasiática.

"Aunque los efectos de la onda expansiva pueden no ser todavía de la escala de las tormentas de 1997-2000 o el crash financiero global de 2008-2009, lo que parece como ventas indiscriminadas de mercados emergentes tan diferentes como Sudáfrica, Rusia y México pudieron verse con claridad esta semana mientras la crisis turca se profundizaba", señaló la agencia.

¿De qué se habla en este caso? La apertura y la financiación de la economía global en boga en los años 90 derivó en la segunda mitad de aquella década en una serie de crisis financieras que impactaban en los países "periféricos".

La novedad se inauguró con la crisis mexicana de 1994, el primer "rayón" importante en el automóvil reluciente de la nueva década, tras los diez años "perdidos" de los 80.

Con un salvataje que en aquel momento fue récord, Estados Unidos puso a flote a su vecino del Sur pero los efectos se hicieron notar: el crédito se encareció, el endeudamiento subió y la desocupación también lo hizo por todo este continente.

Las complicaciones se sumaron con la crisis asiática de 1997 y la rusa de 1998: en aquel año, Brasil reaccionó con una fuerte devaluación del Real y la historia para la Argentina se acercaba peligrosamente al jaque mate.

La última parada de aquella seguidilla de crisis en "mercados emergentes" se dio en nuestro país en 2001.

Así, el período 1998-2001 puede pensarse en nuestra región como una "media década perdida", con bajo crecimiento más inflación y empeoramiento de indicadores sociales.

Los contagios se vuelven más rápidos y duraderos cuando las economías se abren sin demasiadas restricciones a los flujos especulativos de capitales y también el comercio.

Y en ese contexto es que ahora el otro país que pica en punta en la carrera de la vulnerabilidad externa es la Argentina, este viernes también tocado por la ola de devaluaciones.

Para Reuters, el episodio de las últimas horas fue "el primer signo real de contagio al interior de los mercados emergentes" desde 2013, cuando los bancos centrales de los países desarrollados comenzaron a dar señales de que pondrían desacelerar máquina de imprimir billetes con la que buscaron salir de la crisis financiera de 2008.

La "aversión al riesgo" vuelve a tomar cuerpo en los inversores, que se desprenden de monedas, bonos de deuda y acciones de los países del sur con los que hasta hace poco obtenían ganancias por encima de la media.

En ese contexto, y con Donald Trump en plena disputa política con Turquía, el mal olor llegó hasta las costas del Oeste europeo.

Las acciones de los bancos de la eurozona cayeron por "preocupaciones a la exposición" de activos con sede en Ankara y Estambul.

"Como ocurrió con la crisis financiera disparada por Grecia en 2010, los eventos del viernes fueron el más reciente ejemplo de cómo los problemas en una nación con una economía de mediano tamaño pero tamaños de nivel mundial podrían amenazar la estabilidad financiera hacia adelante", analizó hace pocas horas el diario The New York Times.

Si de contagios se trata habrá que ver qué pasa de este lado del Atlántico, en un país como la Argentina que, desde que pidió una asistencia financiera récord al FMI no logra detener el drenaje de divisas.

(*) NA, especial para Mendoza Post