El día de las PASO, rompieron votos en Guaymallén - Mendoza Post
Jueves 30 Abr 2015
porRicardo Montacuto
Director Periodístico

Por terrible que parezca, sucedió. Aunque a esta altura nada nos puede asustar. Durante el escrutinio que se hizo el domingo 19 después de las elecciones, en varias escuelas de Guaymallén se destruyeron votos con las boletas falsas de Abraham y fueron asentados como nulos o incluso en blanco en varias mesas, a instancias de los fiscales de Luis Lobos. Algunos de esos sufragios con la boleta “H” (la falsa) de Abraham fueron atajados por sus fiscales, y pudieron hacerlos valer como positivos en el escrutinio definitivo que aún no termina.

La versión de la rotura y anulación de votos comenzó con fuerza el martes por la tarde, cuando en el escrutinio aparecieron las boletas truchas de Abraham, que fueron implantadas en los cuartos oscuros para poder anular los votos después -en las mesas- aunque para ello hubiesen necesitado por lo menos de la impericia –cuando no de alguna complicidad- de fiscales de Abraham, y de los presidentes de mesa. 

El engaño consiste en inducir a una persona al error pensando que vota a un candidato, cuando en realidad al poner una boleta falsa, su voto es nulo. Como esta trampa ha sido muy repetida, la jurisprudencia indica que esos votos finalmente se dan como válidos, porque lo que se juzga es la intención del votante. Pero para ello debe haber una decidida acción de defensa de ese voto, por parte de los fiscales de mesa.

Una de las traffic para "acarreo" de votantes el domingo 19 en Guaymallén, de la lista 503 E E de Luis Lobos.

Ayer, el abogado Martín Sevilla –del sector de Abraham- contó en entrevistas radiales que algunos votos de la boleta falsa habían sido destruidos por presidentes de mesa y arrojados al suelo, supuestamente en connivencia con fiscales del intendente Lobos. La maniobra no sería extraña. Días atrás, el periodista Marcelo Arce contó en radio que en algunas mesas, los presidentes eran funcionarios del Ministerio de Seguridad que se presentaban a votar en primer turno, y terminaban haciéndose cargo de la mesa. Muchos de esos funcionarios militan en La Corriente peronista, sector que está dando cobijo a Luis Lobos.

El intendente a cargo de Guaymallén y Alejandro Abraham pelean voto a voto una elección muy irregular en el departamento. Lobos llevaba hasta el lunes por la noche una ventaja de 869 votos, de los que Abraham habría recuperado unos 250 en el escrutinio definitivo, donde ayer logramos "colar" una cámara:

En tanto, ya se verificó que las actas no cierran, que faltó documentación electoral, que hubo doble voto, votos de personas fallecidas, boletas falsas que demuestran intención de hacer fraude, destrucción de votos, y hasta hallaron una urna vacía ayer a la tarde, que debió ser anulada por la Junta Electoral. En esa urna ganaba Abraham por cuatro votos. Otras tres urnas también fueron anuladas.

La historia de la rotura de votos fue confirmada también por dirigentes de la UCR. “Es cierto lo que dice la gente de Abraham… En las mesas, cada vez que aparecía un voto con la boleta trucha en el escrutinio, los fiscales de Lobos pedían anularlo y hubo presidentes de mesa que los rompieron, asentándolos en algunos casos como nulos, y en otros, como votos en blanco. Y los fiscales de Abraham, o no se daban cuenta, o alguno era cómplice. Nuestros fiscales no intervenían porque no conocían la multiplicidad de variantes de la boleta del PJ ni habían visto las boletas antes. Entendieron lo que había pasado recién cuando saltó el escándalo”. La fuente agregó un dato más. “Por eso sobran tantos sobres vacíos… tiraron esos votos a la basura… los rompían…” dijo el informante. Eso fue lo que los fiscales de la UCR del departamento contaron a sus dirigentes.

Resulta increíble que no coincidan los sobres y los votos, ni la cantidad de votantes. Lo primero que se hace en un escrutinio es contar los sobres cerrados y verificar que correspondan con la cantidad de sufragantes de la mesa.

Una de las mesas sin conformar, en las elecciones del domingo 19.

Sinceramente, a esta altura hay que decir que la elección de Guaymallén debería repetirse en una elección complementaria en todas las urnas en las que hubo irregularidades, y convocar a la Gendarmería y a la Prefectura para que custodien los votos, porque aquí ha sucedido cualquier cosa. Una verdadera vergüenza institucional y una oscura mancha a la democracia de Mendoza.

La semana pasada, el intendente Luis Lobos se declaró ganador. El día de las elecciones hizo un posteo en el que escribió sobre el "fortalecimiento de la democracia". Lo compartimos, porque a la luz del escándalo que está ocurriendo, resulta imperdible. Conmovedor, diríamos:


Sin elecciones complementarias, ningún ganador tendrá legitimidad.

Pero no es lo único. Además, hay problemas con el conteo definitivo.

El “doble voto” en blanco

Martín Sevilla denunció en varios medios que la Junta Electoral –los delegados que actúan en su nombre, en realidad- hicieron “cuadrar” las inconsistencias entre sobres y votos de las urnas, agregando o quitando votos en blanco con la lapicera. Esto es un error de proporciones importantes que puede tergiversar el resultado de la elección. Vamos a explicarlo por partes.

¿Cuándo se cuenta el voto en blanco?

El único momento en que se puede contar un voto en blanco es cuando se abre la urna por primera vez. Por ejemplo, se abre un sobre que contiene un voto a la categoría a gobernador y nada más. El resto de la boleta (senadores, diputados, intendente y concejales) son un voto en blanco por cada uno. Eso se asienta en el acta de escrutinio y se aparta el sobre, que corresponde a ese voto. Siguen escrutando y después, aparece otro sobre vacío, de otro votante. El presidente de mesa contabiliza un voto en blanco por cada categoría, y aparta el sobre que corresponde a ese no-voto. Es decir, los votos en blanco ya se contaron. Si luego aparecen más sobres vacíos en la urna, quiere decir que o se agregaron después, a faltan votos. Pero no son de ningún modo “más votos en blanco”.

Qué se debe hacer

El artículo 56 de la Ley 2551 (Primera ley electoral que tiene muchos capítulos vigentes, que no se modificaron o no figuran en las posteriores incluida la ley de las PASO) dice claramente en su inciso tercero que “La Junta de oficio declarará nula la elección realizada en una mesa cuando (…) El número de sufragantes consignados en el acta difiera en más de cinco sobres, al número de sobres utilizados remitidos por el presidente de mesa” (…)

Es decir, no es materia opinable. La urna es nula. Punto.

Qué pasa después

El artículo 62 de la misma ley dice que debe llamarse a elecciones complementarias en urnas nulas, salvo que se trate de menos de la quinta parte de las mesas. Esas elecciones deben hacerse el segundo domingo posterior al fin del escrutinio definitivo.

¿Y ahora?

La elección de Guaymallén es un escándalo por donde se lo mire. Cualquier decisión de la Junta Electoral que implique convalidar urnas con irregularidades, le quitará legitimidad a cualquier resultado del recuento. No es fiable el escrutinio definitivo que se está haciendo, si no se abren todas las urnas sospechosas, y si encima se hacen “cuadrar” votos en blanco porque hay sobres de más, en lugar de declarar la nulidad de las urnas.

Se nota el apuro político en cerrar el escándalo, ya que el escrutinio definitivo del departamento no terminó ayer, ni es seguro que finalice hoy. Algo que se veía venir con la enorme cantidad de boletas y los colectoras cruzadas, y que este medio advirtió.

Sinceramente, un espanto, coronado ayer con la aparición de una urna vacía, correspondiente a la mesa número 964 de la Escuela Santa María de los Ángeles, en Villa Nueva, cuando la abrieron ayer a las cuatro y media de la tarde. Era la perlita que faltaba para una elección en la que a todas luces hubo no uno, sino varios intentos de fraude.

Vaya uno a saber, qué pasó con todos esos votos.