Cómo vive el preso que le ganó una demanda al Estado mendocino - Mendoza Post
Cómo vive el preso que le ganó una demanda al Estado mendocino

Enrique Montuelle, asesinó a tres reclusos, se peleó con otro interno y sufrió graves heridas. Demandó a Mendoza por daños físicos y moral y un tribunal le otorgó una indemnización de $350 mil.

Cómo vive el preso que le ganó una demanda al Estado mendocino

Jueves 22 Feb 2018
porLeonardo Otamendi
Editor Post

 El preso que le ganó en segunda instancia una demanda al Estado mendocino por $350 mil tiene un perfil “esquizofrénico y de simulador”

Enrique Montuelle Masmuk (38) demandó a la provincia luego de que  asesinó a tres personas en la cárcel, e incluso a una la descuartizó. Fue condenado por estos crímenes y en 2013 se peleó con otro interno quien le produjo dos heridas graves por las cuales le extrajeron el bazo y parte del intestino delgado. A raíz de estas heridas, inició una demanda civil, argumentando que no fue cuidado por el Servicio Penitenciario. En el Gobierno están muy enojados con este fallo de la Tercera Cámara de Apelaciones en lo Civil.

De todos modos, fuentes del Ejecutivo provincial adelantaron que apelarán la sentencia de segunda instancia. Sin embargo, detrás de este fallo de Cámara hay una historia que comenzó en 2003.

Ingreso al Penal.

Enrique Montuelle ingresó a Boulogner Sur Mer por un robo en 2003. Al año siguiente participó de un recordado descuartizamiento: el del “Gordo” Salinas. Se trata de un preso que debía ingresar droga que le traían sus visitas, pero cuando llegó al pabellón no la tenía en el interior de su ano, lugar donde la escondería. Entonces, lo descuartizaron para hallarla.

Montuelle participó de este horrible asesinato y ahí se ganó el apodo de “cortahuevos”, porque al parecer fue él quien le cortó y escondió los genitales. Luego, entre 2004 y 2006 mató a dos testigos del motín vendimial.

Vista aérea de la cárcel de Boulogne Sur Mer

De inmediato demandó al Sistema Penitenciario por torturas que le provocaron daños mentales y psicológicos. Esto no fue avalado por las autoridades y no prosperó.

Sucede que Enrique Montuelle, antes de cometer el robo por el que llegó al penal, tenía problemas de adicción y violencia. Por esto motivos contaba con varias internaciones en el neuropsiquiátrico El Sauce.

En enero de 2013 se peleó con otro interno, en Almafuerte, y por un puntazo sufrió esas graves lesiones: el extirpamiento del bazo y parte del intestino delgado.

Penal de Almafuerte, en Cacheuta.

Por estas lesiones demandó, bajo la representación del estudio jurídico del ex diputado provincial Fernando Armagnague, y su hijo, al Estado. Había solicitado una indemnización de $700 mil pero la Tercera Cámara de Apelaciones dictó sentencia contra la provincia por $350 mil. El fallo sostiene que el Estado es responsable por lo sucedido a Montuelle, es decir, no fue debidamente protegido.

“Nos sancionan por haber recibido a un león y no haberlo convertido en un vegetariano”. Esta fue la frase de un integrante del Servicio Penitenciario local.

Es que Montuelle llegó al penal siendo peligroso, descuartizó a un preso, asesinó a otros dos y su conducta agresiva no cambió. Incluso, integraba una banda en el interior de la cárcel (hoy está desarticulada) que atacaba a presos. “Lleva más de 50 sanciones disciplinarias, la mayoría por agresiones o autoagresiones”, destacó la fuente.

En ese sentido, otro ex directivo de la cárcel mendocina le contó al POST que en este caso no cree que haya existido una omisión de cuidado de parte del Sistema Penitenciario. “Montuelle ataca a un interno, éste se defiende y con un objeto le perfora el bazo”, explicó.

En la misma línea desde el Gobierno provincial cuestionaron el fallo porque “además de la desatinada indemnización, tiene una errónea interpretación en el nexo causal entre lo que es un sistema penitenciario y las consecuencias que pueda sufrir una persona que está encerrada, máxime cuando es la propia conducta del preso dentro del penal la que desborda toda previsibilidad. Pues con ello deberíamos llegar al absurdo, para evitar este tipo de sanciones judiciales, de tener que disponer, para cada uno de los presos de máxima seguridad de uno o dos guardiacárceles para impedir que se agredan entre sí y luego reclamen indemnizaciones que luego tienen eco en este tipo jueces”, graficó.

Es cierto que en el interior de la cárcel rige la violencia y existen códigos que quienes estamos por fuera de esos muros no logramos entender. El caso de Enrique Montuelle, como ya se dijo, tenía graves problemas de adicción y violencia que, sin dudas, en la cárcel se potenciaron.

Actualmente se encuentra en el pabellón N° 18 donde están los presos en situación de aislamiento. Pero él está más aislado de ellos. “No participa (porque no quiere) de ninguna actividad aunque le han ofrecido mil cosas. No se baña, tiene la celda hecha una mugre; lo tienen que sacar para limpiarla. No se le conoce pareja, nunca recibió una visita higiénica, solo va su madre a verlo”, relató otra fuente.

Y su madre es, según los informes psicológicos, una muy mala influencia para él. Mientras que los exámenes psiquiátricos indican que Montuelle “es esquizofrénico”, los estudios realizados por los psicólogos sostienen que es “un simulador”. 

Imaginarse a este criminal en una celda mugrienta, sin asearse, sin tener casi contacto con otras personas, sin hacer algo para ocupar el tiempo, con estos diagnósticos mentales, y con un pasado tan asesino, es difícil pensar que es una víctima. Pero los jueces Gustavo Alejandro Colotto, Graciela Mastracusa y Sebastián Márquez Lamená entendieron que el homicida ha sido víctima de daños físicos y agravio moral por responsabilidad del Sistema Penitenciario. Entonces, los mendocinos le deberemos pagar como indemnización $350 mil.