El copiloto rompió y ocultó un certificado: no podía volar el día de la tragedia - Mendoza Post
Por: Mendoza PostViernes 27 Mar 2015

El martes, en los Alpes del sur de Francia, se estrelló un Airbus A320 de Germanwings que hacía la ruta Barcelona – Düsseldorf en el que iban a bordo 144 pasajeros y seis integrantes de la tripulación pero ninguno sobrevivió.

Lubitz era paciente psiquiátrico.

El copiloto que habría estrellado voluntariamente el avión de Germanwings rompió y ocultó a la empresa un certificado médico que le impedía volar el día del accidente, según informa el diario La Nación. Según informó la fiscalía de Düsseldorf el certificado fue encontrado durante el allanamiento en el departamento de Andreas Lubitz.

Los policías no encontraron en la casa del joven una carta de despedida ni material político o religioso que pudiera sugerir un móvil terrorista, pero encontraron certificados médicos que revelan que estaba en tratamiento médico y que tenía un parte de baja para el día de la tragedia. Según la fiscalía, la policía encontró este certificado roto en pedazos.

"El hecho de que hay notas que indican que no estaba capacitado para trabajar, entre otras cosas, que se hallaron rotas, que eran recientes, e incluso del día del accidente, respalda la presunción basada en la investigación preliminar de que (...) ocultó su enfermedad a su empleador y sus colegas profesionales", explicó la fiscalía de Düsseldorf, donde vivía el copiloto y hacia donde se dirigía el vuelo estrellado.

El avión en la zona de la tragedia.


La investigación hasta ahora

Los investigadores creen que Andreas Lubitz, el copiloto de ese vuelo 9525, provocó deliberadamente el choque del aparato contra una montaña, después de haberse encerrado en la cabina de mando aprovechando la ausencia del comandante.

La caja negra que registra los sonidos en cabina (CVR), encontrada los restos del avión, reveló escalofriantes detalles: por ejemplo, la respiración del copiloto, "audible y normal, lo que significa que estaba vivo hasta el momento del impacto", según precisó Brice Robin, fiscal de Marsella.

Para Brice Robin, "la acción sobre el selector de altitud sólo pudo ser voluntaria". Durante los ocho minutos que duró ese descenso, la grabación permite escuchar la respiración del copiloto y los numerosos golpes del comandante para poder entrar en la cabina, bloqueada por una puerta blindada que, en los Airbus A320, se traba automáticamente, según lo establecen las normas de seguridad internacionales.

Lubitz no dejó cartas de despedida.

Todos los llamados del comandante quedaron sin respuesta. Lubitz tampoco respondió a las comunicaciones que lanzaron las torres de control e incluso los aviones que volaban en la misma zona. No reaccionó a las alarmas que le anunciaban la inminencia de la tragedia.