Ricardo Centurión reconoció que se “portó mal en Boca” - Mendoza Post
Por: Mendoza PostMiércoles 8 Nov 2017

La salida de Ricardo Centurión de Boca representó una de las novelas del verano. El jugador, siempre conflictivo, terminó marchándose en medio de un escándalo y hoy recuerda varios de los episodios de rebeldía que él protagonizó.

Desde denuncias por violencia de género, fotos con armas, escándalos en boliches y hasta accidentes de tránsito acompañaron el paso del futbolista por el club de la Rivera.

"Yo sí, me porté mal. Lo admito. Me porté mal, hice mis cagadas. Pero también me jodieron mucho. No me dejaban. Te juro que me sentía perseguido por mi propia sombra. Y eso es feo. Al estar acá, tengo paz", explicó Ricky.

"Si puedo volver el tiempo atrás cambiaría"

El mediocampista no logra adoptarse al fútbol italiano.

"La última vez yo venía de la reunión y es verdad que me fui a un boliche en Lanús, pero vienen y me sacan una foto con flash en la cara… ¿Me decís que no está armado? ¿que no te mandan? ¿que no saben? Me sentía que tenía una sombra", manifestó sobre el último escándalo en un local bailable que terminó bajándole el pulgar en Boca.  

Arrepentido el ex diez de Boca indicó que cambiaría sus actitudes si se le presentara una nueva oportunidad: “Por qué no me quedé jugando a las cartas, a la Play o a cualquier cosa. Uno en el momento toma decisiones, las hace y me costó irme del club. Si puedo volver el tiempo atrás, obviamente lo cambiaría".

"Guillermo me bancó hasta donde pudo"

Además, reconoció el acompañamiento paternalista que tuvo el técnico de Boca con él: “No podía estar más allá. Por mí mismo y mi familia. Yo fallé. Hasta el último día fallé. A Guillermo no le podía decir nada: le tenía que dar la mano, un abrazo e irme. Me bancó hasta donde pudo".

Aunque, minutos después se lamentó mediante diversas autocriticas: "No creo poder volver a Boca. No podría porque no soy un pibe de quedarme quieto. Me gusta ir a la casa de mi tía, ir a algún lado con mis amigos. Para sentirme perseguido si un día libre me tomo una cerveza, o si estoy en un shopping, viene una piba a sacarse una foto y ya me inventan esto o me digan lo otro. No podría. Y después terminan diciendo que yo le hago mal al club".

"A Guillermo no le podía decir nada". 

"Ponele que vuelva a Boca, me tengo que encerrar en mi casa. Estar con mi novia y decirle que no vamos al shopping… No puedo vivir así", explicó.