Un científico israelí quiere descubrir el secreto de una larga vida inspirado en cuatro hermanos centenarios que tenían una mutación genética.
Vivieron más de 100 años y podrían ser la llave a la longevidad
Los hermanos Kahn han desconcertado a la ciencia. ¿La razón? Sus genes podrían contener la clave de la longevidad.
Helen Kahn fumó durante casi 95 años. Falleció, tras una vida saludable, pocas semanas antes de cumplir 110 años. Su hermano, Irving Kahn, fue una leyenda de Wall Street. Trabajó como analista financiero hasta poco antes de su muerte, en 2015, a la edad de 109 años. Antes murieron su hermano Peter, a los 103, y su hermana Lee, a los 101.
"Los hermanos Kahn demuestran que tenemos la capacidad como especie de vivir hasta los 110 años de manera saludable. Los cuatro tuvieron salud hasta el final de su vida. Y también muestran que existe un factor genético", explicó a El País Nir Barzilai, director del Instituto para la Investigación del Envejecimiento de la Escuela de Medicina Albert Einstein, en Nueva York.
"El 60% de nuestros hombres centenarios y el 30% de nuestras mujeres fumaron durante un largo periodo de tiempo. Casi el 50% eran obesos durante su vida y menos del 50% hacían ejercicio. No hacen nada saludable. Tienen genes que los protegen. Y los tenemos que encontrar", señaló Barzilai desconcertado.
Según su relato, la longevidad de los hermanos Kahn se debe a que tenían una mutación en un gen asociada a niveles más altos de colesterol bueno.
"Y hay más proporción de personas con esta mutación entre los centenarios que en cualquier otro rango de edad", señaló el médico israelí. Las personas que presentan esta mutación tienen, además, menos probabilidades de sufrir Alzhéimer.
Cómo piensan descubrir "el secreto" de la longevidad
La hipótesis de Barzilai, como la de muchos expertos, es que las enfermedades asociadas al envejecimiento se pueden retrasar en bloque gracias a una droga, la metformina.
El ensayo para comprobarlo, que costará 70 millones de dólares, reclutará a 3.000 personas de entre 65 y 80 años. La mitad de ellas tomará metformina, un fármaco muy utilizado para controlar la cantidad de azúcar en sangre en pacientes con diabetes tipo 2. Pero, en este caso, nadie tiene diabetes. La otra mitad de los participantes no tomará nada.
El equipo de Barzilai cree que la metformina retrasará las enfermedades del envejecimiento respecto al grupo de control.
Pruebas en animales y datos epidemiológicos en humanos asocian la metformina a una mayor longevidad y a menos casos de cáncer, alzhéimer y enfermedades cardiovasculares.



