Se polariza Washington en la víspera de la asunción de Trump - Mendoza Post
Por: Mendoza PostJueves 19 Ene 2017

Los que vienen a celebrar la asunción de Donald Trump llegan a Washington sonrientes, orgullosos, con gorros que reclaman "Hacer grande otra vez a Estados Unidos" o ropa con los colores de la bandera nacional. Muchos de los otros, los que no están festejando, evitan hablar de política cuando hay gente alrededor y sólo cuando entran en confianza confiesan que está preocupados o que aún no pueden creer lo que sucederá mañana.

Washington es una ciudad diplomática, tanto demócratas como republicanos, la izquierda como la derecha más extrema casi siempre entendieron que el lenguaje de la capital de Estados Unidos es el del diálogo y la tolerancia a veces llevada al límite. Por eso, las protestas masivas en esta ciudad no son algo común.

Trump asumirá como presidente mañana, 20 de enero.

Pero como coinciden de un lado y del otro, Estados Unidos "está viviendo un momento inédito". Eso dijo Charlie, un empresario hotelero de 60 años que llegó a Washington para unirse a las marchas contra el magnate. Charlie es fulminante a la hora de hablar de Trump -"misógino, racista, narcisista"-, pero sólo cuando está seguro que nadie, ningún desconocido, lo está escuchando. No quiere polemizar ni desatar la furia de los simpatizantes de Trump.

Cuanto más se acerca la fecha de la asunción más crece la polarización entre los que llegan a Washington para festejar el giro político que dio el país y los que quieren frenar y desactivar este avance conservador y de un nuevo estilo de liderazgo verborrágico, agresivo y polémico.

La "Marcha de las Mujeres", es la principal manifestación en contra del magnate, convocada al día siguiente a la asunción.

Desde el sábado pasado, a las manifestaciones diarias frente al Senado contra el gabinete de Trump, se sumó una ola de micro protestas en iglesias, librerías, bares y plazas que comenzaron a marcar un nuevo ritmo en la capital estadounidense.

El martes la tensión escaló significativamente cuando un hombre se intentó prender fuego frente al Hotel Internacional Trump, a sólo unas cuadras de la Casa Blanca, "como un acto de protesta".

Estados Unidos "está viviendo un momento inédito". 

Salvo excepciones como ésta, por ahora los actos de protesta son pequeños, hasta sutiles: una vidriera de una librería dedicada al fascismo y la violencia política con una biografía de Trump en el medio, stickers pegados en las calles que llaman a resistir o banderas del orgullo gay en negocios o casas, inclusive en las de los ahora vecinos de Mike Pence, el futuro vicepresidente.

Pero la sutileza y la diplomacia que caracterizan a esta ciudad enfrentarán un desafío mañana y pasado mañana cuando multitudes tomen las calles para celebrar por y protestar contra la inauguración de un período político marcado, sobre todo, por la falta de certezas.