Las primeras fotos de guerra de América Latina fueron un negocio - Mendoza Post
Post: Mendoza PostMiércoles 18 Feb 2015Miércoles, 18/02/15 atrás

Las primeras fotos sacadas en Guerra en Latinoamérica buscaron un fin meramente mercantil. La idea surgió del dueño de la casa de fotografía “Casa Bate & Cía”, George Thomas Bate. El estadounidense de origen irlandés abrió su local en 1859 había abierto en Buenos Aires.

La colección exhibida en el Centro Cultural de la República El Cabildo en Paraguay cuenta con apenas un puñado de fotos en blanco y negro, del tamaño de una hoja A4 y con imágenes poco nítidas de hombres armados, campos de batalla y cuerpos sin vida.

Las imágenes forman parte de una muestra que conmemora los 150 años del comienzo de la guerra más nefasta en la historia de Paraguay: la llamada Guerra de la Triple Alianza o Guerra Grande, como le dicen los paraguayos.

Una contienda que enfrentó a Paraguay con Uruguay, Brasil y Argentina, y en la que murió más de la mitad de la población paraguaya, sobre todo la masculina, que quedó totalmente diezmada.

Los prisioneros paraguayos capturados por el Uruguay.


Esa guerra, que duró de 1865 a 1870, fue apenas la tercera en todo el mundo en ser fotografiada, después de la Guerra de Crimea (1853-1856) y la guerra civil de Estados Unidos (1861-1865).

Bate, que se encontraba por entonces en Uruguay abriendo una sucursal, había viajado a EE.UU. durante la reciente Guerra de Secesión y allí había notado un floreciente negocio: el de las fotos de guerra. Familiares de los soldados pagaban dinero por obtener imágenes de los campos de batalla donde luchaban sus hijos, sus padres, sus hermanos o sus parejas.

En 1866, a un año del comienzo de la Guerra de la Triple Alianza, Bate solicitó la autorización del nuevo gobierno uruguayo para enviar a un fotógrafo al frente.

Para ese fin contrató a un uruguayo llamado Javier López, quien viajó a la zona de combate, un área de 100 kilómetros en el sur de Paraguay, en la frontera con Argentina.

La carpa de Javier Lopez.


Tarea difícil

Luis Vera, jefe de prensa del Centro Cultural de la República El Cabildo y docente experto en fotografía de la Universidad Americana y el Instituto Superior de Bellas Artes, resaltó la titánica tarea que tuvo López.

"Para sacar una foto en ese momento se usaba una técnica llamada colodión húmedo, que requería una enorme cantidad de equipo, incluyendo una pesada cámara, frágiles placas de vidrio y químicos que debían ser cargados hasta el campo de batalla", explicó a BBC Mundo.

Mitre y su Estado mayor.


A diferencia de los fotógrafos que retrataron la guerra civil en EE.UU., que contaban con transporte para llevar su equipo, López y un asistente debieron llevar todo en mochilas.

Otro desafío era el momento de la toma, que llevaba su tiempo.

"El fotógrafo tenía que preparar la placa, sumergirla en nitrato de plata, luego capturar la imagen -lo que requería que la gente posara de cinco a trece segundos-, y por último revelarla dentro de una carpa que servía de cuarto oscuro, lo que tardaba entre cinco y diez minutos", describió Vera.

Cadáveres de paraguayos caídos en batalla.


El tiempo para procesar cada imagen y la imposibilidad de fotografiar objetos en movimiento explican por qué la mayoría de las fotos son estáticas y no capturan momentos de acción, a pesar de tratarse de una guerra.

No obstante, estas fotos fueron la representación más fidedigna de lo que ocurría en el frente de batalla, ya que en ese momento los diarios aún no contaban con la posibilidad técnica de incluir fotos, y solo mostraban dibujos.

Una iglesia como improvisado hospital militar.


Fracaso

Fue justamente a través de los diarios que Bate buscó vender sus novedosas fotos, que fueron promocionadas en los diarios La Tribuna y El Siglo de Montevideo, y en el Standard de Buenos Aires.

A pesar de sus esfuerzos, los historiadores señalan que el negocio resultó un fracaso.

Las 22 fotos que armó Bate en un álbum llamado "La guerra ilustrada" no suscitaron el interés del público uruguayo y argentino, que tampoco se mostraba en su mayoría partidario a la guerra.

Muerte del comandante uruguayo León de Pallejas.


En 1869 Bate vendió su casa de fotografía a un socio y volvió a Argentina donde decidió cambiar de rubro, abriendo una zapatería en el barrio de Quilmes, al sur de la capital, según relató Vera.

La Casa Bate & Cía cerró sus puertas definitivamente en 1876.

En tanto, las históricas imágenes de la Guerra de la Triple Alianza pasaron a formar parte del acervo de la Biblioteca Nacional del Uruguay, que las prestó al CCR El Cabildo para esta muestra.

Fuente: BBC Mundo