Lo denunció el Post, fue allanado y desapareció de Mendoza. Ahora, el prostíbulo de la calle Catamarca volvió a las andadas.
El prostíbulo mendocino que se fue y volvió como si nada
El edificio está ahí, incólume, en la zona más granada de la Ciudad de Mendoza. Está ubicado en Catamarca 131, en la misma cuadra en la que funciona la Universidad del Aconcagua.
También se dejan ver una vieja imprenta, una anacrónica relojería y una pequeña óptica.
Allí funcionan un par de ostentosos prostíbulos, que ya fueron denunciados por el Post a principios de septiembre de 2016 y que debieron cerrar luego de un oportuno allanamiento municipal.
Lo curioso es que, en los últimos días, el lugar volvió a funcionar, de acuerdo al testimonio de los vecinos a los que pudo acceder este diario. Eso sí, ahora opera en otros departamentos del mismo edificio, ya no en los pisos 6 y 7.
Como se dijo, no se trata de un lugar secreto ni mucho menos. Cada día, por allí pasan cientos y cientos de peatones y automovilistas. Por su puerta, claro, sin saber —algunos sí— que allí dentro hay prostitución a granel, regenteada siempre por la misma organización, a cargo de una mujer.
Raúl Levrino, secretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de Mendoza, admitió que estaba al tanto de lo sucedido: "Hablamos con la gente de Inspección y nos dicen que volvieron a la carga".
Ver además: Siguen los prostíbulos en Mendoza
-¿Hablamos del mismo prostíbulo?
-Sí, es el que están en la zona de microcentro, nosotros lo clausuramos de forma inmediata cuando ustedes sacaron la nota .
-Sí, hemos publicado detalles de ese procedimiento...
-Ahora también, tenemos previsto otros procedimientos. Ya cerramos un hotel que funcionaba como hospedaje.
-¿Con qué otras dependencias se manejan a la hora de investigar?
-Trabamos con preventores, Comercio o el juzgado de faltas. Depende del caso.
-¿Por qué es tan complicado terminar con este negocio?
-Nosotros sancionamos al cliente, se van las trabajadoras sexuales y vienen otras. Ojo, lo hacemos en función del concepto de la seguridad pública, por todo lo que alrededor de la prostitución se genera: la droga, el robo. Un elemento a tener en cuenta: va el cliente y, en cuanto ingresa, nosotros también ingresamos y damos fe de que existe oferta sexual y nos permite clausurar. Ahí damos aviso a los juzgados. Insisto, no hay que estigmatizar, sino ver todo lo que genera esto en torno a la seguridad pública.



