Qué significan las frases que usamos los argentinos - Mendoza Post
Post: Mendoza PostDomingo 15 Feb 2015Domingo, 15/02/15 atrás

Muchas cosas identifican al argentino, la cultura gauchesca, la jugosa historia política del siglo XX y la birome.

Hay algunas frases que todos fuimos integrando al léxico cotidiano, a la jerga coloquial con la que hablamos rodeados de mar y cordillera.

Aunque en muchos casos no sabemos de dónde vienen, van pasando de generación en generación.

Algunas de ellas son:

“Me cortaron las piernas"

Así definió Diego Armando Maradona el momento más triste de su carrera, cuando el 30 de junio de 1994 lo sacaron de la cancha en el Mundial de Fútbol de los Estados Unidos luego de que diera positivo en un control anti dopping. La expresión se usa para definir situaciones límites, muchas veces de forma exagerada.

“Estoy hasta las manos”

Surgió como sinónimo de la falta de palabras para expresar lo que siente una persona cuando está muy enamorada de otra persona. Luego se fue adaptando a otras situaciones en las cuales la gente está complicada, o se siente involucrada por completo con algo.

“No hay tu tía”

Atutía era una sustancia derivada de la fundición del cobre que se utilizaba para curar ciertas enfermedades de los ojos. Cuando se dejó de usar, se le comenzó a dar otra connotación, refiriéndose a ocasiones en las que algo no tiene más remedio ni vuelta atrás.

“Ponerse la gorra”

Bien podría ser el sinónimo (bien es) de quienes cuando todos están celebrando algo, riendo, felices, jodiendo, se ponen en papel de policías, agentes de la ley, la yuta, por lo que se les pide que se saquen la gorra.

Como cuando a Vcky le suspendieron la fiesta de cumpleaños.


“Como turco en la neblina”

No, no tiene que ver con el clima de Turquía, sino con una costumbre traída por los españoles y que se vio reflejada en las letras de tango. Al parece, al vino en España lo llamaban turco porque no estaba “bautizado”, sentirse borracho era agarrarse una turca, ¿qué manera mejor de describir ese sentimiento de ebriedad que la de un borracho en medio de la niebla, sin poder distinguir nada?

“Ser Gardel”

El que todo lo tiene, al que todos quieren o envidian, el que se lleva los suspiros ajenos. El que, por ejemplo, siempre tiene para el asado o posee su propia pileta de lona en casa.

“Pegate un tubazo”

No se trata de violencia ni mucho menos, sino de las simples ganas de que alguien se acuerde uno, sea por cualquier medio de comunicación, y pregunte “Che, ¿en qué andás?” o algo por el estilo.

“Buscarle la quinta pata al gato”

Dícese de personas extremadamente complicadas, vuelteras, inconformes con ellas o con los demás, a las que nada satisface o que piden toda posibilidad, alternativa, consecuencia, a la hora de hacer algo. Y con la extraordinaria gracia de que más de una vez la encuentran.

“Tirar los galgos”

Si bien se asocia con el perro de caza, y la caza, lejos está de echarle estos animales encima a una persona. Es la alternativa a hacerse el galán, seducir alevosamente, insistir en el cariño de alguien. Sí, se dice de quien se da a la caza, como hacen estos perros pero sin utilizarlos, obviamente.

“Hacer algo de cayetano”

No, no quiere decir que haya que ir caminando al Santuario de San Cayetano ni disfrazarse de él, sino tomar una de las cosas que lo caracterizó en vida, la humildad. Si alguien pide a alguien que haga algo de cayetano lo que le está queriendo decir es que lo haga en silencio, sin decir nada a nadie, sin armar tanto alboroto, de bajo perfil.

“¡Andá a cobrarle a Magoya!”

No sabemos nada de él, ni cuando nació, ni dónde vivió, ni a qué se dedicaba, pero sí hay una certeza indudable: cuando se lo precisa nunca está, jamás. Sólo sabemos que es el vacío mismo, la nada absoluta, y que alguien nos manda a cobrarle a él nos está diciendo que difícilmente vayamos a cobrar.