La riesgosa movida diplomática del papa Francisco - Mendoza Post
Domingo 30 Oct 2016
porGuillermo Villarreal (*)

El papa Francisco tiene a América Latina en el centro de sus preocupaciones y desvelos, por lo que busca tender puentes para que los pueblos de la que considera la Patria Grande puedan avanzar hacia la pacificación y la reconciliación. Con todo, la región no parece encaminarse en la dirección que el pontífice pretende.

Las gestiones de buenos oficios para facilitar espacios de diálogo entre países en conflicto o, entre sectores, en aquellos con convulsiones políticas internas, confirman el interés y cercanía pastoral de Jorge Bergoglio con la región.

El mayor logro de la "diplomacia del encuentro" que propone el Papa, fue propiciar las condiciones para el deshielo de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, tras cinco décadas de tensiones y bloqueo comercial norteamericano.

El pontífice también respaldó el proceso de paz en Colombia, donde la victoria del "no" en el referéndum para validar el acuerdo entre el gobierno y la guerrilla de las FARC dejó a ese país en una situación inestable y peligrosa. Al punto que el Papa invitó al presidente Manuel Santos a un nuevo encuentro en el Vaticano, mientras el Episcopado colombiano le reclamó al primer mandatario que acepte las propuestas de los diferentes sectores de la sociedad para modificar el texto firmado por las partes.

Tras recibir el lunes al presidente Nicolás Maduro en una audiencia privada no programada, el Papa encaró su movida diplomática más riesgosa y audaz en la región. Envió al nuncio apostólico en Buenos Aires, monseñor Emil Paul Tscherrig, a facilitar el diálogo entre el oficialismo y la oposición en una Venezuela en crisis, al borde de la quiebra y con un cuadro social a punto de estallar.

La misión que el Papa le encomendó a monseñor Tscherrig no es fácil. La oposición al régimen chavista se resiste a participar en la mesa de diálogo con referentes del gobierno y exige la activación, y que se le ponga fecha, al referendo revocatorio contra Maduro.

En este contexto, el Episcopado venezolano debió salir a aclarar que en la primera reunión de este fin de semana en Isla Margarita se van a "poner los puntos sobre la mesa", pero no necesariamente se iniciarán las conversaciones.

La "Toma de Venezuela" y la huelga general de este viernes movilizadas por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), además la apertura de un procedimiento parlamentario para determinar la responsabilidad de Maduro en la crisis por parte de la Asamblea Nacional, donde la oposición tiene la mayoría, pusieron nuevos obstáculos en el camino hacia la diálogo que intenta facilitar el pontífice.

La organización de Humans Right Watch también le pidió al Papa no prestarse como coartada de Maduro y le advirtió "que, sin una presión internacional fuerte, este nuevo diálogo únicamente servirá para que el gobierno haga promesas vacías y deshonestas para ganar tiempo, sin resolver los problemas que enfrenta Venezuela".

En tanto, países de la región, como la Argentina, expresaron su preocupación por la situación en el país bolivariano y anticiparon que las violaciones a los derechos humanos que se están perpetrando, ponen en riesgo la continuidad de Venezuela en el Mercosur.

"Venezuela en estos términos no puede ser parte del Mercosur", aseveró el presidente Mauricio Macri tras reunirse el lunes con su par uruguayo Tabaré Vázquez.

(*) Especial para Mendoza Post