Nisman no debía morir - Mendoza Post
Domingo 8 Feb 2015Domingo, 08/02/15 atrás
porMauro Szeta
Periodista-Policiales

 A esta altura de la causa, si fue suicidio, inducción al suicidio u homicidio, no altera mucho la sustancia dramática de la historia.

Alberto Nisman era el fiscal de la causa Amia. Nisman había denunciado a la presidenta por encubrimiento a Irán. Más allá de si la denuncia era endeble, o no, la denuncia era tal y tenía repercusión mundial.

Su muerte es sin dudas, el acontecimiento más grave de la historia criminal argentina en los últimos años.

 Si se suicidó por presiones, es grave. Si se mató porque lo iban a "carpertear", contando cosas de su vida, es grave. Si lo mataron para silenciarlo y derribar su acusación en la causa Amia, es grave. Si lo mataron en el marco de una interna de la Side, es grave. Si lo mataron para desprestigiar a la presidenta es grave también.

Para colmo, la causa judicial por su muerte, deja abiertos todos los frentes. Al día de hoy, la fiscal Viviana Fein, no descarta nada.

La fiscal no descarta nada. 

Hay elementos que la inclinan al suicidio, pero también, la propia fiscal, alertó sobre lo vulnerable de la seguridad en La Parc, abriendo el juego a que si lo querían matar, no era difícil vulnerar la seguridad del lugar por parte de un sicario.

En el medio de todo esto, se conoce el extraño episodio de la revista Noticias que recibió el novio de la ex de Nisman, Sandra Arroyo Salgado, donde aparece una foto del fiscal con un extraño punto negro en la cabeza, que sugiere un disparo de arma de fuego.

 Como si fuera poco, la muerte de Nisman le agregó más evidencia al devastador poder que tienen los agentes de inteligencia no sólo en causa penales, sino en la vida institucional de un país.

La revista Noticias, ¿con un disparo en la frente de Nisman?

Lo pericial no es concluyente. Por un lado, el perito dice que no hay terceras personas en la muerte de Nisman, pero por otro lado, dio negativo el barrido electrónico que debía indicar si el fiscal se autodisparó.

Todo es raro, nada es firme. La fiscal dice que se va de vacaciones, pero luego desiste. Se discute sobre la existencia de un borrador de Nisman donde pedía la detención de la presidenta. Se dice de todo, se dice mucho. Cuando esto pasa, en general, cuando la confusión reina, los casos quedan impunes, es de manual.