La denuncia, la muerte y el empresario que era amigo de Irán y de CFK - Mendoza Post
Viernes 6 Feb 2015Viernes, 06/02/15 atrás
porDiego Genoud
Periodista

Aunque la oposición los toma como causa y efecto y los medios no siempre las distinguen, la denuncia del fiscal Alberto Nisman contra la Presidenta de la Nación, funcionarios y dirigentes del kirchnerismo es irrelevante si se la compara con su muerte. 

Mientras la denuncia y sus borradores son como mínimo opinables, el balazo en la cabeza de Nisman es inapelable, además de conmocionante.

El argumento del fiscal especial del caso AMIA sobre la “confabulación criminal” que montó el gobierno kirchnerista para una encubrir el atentado a la AMIA a cambio de retomar las relaciones comerciales es extraño porque, como lo publicó Mendoza Post, las relaciones comerciales con Irán cayeron un 25 % después del memorando de Entendimiento que se firmó en Etiopía en enero de 2013.

Todo indica que las relaciones diplomáticas y las relaciones comerciales a veces confluyen y a veces no. 

Cristina decidió disolver la ex SIDE a fines de 2014; luego llegó la muerte de Nisman

Hay quienes interpretan el memorando de entendimiento con Irán no como un desafío del gobierno argentino a Estados Unidos y a la CIA –la agencia que Antonio Jaime Stiusso se jactaba de conocer como pocos-, sino como un movimiento que sintonizaba con la política que Barack Obama comenzó a ensayar a partir de que Hasan Rohaní puso fin a los 8 años de mandato de Muhamad Ahmadinejad, en setiembre de 2013. 

Desde entonces y tras una conversación telefónica entre los dos presidentes, Estados Unidos se alió con Irán para hacer pie en Irak con el objetivo de frenar a los jihadistas sunnitas, a los que considera una amenaza para la “estabilidad2 de toda la región. Sólo la Presidenta y su canciller Héctor Timerman saben por qué lo hicieron pero ahí está el contexto.

Cristina Kirchner se refirió al capítulo local del tema en su mensaje por cadena nacional la semana pasada. “Hace 21 años del atentado y hoy alguien pretendió con una denuncia sin fundamento que nosotros queríamos desviar la investigación y ocultar a los iraníes. ¿Por la venta de granos, qué granos? Si los únicos que les venden granos a los iraníes son Aceitera General Deheza; Cargill; Bunge y Born, Nidera, Noble, inclusive Molinos Libres, que también vende arroz, proveniente tal vez de alguna empresa del mismo grupo, pese a las desmentidas porque hacen también triangulación. Nadie pensará también de que algunas de esas empresas es precisamente amiga del gobierno, ni tengo propiedad de ningún campo que produzca granos, por lo tanto no hay ningún tipo de esos intereses que han querido confundir a la sociedad”.

Erase una vez un empresario modelo

A decir verdad, el gobierno nacional tuvo una relación ambivalente con las grandes cerealeras que incluyó intercambio de favores como el adelanto de liquidación de divisas por U$S 5.700 que los pulpos oleaginosos le hicieron a la Casa Rosada a fines de 2014 para apuntalar las reservas. Lo llamativo del argumento de la Presidenta es que mencionó primero en la lista de quienes venden granos a Irán a Aceitera General Deheza, una multinacional argentina que tiene como accionista principal al ex senador cordobés Roberto Urquía. De perfil bajo inalterable, el dueño de AGD fue compañero de bancada de la Presidenta entre 2003 y 2007 y tenía con ella una relación inmejorable. 

La entonces senadora no encontraba reparos para elogiarlo largamente en las sesiones de la Cámara alta como un “empresario modelo” y su opinión había sido decisiva para designarlo al frente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda del Senado. Por aquel entonces, Urquía llegó a conseguir la habilitación para instalar una Aduana en su propio pueblo, al sur de la provincia de Córdoba.

Cristina se cansó de elogiar a Urquía

Según la revista Forbes, el empresario emblema del agro-negocio está en el puesto número 8º en el ranking de los más ricos del país y es el cordobés que acumula más dinero, unos US$ 1.100 millones, incluso por encima de la familia Pagani, dueña de otra multinacional exitosa, Arcor. Urquía –que se inició en la política en las filas de la extinta Ucedé- es además el propietario del ferrocarril de cargas Nuevo Central, con el que traslada sus granos hacia los puertos de Rosario. Argentino

Aceitera General Deheza es un gigante trasnacional: muele más de 20.000 toneladas diarias de semillas y tiene capacidad de almacenamiento para más de 3.300.000 toneladas de graneles. Tiene más de 2 mil empleados y exporta a 45 países de los cinco continentes. Entre esos países entre los que figura desde Brasil hasta Israel también está –al menos desde la década del 90- Irán, un mercado que a partir del atentado a la AMIA crece y decrece según una lógica que pocos descifran.

Urquía conoce tan bien Irán a partir de sus negocios que solía recibir al mismísimo Luis D’Elía en su despacho del Senado para departir sobre la cultura en el país del ayatolá Jomeini. Ante las críticas reiteradas, al lado del magnate cordobés afirmaban que los iraníes eran comerciantes honestos para justificar el vínculo.

La relación con la Presidenta se quebró durante el conflicto con el campo por la resolución 125 que ideó el ex ministro Martín Lousteau. Urquía no quiso votar a favor del gobierno y se vio desbordado por la tensión entre Cristina y el modelo de negocios que lo convirtió en multimillonario. Poco después, el propio D’ Elía se lanzó a criticarlo por considerarlo “un chanta” que se borraba en los malos momentos. 

D'Elía fue la espada del kirchnerismo contra Urquía

Eso no impidió que Urquía regresara a la Casa Rosada en su rol de empresario. La Presidenta lo recibió por ejemplo en noviembre de 2011, cuando como directivo de la firma Promaíz (http://www.casarosada.gov.ar/component/phocagallery/category/2403-audiencia-con-directivos-de-promaiz) –una sociedad entre AGD y Bunge- anunciaron una inversión de 850 millones de pesos para construir la planta más grande de etanol de la Argentina. El etanol es el biocombustible que se genera a partir del maíz o en Brasil sobre todo a base de a caña de azúcar. Después, Cristina volvió a mencionarlo en aquel acto por el Día de la Industria que organizó José Ignacio de Mendiguren para agasajar a Dilma Rousseff y lo invitó hace no tanto a otro acto en Casa de Gobierno.

El ex senador nunca quiso volver a ocupar un lugar destacado en la política y siguió concentrado en su empresa multinacional. En 2014, fue nombrado como parte del comité ejecutivo Consejo para la Planificación Estratégica de Córdoba (Copec) por José Manuel De la Sota, su amigo e histórico referente en la política provincial. Quizás haya sido eso lo que le molestó a la Presidenta o quizás no. Pero su historia -con Irán y con el kirchnerismo- sugiere que a veces las relaciones comerciales van por un lado y la política por el otro.