Mauro Szeta para el Post: Cuando los medios discriminan a los muertos - Mendoza Post
Domingo 1 Feb 2015Domingo, 01/02/15 atrás
porMauro Szeta
Periodista-Policiales

Los medios de comunicación discriminan, eligen, seleccionan, son parciales. En la crónica policial hay crímenes de primera y crímenes de segunda. Eso es lamentable, triste, deleznable, doloroso.

No hay una explicación coherente del por qué, pero lo cierto es que en coincidencia con el crimen de Ángeles Rawson en Palermo, mataron a Rocío Juárez en Zárate.

Del crimen de Ángeles se hizo una mega novela. Los medios, -me incluyo como parte de ellos- hablaron del caso, unos seis meses.

La causa judicial era clara, la imputación contra el encargado Jorge Mangeri no tuvo ningún fallo favorable a la defensa. Sin embargo, el caso se debatió más en los medios que en Tribunales, y tuvo una repercusión exagerada, desproporcionada.

Y no es desproporcionada la cobertura porque el caso no merezca atención periodística. Es desproporcionada, porque con una diferencia de días, a Rocío Juárez, la asesinaron en Zárate de forma bestial.

Ángeles Rawson.

Fue atacada por cinco personas, ejecutada de un tiro y prendida fuego.

Entre los asesinos, había gente de su entorno. Pero el caso de Rocío sólo tuvo una pobre mención mediática. Salió en noticias breves de los diarios, y cuando, la madre fue al programa El Expediente que se emite por C5N, agradeció infinitamente la posibilidad de visualizar su historia.

¿Por qué Ángeles fue escandalosa cobertura mediática, y el caso Rocío, la indiferencia del periodismo?

Explicaciones puede haber varias. Los medios de comunicación reflejan con mayor espacio aquellas historias que pueden conmover a su público.

En las redacciones se dice una frase espantosa que es: "Si la víctima es de clase media, interesa, sino, no".

Esa frase no queda sólo en frase. La realidad es que para los medios hay muertos de primera y de segunda.

Rocío Juarez.

Otra explicación que escuché al fenómeno fue: "Los medios, en general, son consumidos como si se tratara de novelas, por gente de clase media o clase alta.

Entonces cuando asesinan a alguien que puede ser de ese sector social, los propios gerentes periodísticos dicen: 'Si le pasó a una chica como Ángeles, le puede pasar a mi hija, y si le pasó a mi hija, le puede pasar a los hijos de la gente que nos consume a diario".

Con ese razonamiento, el caso Melina Romero, si bien tuvo cobertura mediática extensa, tuvo una desgraciada forma de conceptualizar el tipo de víctima.

Melina Romero

Apenas la mataron, en un recuadro de un cuadro, se remarcó que "no había terminado el colegio, que salía de noche, etc, etc, etc".

La nota proponía una clara distinción de víctimas de primera, o víctimas de segunda.

En el caso Melina, ya apagado el fuego de la difusión de la historia, la Justicia liberó a los cuatro acusados por falta de pruebas y un duro cuestionamiento al accionar de la fiscal. Esa noticia salió en breves, cuando debió ser lo más escandaloso del caso.

Así las cosas, nada ha cambiado desde que empecé mi carrera periodística. Para los medios, lamentablemente, nunca será igual un chico asesinado en Budge, que una chica violada en Recoleta. Esa forma de discriminar habla muy mal de todos como sociedad. Triste pero real.