Así son las "trincheras" de Las Heras - Mendoza Post
Así son las "trincheras" de Las Heras

Parecen fotos de un bombardeo en Siria, pero no: son los pozos que hoy pueden verse en Las Heras. Enojo de los comerciantes.

Así son las "trincheras" de Las Heras

Por: Mendoza PostViernes 5 Ago 2016

Las obras de remodelación y puesta en valor de la avenida San Martín, entre el Zanjón de Los Ciruelos hasta Vieytes de Las Heras, comenzó a fines de febrero. Los vecinos de la arteria y su zona de influencia expresaron su incomodidad e incertidumbre debido a la lentitud de los trabajos.

En tiempo de vacaciones de invierno, Las Heras contempla con sensaciones encontradas, el comienzo de una obra de infraestructura impulsada por su comuna. La iniciativa de la gestión Orozco pretende mejorar el ingreso a la ciudad desde el Sur, pero que a la vez mejorará los sistemas de agua corriente, cloacas y gas.

La intención es dejar atrás el incómodo y destrozado asfalto. De paso cambiar cañerías de los mencionados servicios cuya antigüedad supera en algunos casos las seis décadas de antigüedad.

Los pozos lasherinos

El aspecto de la zona en cuestión se asemeja a un campo de batalla lleno de trincheras construidas para esconder las buenas intenciones de los defensores del territorio del Norte provincial: Algo así como un homenaje impensado al Ejercito del Libertador que se preparó a pocas cuadras para liberar a América, en el Campo Histórico de El Plumerillo.

Hasta ahora en cinco meses de trabajos, los movimientos se registran entre Los Ciruelos y Benavente. Poco más de 450 metros de longitud hasta el presente. El final de las mejoras será en Vieytes, es decir a 150 metros al Norte de la emblemática esquina de Roca y San Martín.

La trinchera interminable

Las opiniones y visiones vecinales son disimiles

Por un lado aparecen los que se muestran esperanzados por la llegada de máquinas pesadas y cuadrillas de obreros que prometen la mejora de una de las importantes calles del Gran Mendoza.

Por ejemplo Oscar, mecánico y propietario de un taller emplazado frente a la entrada principal del cementerio de La Capital, se muestra satisfecho. “Por suerte pude fabricar un puente provisoria con la ayuda de los obreros y no me quedé aislado. A los pocos días me taparon la zanja y puedo trabajar con normalidad” nos dijo.

Pero a pocos metros, Sebastián a cargo de una pizzería no escondió de ninguna forma su preocupación: “Me hicieron la zanja hace meses y todavía nadie vino siquiera a poner un caño. Pierdo horas por día limpiando y el trabajo me bajó en las de un 50 %”.

Al pasar Benavente, los comerciantes miran de reojo las obras próximas a sus dominios. La preocupación se hace notar y en algunos casos, se varios toman precauciones.

Como en el caso de Jorge que con su lubricentro y gomería prevé cerrar por un tiempo. “Tengo planeado aguantar seis o siete meses sin trabajar. Hace unos años me fundí aquí mismo cuando hicieron el asfalto. En ese momento conseguí trabajo de camionero, después pude volver a abrir. Me salva que el local es de mi abuelo y no pago alquiler, vamos a ver cómo me va esta vez” nos dijo preocupado.

Los comerciantes protestan

Pero en contraposición al optimismo, otros pueden ocultar su incomodidad, generada por la suciedad, ocasionada por la remoción de toneladas de tierra. Las tareas obligaron al corte de varias cuadras, a lo que se agregó el desvío de los recorridos las líneas de colectivos.

En cinco meses, las empresas adjudicatarias S. A. Muñoz y Asociados y Oralco S.R.L – UTE se encontraron con una serie de imprevistos que complican su trabajo.

Lo que llama la atención es que los carteles que anuncian las obras, dan a conocer el monto de dinero de inversión, pero si bien hablan de 12 meses de ejecución, nunca se aclara la fecha de inicio y de finalización.

Al iniciarse las excavaciones, las profundidades empezaron a mostrar irregularidades ocultas que complican la celeridad de la misión a concretar. Conexiones clandestinas no declaradas de todo tipo, falta de registro de modificaciones en los planos y un deterioro superior al previsto de los viejos caños de plomo derivaron en roturas inesperadas. 

Para colmo de males, las lluvias caídas recientemente, impidieron las labores por no menos de 2 meses y medio.

Otro factor que alarma y malhumora, es el cierre de algunos negocios de la zona, que al no poder contar con el flujo vehicular y peatonal habitual, no pudieron soportar los gastos fijos y prefirieron bajar definitivamente sus persianas como en el caso de la gomería sita en San Martin y José María Godoy o la verdulería de San Martin al 700 que funcionaba al lado del Cementerio entre otros varios casos.

Los dañinos de siempre amparados en las sombras

Lamentablemente el daño y el robo de materiales de obra están presentes. Según nos informó Adrián Baigorria, jefe de una de las cuadrillas de Oralco S.R.L., es inevitable por el momento el robo y destrozo de materiales por parte de malvivientes que aprovechan las noches para cometer ilícitos.

“Cuando las máquinas remueven y hacen las zanjas, ponemos paneles fenólicos para evitar el desmoronamiento. Cuando reiniciamos al día siguiente ya no están y además nos encontramos con los caños llenos de agujeros, debido a los piedrazos que tiran personas que solo hacen daño” aseguró Baigorria.

Los malvivientes roban materiales

(*) Con la colaboración de Oscar Miguele