Pérez Corradi, un narco protegido por el kirchnerismo - Mendoza Post
Lunes 20 Jun 2016
porChristian Sanz
Secretario Gral. de Redacción (click en autor)

La caída en desgracia de Ibar Esteban Pérez Corradi representa mucho más de lo que podría imaginarse a simple viste.

Es un paso más en el entendimiento de lo que supo ser una mafia “impermeabilizada” por el entonces poder político del Frente para la Victoria.

Todo es parte de lo mismo: remedios adulterados, tráfico de drogas, contrabando de efedrina, triple crimen de General Rodríguez y aportes de campaña de 2007. Todo está ahí, son piezas de un mismo rompecabezas, que en estas horas intenta ser armado, no sin ostentosa dificultad.

¿Cuánto llevará hacerlo? Depende de la voluntad de la justicia y el respaldo que pueda brindarle el Poder Ejecutivo. Lo que está claro es que se trata de un camino sin retorno: más temprano o más tarde, todo se sabrá.

Cristina y Aníbal, en silencio y preocupados

El principal actor de todo este culebrón es Aníbal Fernández, ello ha quedado claro. No obstante, debe tenerse en cuenta que se trató del funcionario público con más poder y protección de la última década.

No ocupó cualquier cargo, sino el de jefe de Gabinete, el tercero de mayor relevancia luego del de presidente y vicepresidente de la Nación. Ergo, todo lo que hizo, fue bajo la protección de Néstor y Cristina Kirchner. En ese contexto, ¿no tuvieron ambos acaso una suerte de responsabilidad por “carácter transitivo”?

Ver además: Quiénes y por qué temen que hable Pérez Corradi

No es una duda menor, sobre todo en el contexto en el que sucedió: de a poco, Argentina se fue transformando en lo que fue Colombia en los años 80; en lo que lucha por superar México.

No es casual que repentinamente ingresaran al país tantos narcos foráneos, principalmente colombianos y mexicanos. A todos ellos se les “vendió” un lugar para hacer sus negocios, nada lícitos desde ya.

Pérez Corradi es la postal de lo que fue el narcotráfico en Argentina durante el kirchnerismo

Se les dio protección gubernamental e incluso carnet de “todo vale”, sin tener en cuenta que, al importar a esos delincuentes, se importaban también sus métodos deleznables, que incluyen el crimen organizado y el tráfico de drogas.

En esa trama, el triple crimen o la ruta de la efedrina son apenas anécdotas, cristales a través de los cuales puede verse cómo operó la mafia en la Argentina.

Los crímenes irresueltos durante la última década empezarán a entenderse a partir de ahora, cuando el kirchnerismo ya ha abandonado el poder.

Ahora sí los jueces Federales parecen animarse a reimpulsar los expedientes paralizados y atreverse a inducir aquellas investigaciones que aún no han sido iniciadas.

Servini de Cubría, ¿se animará a avanzar?

Es lo que suele suceder cuando cambian los signos políticos, no solo en Argentina, sino también en otros lugares del mundo. Basta recordar lo que sucedió luego de diez años de menemismo.

Seguramente, muchos funcionarios no irán presos, pero otros sí, y se revelarán tramas que parecerán increíbles, siempre relacionadas con el submundo del delito, el crimen organizado y el tráfico de estupefacientes.

Nada que pueda asombrar realmente, sobre todo a quienes caminan la Argentina de los últimos 40 años.