“Tomaban mate en la fiscalía en vez de atender a las víctimas”

El relato de una familia asaltada luego de una violenta entradera en Maipú.

“Tomaban mate en la fiscalía en vez de atender a las víctimas”

Por: Mendoza Post

Ya era cerca de la una de la mañana del jueves y la familia estaba repartida en distintas habitaciones del Barrio Furlotti, en Maipú, a punto de ir a dormir. El jefe de la familia descansaba en la habitación principal. Y una hija de once años y su madre estaban en el living viendo TV, cuando empezó la pesadilla.

Tres hombres, adultos, armados ingresaron por una ventana posterior luego de romper una tela y se metieron en el domicilio. Uno de ellos iba a cara descubierta, el que encañonó al jefe de la familia, y los otros, con los rostros tapados con capuchas. Los golpearon, les ataron las muñecas con precintos y los pies con cinturones de la casa, y luego de encerrarlos en el baño se dispusieron al saqueo.

Cuarente minutos tuvo esta familia maipucina a los delincuentes metidos en su vivienda. Se llevaron efectivo y cheques por unos 475.000 pesos, una notebook y un iPhone. “A vos te vendieron…” le informó uno de los delincuentes al jefe del hogar. “A mi mujer la quisieron matar porque de los nervios, no se podía sacar el anillo” contó el hombre.

Lo que ocurre es que la pesadilla no terminó con el asalto. Aquellos que deben denunciar, se encuentran con la doble victimización del Estado. “Es increíble la falta de respeto y las pocas ganas de trabajar en la fiscalía y en la comisaría de Maipú” relató el hombre. La denuncia estaba radicada en la Fiscalía 10, de la misma comisaría.

El iPhone fue ubicado por GPS.

Lo increíble del caso es que el hombre logró ubicar el iPhone, y seguir la traza del recorrido que los delincuentes hicieron con el aparato. Había estado en un asentamiento en Maipú, y desde allí logró ubicarlo en una casa de Alto Dorrego. Pero no hubo forma que el hombre consiguiera de la fiscalía la más mínima voluntad de incorporar esos datos o pedir un allanamiento. Ello ocurrió recién después de que esta persona realizara un llamado clave a un conocido conductor de TV local. “Y entonces empezaron a moverse. La gente de Investigaciones nos trató muy bien, de primera” luego de esa gestión, hubo un allanamiento en esa vivienda de Alto Dorrego y parece que incluso se habrían hallado armas de grueso calibre.

Desidia

“No puede ser… por qué tengo que ir yo a los medios para tener justicia o me ayuden a recuperar lo robado” contó. Esta mañana, la víctima del asalto fue a la fiscalía a completar trámites por los cheques robados, y le pidieron hacer copias de cierta papelería. Había esperado una hora y media. Después, cuando volvió, le dijeron que el fiscal ya se había ido y tenía que pasar “a la oficina de turno”.

Es fácil imaginar la impotencia. “Los veía tomando mate, sin trabajar, charlando… es increíble lo que pasa” contó.

Es decir, vivieron el miedo, el despojo, la violencia, y luego… la desidia de la justicia para investigar, o para siquiera tomar datos que las propias víctimas acercan.

¿Habrá un “ítem aula” para los fiscales que no trabajan?